Mantecadas de Astorga
Las mantecadas de Astorga son un dulce tradicional de la provincia de León, en Castilla y León, elaborado con harina, huevos, mantequilla, manteca de cerdo y azúcar. Su textura tierna y esponjosa, junto con la fina capa de azúcar de la superficie, las convierte en una especialidad ideal para acompañar el desayuno o la merienda. Su característica forma rectangular se debe a las cajillas de papel que las contienen, elaboradas tradicionalmente a mano. Aunque recuerdan a las magdalenas por su aspecto, tienen una personalidad propia, marcada por el sabor de las grasas y la sencillez de sus ingredientes.
La historia de este dulce se remonta, según distintas referencias, al siglo XVIII, aunque su comercialización se consolidó en Astorga durante el siglo XIX. En 2004, las auténticas mantecadas obtuvieron el reconocimiento de la IGP, que protege su elaboración y procedencia. Con esta receta original adaptada a la cocina casera, podrás preparar unos deliciosos mantecados inspirados en la tradición astorgana, respetando los ingredientes esenciales y disfrutando de un dulce emblemático de la repostería leonesa.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 16 minutos
- Tiempo total: 36 minutos
- Raciones: 24-28 mantecadas
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Española
- Calorías por ración: 135 kcal
Ingredientes
- 250 g de harina de trigo
- 200 g de mantequilla sin sal
- 10 g de manteca de cerdo
- 200 g de huevos (aproximadamente 4 huevos)
- 180 g de azúcar
- Azúcar para espolvorear
Como hacer Mantecadas de Astorga
- Preparamos las cajillas de papel: Cortamos papel apto para horno en rectángulos y doblamos los laterales hacia dentro para formar pequeñas cajitas rectangulares, dejando las esquinas bien plegadas para que mantengan su forma. Podemos guiarnos por unas dimensiones aproximadas de 5 × 5 cm de base y 2,5 cm de altura, adaptándolas al tamaño deseado. Presionamos bien los pliegues para que las cajillas queden firmes y las colocamos sobre una bandeja de horno, procurando que se mantengan estables al rellenarlas con la masa.
- Preparamos la mantequilla y la manteca: Dejamos la mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté blanda y cremosa. La colocamos en un bol junto con la manteca de cerdo y batimos durante unos minutos, hasta obtener una mezcla homogénea y esponjosa. Es importante que ambas grasas estén bien integradas para conseguir una textura uniforme.
- Batimos los huevos con el azúcar: En otro recipiente, batimos los huevos con el azúcar durante unos 5-8 minutos con varillas eléctricas, hasta que la mezcla aumente de volumen, adquiera un tono más claro y quede espumosa. Este paso ayuda a incorporar aire a la masa y favorece una miga tierna.
- Incorporamos la harina y las grasas: Tamizamos la harina y la añadimos poco a poco a la mezcla de huevos y azúcar, integrándola con movimientos suaves para no perder demasiado aire. A continuación, incorporamos la mezcla de mantequilla y manteca en varias tandas, mezclando delicadamente hasta conseguir una masa homogénea, sin grumos ni restos de harina seca. Evitamos batir en exceso una vez incorporada la harina para que las mantecadas no queden duras.
- Rellenamos las cajillas de papel: Precalentamos el horno a 200 °C, con calor arriba y abajo. Colocamos las cajillas tradicionales de papel sobre una bandeja y repartimos la masa entre ellas, llenándolas aproximadamente hasta dos tercios de su capacidad para dejar espacio para que crezcan durante el horneado. Distribuimos la masa de manera uniforme y espolvoreamos un poco de azúcar sobre el centro de cada mantecada.
- Horneamos las mantecadas: Introducimos la bandeja en la parte central del horno y horneamos durante unos 12-16 minutos, hasta que las mantecadas estén ligeramente abombadas, con la superficie dorada y una fina capa de azúcar. El tiempo puede variar según el tamaño de las cajillas y las características del horno. Si se doran demasiado rápido, bajamos la temperatura a 190 °C. Para comprobar si están hechas, pinchamos una con un palillo, que debe salir sin restos de masa cruda.
- Dejamos enfriar: Retiramos las mantecadas del horno y las dejamos reposar unos minutos en la bandeja antes de pasarlas con cuidado a una rejilla. Esperamos hasta que se enfríen por completo antes de servirlas, ya que así la miga termina de asentarse y la textura se vuelve más estable. Una vez frías, quedan tiernas y esponjosas, con el característico sabor de la mantequilla y una superficie ligeramente crujiente por el azúcar.