Salsa inglesa o Worcestershire

Salsa inglesa o Worcestershire casera preparada con vinagre, melaza, tamarindo, anchoas y especias
Receta de salsa inglesa o Worcestershire casera

La salsa inglesa es uno de esos condimentos capaces de transformar una preparación con solo unas gotas. Conocida también como salsa Worcestershire o salsa Perrins, tiene su origen en Inglaterra y destaca por una combinación de sabores ácidos, salados, especiados y ligeramente dulces. Su popularidad ha llegado a cocinas de todo el mundo, incluida Latinoamérica, donde se utiliza para realzar carnes, guisos, marinadas y numerosas recetas tradicionales. También aporta un toque especial a cócteles como el Bloody Mary y a preparaciones como el ceviche o las micheladas, según las costumbres de cada país.

Preparar salsa inglesa casera permite combinar ingredientes como vinagre, melaza, tamarindo, anchoas, ajo y especias para conseguir un condimento intenso y lleno de matices. Aunque no reproduce exactamente la fórmula comercial original, esta versión ofrece una alternativa práctica para quienes desean elaborar su propia salsa en casa. A continuación, descubrirás cómo hacerla paso a paso, cómo equilibrar su sabor y cómo conservarla correctamente en el refrigerador para disfrutarla en tus platos favoritos.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 25 minutos
  • Tiempo total: 45 minutos
  • Raciones: aproximadamente 1 botella de salsa
  • Categoría: Salsas y condimentos
  • Tipo de cocina: Inglesa
  • Calorías por ración: 25 kcal por cucharada

Ingredientes

  • 250 ml de vinagre blanco destilado
  • 100 ml de agua
  • 60 g de melaza
  • 40 g de pasta de tamarindo
  • 25 g de azúcar blanco
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 dientes de ajo
  • 10 g de jengibre fresco
  • 4 filetes de anchoa en aceite
  • 1 cucharadita de granos de pimienta negra
  • 1 cucharadita de clavos de olor
  • 1 pizca de pimienta de Cayena
  • 1 cucharada de aceite de las anchoas

Cómo hacer salsa inglesa o Worcestershire

  1. Prepara los ingredientes aromáticos: Pela la cebolla, los dientes de ajo y el jengibre. Pica la cebolla y el ajo en trozos pequeños y corta el jengibre en rodajas finas. Machaca ligeramente los granos de pimienta negra para ayudar a liberar sus aromas durante la cocción.
  2. Sofríe la cebolla, el ajo y el jengibre: Calienta el aceite de las anchoas en una cacerola a fuego medio-bajo. Añade la cebolla y cocina durante 5-7 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté blanda y ligeramente dorada. Incorpora el ajo y el jengibre y cocina un minuto más, evitando que se quemen para que no aporten sabores amargos a la salsa.
  3. Incorpora las anchoas y los condimentos: Trocea los filetes de anchoa y añádelos a la cacerola. Remueve durante un minuto para que comiencen a deshacerse. Incorpora el vinagre blanco destilado, el agua, la melaza, la pasta de tamarindo y el azúcar blanco. Agrega también la pimienta negra, los clavos de olor, la pimienta de Cayena y la sal. Mezcla bien hasta disolver el azúcar y la melaza e integrar todos los ingredientes.
  4. Cocina la salsa a fuego lento: Lleva la mezcla a un hervor suave y reduce el fuego al mínimo. Cocina destapada durante 20-25 minutos, removiendo ocasionalmente para evitar que los ingredientes se peguen al fondo. La cocción permitirá que el vinagre, la melaza, el tamarindo, las anchoas y las especias desarrollen un sabor más complejo. La salsa debe concentrarse ligeramente, pero conservar una consistencia fluida; si se reduce demasiado, añade un poco de agua caliente.
  5. Tritura la mezcla: Retira la cacerola del fuego y deja reposar la preparación durante unos 10 minutos para que baje ligeramente la temperatura. Tritura el contenido con una batidora hasta obtener una mezcla homogénea. Si utilizas una batidora de vaso, deja que se enfríe más antes de triturar y sigue las indicaciones de seguridad del aparato para evitar salpicaduras de líquido caliente.
  6. Cuela y ajusta la textura: Pasa la salsa triturada por un colador de malla fina, presionando suavemente los sólidos con una cuchara para recuperar la mayor cantidad de líquido posible. Si quieres una textura más fina, vuelve a colarla con una tela alimentaria limpia. Prueba la salsa y ajusta el sabor si es necesario, teniendo en cuenta que debe quedar ácida, ligeramente dulce y especiada, con un fondo sabroso aportado por las anchoas y el tamarindo.
  7. Envasa y deja reposar: Deja enfriar la salsa y viértela en una botella o un frasco de vidrio limpio, apto para alimentos y con tapa hermética. Guárdala inmediatamente en el refrigerador y espera entre 24 y 72 horas antes de utilizarla para que los sabores se integren mejor. Agita el recipiente antes de cada uso para homogeneizar la salsa y aprovechar todo su sabor.
  8. Conserva la salsa inglesa correctamente: Mantén el recipiente cerrado y refrigerado, utiliza siempre utensilios limpios y procura consumir la salsa en un plazo de 2 a 4 semanas. Como esta preparación casera no ha sido sometida a un proceso de conservación validado, no la guardes durante meses a temperatura ambiente, aunque contenga vinagre. Desecha la salsa si presenta moho, olores desagradables o cambios anormales.

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