Quesillo canario

Quesillo canario casero con caramelo
Receta de quesillo canario

El quesillo canario es un postre tradicional de las Islas Canarias, especialmente popular en Tenerife, que destaca por su sabor dulce, su textura cremosa y su característica cobertura de caramelo. Aunque su nombre puede hacer pensar que lleva queso, esta receta se prepara con huevos, leche condensada, leche entera y caramelo, ingredientes sencillos que dan lugar a un dulce irresistible. Su parecido con el flan tradicional es evidente, pero la leche condensada le aporta un sabor más intenso y una consistencia particular que lo convierte en una opción perfecta para terminar cualquier comida.

Preparar este dulce en casa es muy fácil y no requiere técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de encontrar. La cocción al baño María en el horno permite que la mezcla cuaje lentamente y consiga una textura firme y delicada, que puede quedar lisa o presentar pequeños agujeritos, según la cantidad de aire incorporada al batir los huevos. Después de unas horas de refrigeración, estará listo para desmoldar y servir con su brillante caramelo. Es ideal para compartir en familia, disfrutar durante una celebración o darse un capricho casero en cualquier momento.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 60-75 minutos
  • Tiempo total: 7 horas y 35 minutos
  • Raciones: 6 personas
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Canaria
  • Calorías por ración: 390 kcal

Ingredientes

Para el quesillo

  • 5 huevos M
  • 370 g de leche condensada
  • 435 ml de leche entera
  • 1 limón

Para el caramelo

  • 150 g de azúcar
  • 15 ml de agua

Como hacer quesillo canario

  1. Preparar el caramelo: Pon el azúcar y el agua en un cazo a fuego medio, sin remover con una cuchara. Deja que el azúcar se disuelva y adquiera un color dorado ámbar, moviendo suavemente el cazo por el mango si necesitas distribuir el calor. Vigila el proceso para evitar que el caramelo se oscurezca demasiado, ya que adquiriría un sabor amargo. Viértelo inmediatamente en un molde de unos 18 cm de diámetro o de aproximadamente 1 litro de capacidad e inclínalo con cuidado para cubrir el fondo y parte de las paredes. Reserva mientras preparas la mezcla, teniendo precaución porque el caramelo caliente puede provocar quemaduras.
  2. Mezclar los huevos con la leche condensada: Casca los huevos en un recipiente amplio y bátelos suavemente con unas varillas, lo justo para integrar las claras y las yemas, sin incorporar demasiado aire. Añade la leche condensada y mezcla hasta obtener una preparación uniforme. No es necesario montar los huevos ni utilizar una batidora a máxima velocidad, ya que demasiada espuma puede dejar pequeños agujeros en la textura final del quesillo.
  3. Incorporar la leche y aromatizar: Agrega la leche entera poco a poco mientras remueves hasta que quede completamente integrada. Ralla finamente la piel del limón directamente sobre la mezcla, utilizando únicamente la parte amarilla, porque la parte blanca puede aportar amargor. Mezcla suavemente y, si buscas una textura especialmente fina, pasa la preparación por un colador para retirar posibles restos de cáscara o espuma.
  4. Verter la mezcla en el molde: Vierte la preparación sobre el caramelo ya solidificado, procurando no llenar el molde hasta el borde. Cubre el molde con papel de aluminio para evitar que la superficie se dore demasiado durante la primera parte de la cocción. Si utilizas un molde desmontable, protege bien la parte exterior con papel de aluminio para impedir que entre agua durante el baño María.
  5. Cocinar el quesillo al baño María: Precalienta el horno a 170-180 °C, con calor arriba y abajo y sin ventilador. Coloca el molde dentro de una fuente de horno más grande y vierte agua caliente hasta alcanzar aproximadamente la mitad de su altura. Introduce cuidadosamente la fuente en el horno y cocina durante unos 60-75 minutos, dependiendo de la profundidad del molde y de tu horno. A partir de los 55-60 minutos, comprueba el punto de cocción introduciendo un palillo en el centro. Debe salir limpio o con alguna pequeña humedad, pero sin mezcla líquida. El centro puede conservar un ligero temblor, ya que terminará de asentarse durante el enfriamiento. Si todavía está demasiado líquido, continúa la cocción en intervalos de 5-10 minutos.
  6. Enfriar y refrigerar: Retira el molde del baño María con cuidado y déjalo enfriar a temperatura ambiente sobre una rejilla. Cuando esté completamente frío, cúbrelo y guárdalo en el frigorífico durante un mínimo de 6 horas. Para conseguir una textura más firme y facilitar el desmoldado, lo ideal es dejarlo reposar toda la noche. No intentes desmoldarlo mientras todavía esté templado, porque podría romperse o perder su forma.
  7. Desmoldar y servir: Pasa un cuchillo fino por el borde interior del molde para separar suavemente el quesillo. Coloca un plato hondo o una fuente con algo de profundidad sobre el molde y dale la vuelta con un movimiento firme. Levanta el molde despacio y deja que el caramelo líquido caiga sobre la superficie, formando una cobertura brillante. Sirve frío, cortado en porciones. Si lo conservas refrigerado y bien cubierto, puedes consumirlo durante los siguientes 3 días.

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