Carnitas estilo Michoacán
Las reuniones familiares y los fines de semana son una ocasión perfecta para disfrutar de unas carnitas estilo Michoacán, uno de los platillos más representativos de la cocina mexicana. Preparadas con diferentes cortes de puerco y cocinadas lentamente en manteca, destacan por su exterior dorado y su interior tierno, con ese sabor tradicional que las hace irresistibles. Aunque existen distintas formas de prepararlas según la región, la clave está en controlar la cocción para conseguir una carne bien hecha, llena de sabor y con una textura deliciosa.
Para disfrutar de unas carnitas michoacanas en casa no necesitas un cazo profesional ni técnicas complicadas. Con ingredientes sencillos y un poco de paciencia, podrás preparar cerdo con una textura suave y jugosa, ideal para compartir recién hecho. Sírvelas en tortillas de maíz calientes y acompáñalas con cebolla, cilantro, limón y tu salsa favorita para preparar unos deliciosos tacos. También puedes combinar distintos cortes para disfrutar de una variedad de sabores y texturas en cada bocado, perfecta para una comida familiar o una celebración con amigos.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 2 horas y 30 minutos
- Tiempo total: 3 horas
- Raciones: 6 personas
- Categoría: Plato principal
- Tipo de cocina: Mexicana
- Calorías por ración: 850 kcal
Ingredientes
- 800 g de maciza o espaldilla de cerdo
- 400 g de costilla de cerdo
- 200 g de panceta o papada de cerdo
- 200 g de cuerito de cerdo
- 1,2–1,5 kg de manteca de cerdo
- 1 naranja grande
- 400 ml de agua
- 20 g de sal gruesa
- 5 dientes de ajo
- ½ cebolla blanca
- 3 hojas de laurel
- 4 pimientas gordas
Para acompañar
- Tortillas de maíz
- ½ cebolla blanca
- 1 manojo pequeño de cilantro fresco
- 2 limones
- Salsa verde o roja al gusto
Cómo hacer carnitas estilo Michoacán
- Prepara y sazona la carne: Corta la maciza y la panceta en trozos grandes de unos 5–8 cm y divide las costillas en porciones manejables. Si el cuerito está en una pieza grande, córtalo en trozos. Seca la carne con papel de cocina y distribuye la sal por todas las piezas. Para que se sazone mejor, puedes dejarla reposar en el refrigerador durante 1–2 horas.
- Derrite y calienta la manteca: Coloca la manteca en un cazo de cobre o una olla grande de fondo grueso y caliéntala a fuego medio-bajo hasta que se derrita por completo. Lo ideal es alcanzar aproximadamente 140–160 °C, sin que llegue a humear. Utiliza un recipiente suficientemente amplio para que la carne se cocine de manera uniforme y evita llenarlo en exceso. Si es necesario, cocina por tandas.
- Incorpora la carne y los aromáticos: Añade la maciza, la panceta y las costillas a la manteca caliente, con cuidado para evitar salpicaduras. Cocina a fuego moderado, girando las piezas de vez en cuando para que se cocinen uniformemente. Incorpora los dientes de ajo ligeramente aplastados, la cebolla, las hojas de laurel y las pimientas gordas. Exprime la naranja y añade el jugo junto con algunos trozos de cáscara, procurando retirar parte de la zona blanca para evitar un sabor demasiado amargo.
- Cocina lentamente hasta que la carne esté tierna: Mantén el fuego moderado-bajo durante aproximadamente 1 hora y media a 2 horas, vigilando que la manteca no se caliente en exceso. Si necesitas añadir agua para favorecer la cocción, reduce el fuego y agrégala caliente, muy poco a poco y con muchísimo cuidado, porque el contacto del agua con la grasa caliente puede provocar salpicaduras peligrosas. Nunca viertas agua fría directamente en la manteca. Voltea las piezas ocasionalmente y comprueba su ternura durante la cocción.
- Añade el cuerito y comprueba la cocción: Incorpora el cuerito cuando la carne lleve alrededor de 1 hora y media cocinándose, o antes si los trozos son muy gruesos. Continúa cocinando hasta que el cuerito esté blando y la maciza pueda separarse fácilmente con un tenedor. El tiempo dependerá del grosor y del tipo de corte, así que comprueba cada pieza por separado y retira las que estén listas para evitar que se resequen.
- Dora las carnitas: Cuando la carne esté tierna y el agua añadida se haya evaporado, deja que las piezas se doren en la manteca durante unos 15–30 minutos, según el tamaño y el resultado deseado. Gíralas con cuidado para que adquieran un color dorado uniforme sin quemarse. Vigila la temperatura durante esta fase, ya que la carne puede dorarse rápidamente cuando desaparece la humedad. Retira cada pieza cuando esté bien dorada por fuera y jugosa por dentro.
- Escurre, pica y sirve: Retira las carnitas con unas pinzas o una espumadera y déjalas escurrir brevemente. Separa la carne de las costillas y corta la maciza, la panceta y el cuerito en trozos pequeños, según la textura que prefieras. Para servirlas al estilo tradicional, calienta las tortillas de maíz y rellénalas con las carnitas recién picadas. Acompaña con cebolla finamente picada, cilantro fresco, unas gotas de limón y salsa verde o roja al gusto.