Solomillo al roquefort

Solomillo al roquefort con medallones de cerdo tiernos y salsa cremosa de queso azul y nata
Receta de solomillo al roquefort

El contraste entre la carne tierna y el sabor intenso del queso convierte este plato en una opción estupenda para disfrutar de una comida especial sin pasar horas en la cocina. El solomillo al roquefort se prepara con ingredientes sencillos y una elaboración fácil, perfecta tanto para una comida familiar como para una ocasión en la que quieras sorprender a tus invitados. La combinación del queso azul con la nata da lugar a una salsa cremosa y llena de matices, ideal para acompañar cada bocado y disfrutar de una receta irresistible.

Para conseguir un resultado jugoso, doramos los medallones de cerdo antes de terminarlos de cocinar en la salsa, de manera que absorban todo su sabor sin resecarse. La cebolla pochada y el vino blanco aportan un toque aromático que equilibra la intensidad del Roquefort y realza el conjunto. Puedes acompañar este solomillo con patatas fritas, arroz blanco o una guarnición de verduras, además de servir pan para aprovechar hasta la última gota de la salsa.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocinado: 30 minutos
  • Tiempo total: 45 minutos
  • Raciones: 4 personas
  • Categoría: Plato principal
  • Tipo de cocina: Española
  • Calorías por ración: 650 kcal

Ingredientes

  • 800 g de solomillo de cerdo
  • 150 g de queso Roquefort
  • 200 ml de nata para cocinar
  • 100 ml de caldo de carne
  • 100 ml de vino blanco seco
  • 1 cebolla mediana
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Perejil fresco (para espolvorear, opcional)

Como hacer solomillo al roquefort

  1. Prepara y salpimienta el solomillo: Retira las telillas y el exceso de grasa del solomillo de cerdo y córtalo en medallones de unos 2-3 cm de grosor. Salpimiéntalos por ambos lados, teniendo en cuenta que el queso Roquefort aportará bastante sal a la salsa.
  2. Dora los medallones de solomillo: Calienta el aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio-alto y dora los medallones durante 1-2 minutos por cada lado, hasta que estén bien sellados por fuera, sin necesidad de cocinarlos completamente. Retíralos y resérvalos en un plato junto con los jugos que hayan soltado. Terminarán de hacerse en la salsa, por lo que conviene no prolongar demasiado este primer paso para que queden jugosos.
  3. Pocha la cebolla: Baja el fuego a medio y, en la misma sartén, pela la cebolla, pícala finamente e incorpórala. Sofríela durante 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté tierna y ligeramente dorada. Raspa el fondo de la sartén para recuperar los jugos caramelizados de la carne, que aportarán más sabor a la salsa.
  4. Incorpora el vino blanco: Vierte el vino blanco seco y sube un poco el fuego. Deja que se reduzca durante 3-4 minutos, removiendo para despegar los restos del fondo de la sartén. El vino aportará aroma y equilibrará la intensidad del queso; espera a que se reduzca y desaparezca el olor intenso a alcohol antes de continuar.
  5. Prepara la salsa de Roquefort: Añade el caldo de carne y la nata para cocinar, mezcla bien y deja que la preparación se caliente a fuego suave durante 2-3 minutos. Desmenuza el queso Roquefort, incorpóralo y remueve durante otros 3-5 minutos, hasta que se funda y la salsa quede homogénea y cremosa. Evita que hierva con fuerza para mantener una textura suave. Prueba antes de añadir más sal, ya que el queso aporta bastante sabor por sí solo. Si prefieres una salsa fina, puedes triturarla en este momento; si te gusta con más textura, conserva la cebolla.
  6. Termina de cocinar el solomillo en la salsa: Devuelve los medallones a la sartén junto con los jugos reservados y dales la vuelta para que se impregnen bien de la salsa. Cocina a fuego suave durante unos minutos, hasta que la carne esté hecha a tu gusto, sin prolongar innecesariamente la cocción para evitar que se reseque. El tiempo dependerá del grosor de los medallones y del punto que hayan alcanzado al dorarlos. Si la salsa queda demasiado espesa, añade un poco más de caldo caliente; si está demasiado líquida, retira la carne cuando esté hecha y deja reducir la salsa unos minutos más.
  7. Sirve el solomillo al Roquefort: Reparte los medallones en los platos y cúbrelos generosamente con la salsa de queso. Si lo deseas, espolvorea perejil fresco o cebollino picado para aportar un toque de color. Sirve inmediatamente, acompañado de patatas fritas, patatas asadas o arroz blanco. También puedes llevar pan a la mesa para aprovechar hasta la última gota de esta salsa cremosa e intensa.

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