Tostadas guatemaltecas

Tostadas guatemaltecas con frijoles negros, guacamole y salsa de tomate
Receta de Tostadas guatemaltecas

Las tostadas guatemaltecas son una de esas preparaciones que reúnen en una sola base tres sabores muy queridos de la cocina de Guatemala. Su origen está ligado a la tradición de aprovechar las tortillas para convertirlas en una base crujiente, sobre la que se sirven tipos de cobertura: frijol negro volteado, salsa de tomate y guacamole. Estas tostadas chapinas suelen disfrutarse como boquitas, entrada o acompañamiento en reuniones familiares, especialmente durante celebraciones y fiestas.

Más allá de su sencillez, cada tostada ofrece una combinación diferente de texturas y sabores, desde los frijoles cremosos hasta el recado de tomate y el aguacate fresco. La historia de esta preparación también refleja una cocina práctica, casera y pensada para compartir, donde las tortillas crujientes sirven como soporte para ingredientes cotidianos. Aquí encontrarás una versión tradicional y completa de las tostadas guatemaltecas, con sus tres preparaciones, queso seco, cebolla y perejil, respetando la forma en que suelen servirse en Guatemala junto a la familia.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 45 minutos
  • Tiempo de cocinado: 2 horas y 20 minutos
  • Tiempo total: 3 horas y 5 minutos
  • Raciones: 12 tostadas
  • Categoría: Aperitivo
  • Tipo de cocina: Guatemalteca
  • Calorías por ración: 220 kcal

Ingredientes

Para las tostadas

  • 12 tortillas de maíz
  • Aceite vegetal (para freír)

Para los frijoles volteados

  • 500 g de frijoles negros secos
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharada de aceite vegetal
  • Sal al gusto

Para la salsa de tomate

  • 6 tomates maduros
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 1 pimiento dulce
  • 1 cucharada de aceite vegetal
  • Sal al gusto

Para el guacamole

  • 3 aguacates Hass maduros
  • ½ cebolla
  • 2 limones
  • 1 cucharadita de orégano
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra al gusto

Para acompañar

  • 1 cebolla morada
  • 100 g de queso duro guatemalteco
  • ½ manojo de perejil

Como hacer Tostadas guatemaltecas

  1. Cocina los frijoles negros: Lava los frijoles y colócalos en una olla con suficiente agua para cubrirlos por completo. Corta una cebolla por la mitad y añádela junto con un diente de ajo. Cocina a fuego medio-bajo durante 1½ a 2 horas, o hasta que los frijoles estén completamente suaves. Si el agua se consume antes de que estén listos, agrega más agua caliente para mantenerlos cubiertos. Sazona con sal al gusto y continúa la cocción hasta que estén tiernos.
  2. Prepara los frijoles volteados: Retira la cebolla y el ajo de los frijoles y reserva un poco del líquido de cocción. Licúa los frijoles por tandas con la cebolla cocida y una pequeña cantidad del líquido reservado hasta obtener un puré espeso. Calienta el aceite en una sartén y agrega la otra mitad de la cebolla finamente picada junto con el diente de ajo restante, también picado. Sofríe hasta que la cebolla esté ligeramente dorada, cuidando que no se queme. Incorpora el puré de frijoles y cocina a fuego medio-bajo, removiendo con frecuencia, hasta que espese y tenga una consistencia de pasta que pueda untarse fácilmente sobre las tostadas. Prueba y ajusta de sal.
  3. Prepara la salsa de tomate: Coloca los tomates, la cebolla pequeña, el diente de ajo y el pimiento dulce en una olla y cúbrelos con agua. Cocina a fuego medio durante unos 8 a 10 minutos, hasta que los tomates estén suaves y la cebolla y el pimiento estén cocidos. Escurre los ingredientes y licúalos hasta obtener una salsa uniforme. Pasa la mezcla por un colador para retirar las semillas y las partes de piel que hayan quedado.
  4. Cocina el recado de tomate: Calienta el aceite en una sartén y vierte la salsa de tomate colada. Añade sal al gusto y cocina a fuego medio-bajo, removiendo ocasionalmente, hasta que la salsa reduzca y adquiera una consistencia espesa, similar a un puré de tomate que pueda colocarse sobre la tostada sin escurrirse. El tiempo puede variar según la cantidad de agua de los tomates, por lo que conviene prolongar la cocción unos minutos si la salsa todavía está demasiado líquida. Retira del fuego y reserva.
  5. Prepara el guacamole: Corta los aguacates por la mitad, retira las semillas y extrae la pulpa con una cuchara. Colócala en un recipiente y machácala con un tenedor hasta obtener un puré rústico, conservando algo de textura. Pica finamente la media cebolla y agrégala junto con el jugo de los limones y el orégano. Sazona con sal y pimienta al gusto y mezcla suavemente. El limón, además de aportar sabor, ayuda a que el aguacate conserve mejor su aspecto mientras preparas las demás tostadas.
  6. Prepara las tortillas: Calienta suficiente aceite vegetal en una sartén amplia y fríe las tortillas, una por una o de acuerdo con el tamaño de la sartén, hasta que estén completamente crujientes y doradas por ambos lados. Retíralas y déjalas escurrir sobre papel absorbente. Si prefieres evitar la fritura, puedes hornear las tortillas a 175 °C durante aproximadamente 15 a 20 minutos, dándoles la vuelta a mitad de la cocción, hasta que estén secas, doradas y crujientes. También puedes utilizar tostadas de maíz ya preparadas.
  7. Prepara los acompañamientos: Corta la cebolla morada en aros o tiras muy finas. Pica finamente el perejil y desmorona el queso duro con los dedos o rállalo en trozos pequeños. Estos ingredientes se utilizan al final, por lo que conviene tenerlos listos antes de comenzar a montar las tostadas.
  8. Arma las tostadas guatemaltecas: Unta cuatro tostadas con los frijoles volteados, cuatro con el guacamole y cuatro con la salsa de tomate. Extiende cada preparación sobre la superficie de la tostada procurando no llegar completamente hasta el borde, para que conserve su textura crujiente y sea más fácil de comer.
  9. Termina y sirve: Coloca sobre cada tostada un poco de cebolla, queso duro desmoronado y perejil picado. Las tres preparaciones se sirven tradicionalmente como una variedad de tostadas, de modo que haya tostadas de frijoles, de guacamole y de salsa de tomate. Sírvelas inmediatamente después de armarlas para que las tortillas permanezcan crujientes.

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