Arepitas dulces venezolanas
Las arepitas dulces venezolanas son una deliciosa variante de las tradicionales arepas, elaboradas con harina de maíz (PAN), papelón y semillas de anís, que combinan sabor y tradición en cada bocado. Su origen no está del todo documentado, pero se sabe que forman parte de la gastronomía criolla desde hace generaciones, siendo un elemento imprescindible en desayunos y meriendas a lo largo de todo el país. Estas pequeñas arepas dulces conectan a los venezolanos con la infancia y se disfrutan tanto solas como acompañadas de queso blanco, que realza su sabor y textura esponjosa.
Prepararlas es muy sencillo y, aunque tradicionalmente se fríen, también se pueden cocinar en airfryer para una versión más ligera y saludable. Cada arepita se infla al freírse, quedando crujiente por fuera, conservando el aroma del anís y la dulzura del papelón. Disfrútalas recién fritas solas o con queso para una experiencia auténticamente venezolana.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 15 minutos
- Tiempo de cocinado: 15 minutos
- Tiempo total: 30 minutos
- Raciones: 12 arepitas
- Categoría: Merienda
- Tipo de cocina: Venezolana
- Calorías por ración: 200 kcal
Ingredientes
Para el melao de papelón
- 200 gramos de papelón (panela, piloncillo, chancaca)
- 1 taza de agua
- 3 pimientas guayabita enteras
- 1 ramita de canela
Para las arepitas
- 2 tazas de harina de maíz precocida (tipo PAN)
- 1 ¾ tazas de harina de trigo
- ¾ taza de agua, más si es necesario
- 5 cucharadas de melao de papelón
- 1 ½ cucharada de semillas de anís dulce
- 2 tazas de aceite vegetal para freír
- 2 tazas de queso blanco rallado (opcional)
- 1 pizca de sal
Como hacer Arepitas Dulces Venezolanas
- Preparar el melao de papelón: Coloca el papelón, la taza de agua, las pimientas guayabita y la ramita de canela en una olla pequeña y lleva a fuego medio. Cocina hasta que el papelón se haya disuelto completamente y el almíbar comience a espesar ligeramente. Retira del fuego y deja enfriar antes de usarlo en la masa. Es importante que el melado quede más líquido que denso, similar a un jarabe, para que se mezcle fácilmente con la harina y el agua. Este melado se puede conservar en un frasco de vidrio en la nevera hasta por dos semanas.
- Mezclar las harinas y los sabores: En un bol grande, mezcla la harina de maíz, la harina de trigo y la pizca de sal hasta que estén bien integradas. Haz un hueco en el centro y añade el agua junto con las 5 cucharadas de melado de papelón y las semillas de anís. Mezcla primero con una cuchara para incorporar los líquidos y luego continúa con las manos hasta formar una masa homogénea. Deja reposar la masa durante cinco minutos para que absorba bien los líquidos. Este tiempo de reposo ayuda a que la masa tenga la consistencia adecuada para formar las arepitas sin que se rompan. Si notas que la masa está demasiado seca, añade un poco más de agua; si está muy pegajosa, incorpora un poco más de harina.
- Amasar y formar las arepitas: Vuelca la masa sobre una superficie limpia y ligeramente enharinada y amasa durante unos minutos hasta que esté suave y maleable. Forma una bola grande y colócala sobre un trozo de papel film untado con un poco de aceite. Estira la masa con un rodillo hasta que tenga un espesor de entre 5 y 7 mm. Con un cortador redondo, taza o vaso, corta las arepitas y vuelve a juntar los restos de masa para formar más arepitas. Es importante que todas tengan un grosor uniforme para que se frían de manera homogénea y se inflen correctamente durante la fritura.
- Freír las arepitas: Calienta el aceite en un caldero profundo a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente, coloca las arepitas una por una. Con una cuchara, báñalas varias veces con aceite caliente para que se inflen y tomen volumen. Voltea cuidadosamente para dorar ambos lados hasta que estén doradas y esponjosas. Retira las arepitas del aceite y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Vigila constantemente durante la fritura para evitar que se quemen, ya que se doran rápidamente.
- Servir: Abre las arepitas por un lado y, si lo deseas, rellénalas con queso blanco rallado o coloca el queso encima. También se pueden disfrutar solas, calientes y recién fritas, acompañadas de café o chocolate. Comerlas inmediatamente garantiza que se aprecie su textura esponjosa y el sabor dulce del melado y el anís. Este es el momento ideal para disfrutar de su aroma y sabor tradicional venezolano.