Puches

Puches manchegas con picatostes y canela
Receta de Puches

Hay recetas que nos recuerdan que con ingredientes sencillos se pueden preparar auténticos dulces caseros. Las puches son unas gachas dulces tradicionales del centro de España, especialmente vinculadas a Castilla-La Mancha, donde forman parte de la cocina de aprovechamiento y de las celebraciones de Todos los Santos. Su textura cremosa recuerda a unas natillas y su sabor combina el aceite de oliva con el aroma del anís y la piel de naranja. Antiguamente se preparaban con agua, aunque con el tiempo la leche se hizo habitual en muchas casas, dando como resultado un postre más cremoso y suave. Los picatostes de pan frito y la canela completan esta elaboración humilde que ha pasado de generación en generación.

Prepararlas en casa es sencillo y no requiere ingredientes especiales. Esta receta de puches manchegas sigue la elaboración tradicional, tostando primero la harina en aceite aromatizado antes de incorporar el líquido y cocinarla hasta conseguir una crema homogénea. El resultado recuerda a las puches de la abuela, un postre reconfortante que puede disfrutarse caliente, templado o frío. Es una de esas recetas tradicionales que merece la pena conservar y preparar cuando apetece un dulce casero con auténtico sabor de siempre.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocinado: 25 minutos
  • Tiempo total: 40 minutos
  • Raciones: 6
  • Categoría: Postres
  • Tipo de cocina: Manchega
  • Calorías por ración: 520 kcal

Ingredientes

Para las puches

  • 90 g de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de anís en grano
  • Piel de 1/2 naranja
  • 70 g de harina de trigo
  • 650 ml de leche o agua
  • 70 g de azúcar
  • 1 cucharada de licor de anís (opcional)
  • Canela en polvo

Para los picatostes

  • 100 g de pan de víspera
  • 150 ml de aceite de oliva

Como hacer Puches

  1. Preparar los picatostes: Corta el pan de víspera en dados pequeños de aproximadamente 1 cm. Es preferible utilizar pan que tenga uno o dos días, porque al estar más seco queda más crujiente y absorbe menos aceite. Calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego medio y, cuando esté caliente, añade el pan. Fríelo hasta que los dados estén bien dorados y crujientes, procurando que el aceite no esté demasiado fuerte para evitar que se quemen. Retíralos con una espumadera, escúrrelos bien y déjalos sobre papel absorbente. Reserva los picatostes para el momento de servir.
  2. Aromatizar el aceite: Pon los 90 g de aceite de oliva en una cazuela a fuego medio y añade el anís en grano y la piel de naranja. Para obtener la piel, lava bien la naranja y pélala procurando retirar únicamente la parte exterior, evitando la parte blanca porque puede aportar amargor. Deja que el aceite se caliente suavemente durante unos minutos para que tome los aromas del anís y la naranja, pero vigila que ninguno de los dos ingredientes llegue a quemarse. Cuando la piel de naranja empiece a dorarse ligeramente por los bordes, retira la cazuela del fuego y cuela el aceite para retirar el anís y la piel. Vuelve a poner el aceite aromatizado en la cazuela.
  3. Tostar la harina: Calienta de nuevo el aceite a fuego medio y añade la harina de trigo. Remueve continuamente con unas varillas durante unos 2-3 minutos para que la harina se cocine y pierda su sabor a crudo. Debe quedar ligeramente tostada, pero sin llegar a quemarse, ya que un exceso de tostado puede aportar un sabor amargo. Este paso es importante para conseguir unas puches con el sabor y aroma característicos de las gachas dulces tradicionales.
  4. Incorporar la leche o el agua y el azúcar: Añade la leche o el agua poco a poco mientras remueves constantemente con las varillas para integrar la harina y evitar que se formen grumos. Incorpora el azúcar y continúa cocinando a fuego medio sin dejar de remover. La mezcla irá espesando progresivamente hasta adquirir una textura cremosa, similar a la de unas natillas espesas o una bechamel ligera. Las puches pueden prepararse tanto con leche como con agua: la versión con agua es más humilde y antigua, mientras que la leche proporciona un resultado más cremoso y de color más claro. Si prefieres unas puches más líquidas, puedes añadir un poco más de líquido; si las quieres más firmes, puedes reducir ligeramente la cantidad.
  5. Añadir el anís y terminar la cocción: Cuando las puches hayan espesado y comiencen a aparecer burbujas en la superficie, incorpora el licor de anís si decides utilizarlo y remueve durante unos instantes para integrarlo. Retira del fuego en ese momento, sin prolongar innecesariamente la cocción, porque las puches continuarán espesando a medida que pierdan temperatura. El licor de anís es opcional, ya que el anís en grano utilizado para aromatizar el aceite aporta por sí mismo el sabor característico de este dulce.
  6. Servir las puches: Reparte las puches calientes en cuencos individuales, preferiblemente de barro, o colócalas en un recipiente grande. Espolvorea canela en polvo y reparte por encima los picatostes de pan frito. Tradicionalmente se pueden disfrutar recién hechas o templadas, aunque también pueden dejarse enfriar y conservarse en la nevera para servirlas frías. Al enfriarse adquirirán una textura más firme. Si las vas a guardar para otro momento, conserva los picatostes aparte y añádelos justo antes de servir para que mantengan su textura crujiente.

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