Pollo a la jardinera
El pollo a la jardinera es un guiso casero lleno de color y sabor, perfecto para disfrutar de una comida completa en familia. Su nombre hace referencia a la variedad de verduras que acompañan a la carne, como las patatas, las zanahorias, los guisantes y el pimiento, todo ligado con una salsa de tomate que aporta jugosidad y un delicioso sabor tradicional. Es una preparación sencilla y versátil, ideal para quienes buscan recetas de pollo con ingredientes cotidianos y fáciles de encontrar.
Para conseguir un resultado tierno y sabroso, utilizaremos muslos y contramuslos, cuyas piezas con hueso enriquecen el caldo durante la cocción. El sofrito de cebolla, ajo y tomate, junto con las verduras y un toque de vino blanco, crea una salsa perfecta para mojar pan. Puedes adaptar la receta a tus preferencias y servirla tal cual o acompañada de arroz blanco, una opción estupenda para aprovechar hasta la última gota de salsa. Además, este guiso se conserva bien y gana sabor después de reposar, por lo que también resulta práctico para organizar las comidas de la semana.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 25 minutos
- Tiempo de cocinado: 60 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 25 minutos
- Raciones: 4 personas
- Categoría: Plato principal
- Tipo de cocina: Española
- Calorías por ración: 550 kcal
Ingredientes
Para 4 personas
- 1 kg de pollo troceado, preferiblemente muslos y contramuslos
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 200 g de cebolla
- 3 dientes de ajo
- 300 g de tomates maduros
- 120 g de pimiento rojo
- 200 g de zanahorias
- 350 g de patatas
- 150 g de guisantes congelados
- 100 ml de vino blanco seco
- 300-350 ml de caldo de pollo
- 1 hoja de laurel
- ¼ cucharadita de tomillo seco
- Sal al gusto
- Pimienta negra molida al gusto
Para acompañar (opcional)
- Arroz blanco
- Perejil fresco picado
Cómo hacer pollo a la jardinera
- Salpimentar y dorar el pollo: Salpimentamos los trozos de pollo por todos sus lados. Calentamos el aceite de oliva en una cazuela amplia y doramos el pollo a fuego medio-alto durante 8-10 minutos, girándolo para que tome color por todas las caras. No es necesario cocinarlo por dentro en este momento, ya que terminará de hacerse durante el guiso. Retiramos el pollo y lo reservamos en un plato.
- Preparar el sofrito de verduras: Pelamos y picamos finamente la cebolla y los dientes de ajo. Lavamos el pimiento rojo, retiramos las semillas y lo cortamos en dados pequeños. En la misma cazuela donde hemos dorado el pollo, aprovechamos los jugos y el aceite restante para sofreír la cebolla durante unos 5 minutos a fuego medio. Añadimos el ajo y el pimiento y cocinamos otros 4-5 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que las verduras estén blandas y ligeramente doradas.
- Incorporar el tomate: Lavamos los tomates, los rallamos o los picamos muy finamente y los añadimos a la cazuela. Cocinamos el sofrito durante 8-10 minutos a fuego medio, removiendo ocasionalmente, hasta que el tomate pierda buena parte de su agua y la mezcla adquiera una consistencia espesa. Este paso es importante para conseguir una salsa sabrosa y evitar que el guiso quede demasiado acuoso.
- Añadir el vino blanco y el caldo: Vertemos el vino blanco en la cazuela y dejamos que hierva durante 2-3 minutos para que se evapore parte del alcohol. Incorporamos el pollo reservado, la hoja de laurel, el tomillo seco y 300 ml de caldo de pollo. Removemos suavemente para integrar los sabores y llevamos el conjunto a ebullición. Después, bajamos el fuego para mantener una cocción suave.
- Cocinar el pollo con las zanahorias: Pelamos las zanahorias y las cortamos en rodajas. Las incorporamos a la cazuela, tapamos parcialmente y cocinamos a fuego bajo durante unos 15 minutos. Conviene mantener un hervor suave para que el pollo se ablande sin que la salsa se reduzca demasiado rápido. Si observamos que queda poco líquido antes de que la carne esté tierna, añadimos un poco más del caldo reservado o agua caliente.
- Añadir las patatas: Pelamos las patatas y las cortamos en trozos medianos de tamaño similar para que se cocinen de manera uniforme. Las agregamos a la cazuela y continuamos la cocción durante 15-20 minutos, hasta que estén tiernas y el pollo esté bien cocinado. Comprobamos las patatas pinchándolas con un cuchillo y la carne en su parte más gruesa, que debe alcanzar una temperatura interna segura de 74 °C.
- Incorporar los guisantes y ajustar la salsa: Añadimos los guisantes congelados y cocinamos entre 5 y 8 minutos más, hasta que estén tiernos. Probamos la salsa y rectificamos de sal y pimienta si es necesario. Si está demasiado líquida, dejamos hervir destapado unos minutos para que se reduzca; si está demasiado espesa, incorporamos un poco de caldo caliente. No es necesario utilizar harina ni maicena, ya que el sofrito y el almidón de las patatas ayudan a dar cuerpo a la salsa.
- Dejar reposar y servir: Retiramos la hoja de laurel y dejamos reposar el pollo a la jardinera durante unos 5 minutos antes de servir, para que los sabores se asienten. Repartimos el pollo en los platos junto con las patatas, las zanahorias, los guisantes y abundante salsa. Si lo deseamos, espolvoreamos perejil fresco picado y acompañamos con arroz blanco para completar el plato.