Crema pastelera de chocolate
La crema pastelera de chocolate es una versión de la crema pastelera clásica que combina la suavidad de esta preparación tradicional con el intenso sabor del chocolate negro. Es una receta fácil y económica, elaborada con ingredientes sencillos que suelen estar presentes en cualquier cocina. Su textura cremosa y consistente permite utilizarla como relleno de numerosas preparaciones de repostería, aportando un delicioso toque de chocolate sin complicar la elaboración. Además, puedes adaptar la intensidad del sabor eligiendo un chocolate con mayor o menor porcentaje de cacao.
Esta crema casera es perfecta para rellenar una torta, bizcochos, tartas, brazos de gitano, profiteroles, buñuelos, roscones y todo tipo de dulces. Su preparación parte de la receta tradicional de crema pastelera, incorporando chocolate fundido al final para conseguir una consistencia sedosa, homogénea y llena de sabor. Puedes prepararla con antelación, conservarla en el frigorífico y utilizarla cuando la necesites para tus postres favoritos. Sigue el paso a paso y descubre cómo conseguir una crema de chocolate deliciosa, ideal tanto para recetas especiales como para la repostería de todos los días.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 15 minutos
- Tiempo de cocinado: 10 minutos
- Tiempo total: 25 minutos (más el tiempo de enfriado)
- Raciones: 6 raciones
- Categoría: Repostería y postres
- Tipo de cocina: Internacional
- Calorías por ración: 285 kcal
Ingredientes
- 500 ml de leche entera
- 3 yemas de huevo
- 100 g de azúcar
- 40 g de maicena
- 120 g de chocolate negro (55-70 % de cacao)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 15 g de mantequilla (opcional)
- 1 pizca de sal (opcional)
Como hacer crema pastelera de chocolate
- Calentar la leche: Separa 100 ml de leche y reserva el resto en un cazo. Añade el extracto de vainilla y calienta a fuego medio hasta que la leche esté bien caliente, sin necesidad de que llegue a hervir. Si deseas aromatizar la crema de una manera más tradicional, puedes añadir una rama de canela o un trocito de piel de limón durante el calentamiento, retirándolos antes de continuar.
- Mezclar las yemas con el azúcar y la maicena: Coloca las yemas de huevo en un bol junto con el azúcar y bate con unas varillas hasta integrar. Añade los 100 ml de leche fría que habías reservado y la maicena. Mezcla bien hasta conseguir una preparación homogénea y sin grumos, procurando que la maicena quede completamente disuelta.
- Temperar la mezcla de huevo: Vierte poco a poco un par de cucharones de leche caliente sobre la preparación de las yemas, removiendo constantemente con las varillas. Este paso permite igualar las temperaturas y evita que las yemas se cuajen al incorporarlas a la leche caliente.
- Cocinar la crema pastelera: Vierte la mezcla de las yemas en el cazo con el resto de la leche y añade la pizca de sal si decides utilizarla. Cocina a fuego medio-bajo, removiendo constantemente con unas varillas y prestando especial atención al fondo y las esquinas del cazo para evitar que la crema se pegue. Cuando espese y aparezcan las primeras burbujas, continúa cocinando durante aproximadamente un minuto más, sin dejar de remover, para que la maicena quede bien cocinada.
- Incorporar el chocolate: Retira el cazo del fuego y añade el chocolate negro troceado. Remueve con las varillas hasta que se derrita por completo y quede perfectamente integrado. Incorpora la mantequilla si deseas conseguir un acabado más brillante y una textura más sedosa. Mezcla hasta obtener una crema uniforme, lisa y sin grumos. Puedes utilizar chocolate de entre el 55 y el 70 % de cacao, según prefieras un sabor más suave o intenso.
- Enfriar y conservar: Pasa la crema pastelera de chocolate a un recipiente y cúbrela con film transparente en contacto directo con toda la superficie para evitar que se forme una costra. Déjala templar unos minutos a temperatura ambiente y después introdúcela en el frigorífico hasta que esté completamente fría. Ten en cuenta que adquirirá una consistencia más firme al enfriarse. Antes de utilizarla para rellenar tartas, pasteles, buñuelos, profiteroles o roscones, remueve enérgicamente con unas varillas para recuperar su textura cremosa. Consérvala en un recipiente hermético en el frigorífico durante 2-3 días.