Cuñapé
Los cuñapés son un tesoro boliviano irresistible: pequeños panes elaborados con almidon de yuca, queso y huevo, con una corteza suave y un interior elástico lleno de sabor. Este panecillo original del oriente de Bolivia destaca por su aroma, su textura única y su perfecta compañía para una taza de café caliente. Aunque se encuentran en mercados y cafeterías, nada supera el cuñapé recién salido del horno, dorado, tibio y delicioso, ideal para disfrutar en cualquier momento del día.
En Bolivia existen tres versiones tradicionales: el cuñapé al horno, el cuñapé frito y el cuñapé abizcochado, todos elaborados con los mismos ingredientes pero con resultados distintos. Su preparación es sencilla y no requiere levadura, ya que el almidon de yuca aporta la textura elástica característica. Son perfectos para el desayuno, la merienda o para acompañar bebidas calientes, convirtiéndose en una delicia imprescindible para quienes buscan sabores auténticos y tradicionales.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 18 minutos
- Tiempo total: 38 minutos
- Raciones: 12 unidades
- Categoría: Panadería
- Tipo de cocina: Bolivia
- Calorías por ración: 165 kcal
Ingredientes
- 300 g almidón de yuca (tapioca starch)
- 300 g queso semiduro salado
- 1 huevo
- 30 g mantequilla
- 120–150 ml leche
- 1 cucharadita sal
- 1 cucharadita polvo de hornear (opcional)
- 1 cucharadita azúcar
Como hacer Cuñapé
- Mezclar el almidón con el queso y preparar la base seca: En un bol grande coloca el almidón de yuca junto con el queso, que en este punto debe estar rallado para que se integre mejor, pero no importa el grosor porque durante el amasado se fundirá ligeramente y se incorporará de manera uniforme. Mezcla con las manos para que el almidón se impregne del queso desde el inicio, lo cual es clave para lograr un cuñapé que se infle bien y mantenga su textura crujiente por fuera y suave por dentro. Agrega la sal, el polvo de hornear y el azúcar, y combina hasta que todo se distribuya de manera pareja. Esta mezcla seca es la estructura del cuñapé y debe quedar aireada, sin grumos compactos.
- Agregar la mantequilla y el huevo e iniciar la textura de migas: Añade la mantequilla a temperatura ambiente y el huevo entero sobre la mezcla seca, y usa solo la punta de los dedos para juntar los ingredientes. Debes obtener una mezcla que se vea como migas gruesas y húmedas, nunca una masa todavía. Este punto es importante porque evita que el cuñapé quede duro; si amasas demasiado temprano, puedes desarrollar una masa más pesada. La integración del huevo en esta etapa ayuda a darle elasticidad al interior del cuñapé sin necesidad de amasar fuerte después.
- Incorporar la leche lentamente hasta unir la masa: Comienza a verter la leche muy poco a poco, apenas un chorrito cada vez, mientras amasas suavemente con una mano. La masa debe empezar a juntarse sin volverse pegajosa, y este control se logra agregando la leche en pequeñas cantidades. Si la masa aún se desmorona, sigue añadiendo un poco más, pero si en algún momento se vuelve demasiado húmeda, simplemente incorpora un toque adicional de almidón para equilibrarla. El objetivo es una masa suave, compacta y maleable, que no se adhiera a los dedos, porque la masa húmeda estalla en el horno y una masa seca no crece. Es el paso donde más cuidado se debe tener, ya que determina la textura final: crocante por fuera y tierna al centro.
- Formar los cuñapés con la técnica tradicional: Divide la masa en porciones de tamaño uniforme y forma bolas lisas usando las palmas de tus manos. Una vez formadas, hunde ligeramente un dedo en la base de cada bolita para crear la hendidura tradicional que evita que el cuñapé explote durante el horneado y garantiza una forma regular y pareja. Mientras los moldeas notarás que la masa es suave y elástica, exactamente como debe ser cuando ha recibido la cantidad correcta de humedad y grasa. Coloca cada cuñapé sobre una bandeja engrasada, dejando espacio entre ellos para que puedan crecer sin pegarse.
- Hornear hasta lograr color, aroma y textura perfecta: Precalienta el horno a temperatura alta, entre 200°C y 220°C según la potencia de tu horno, ya que los cuñapés necesitan un golpe fuerte de calor para inflarse correctamente. Llévalos al horno y hornéalos por unos 15 a 20 minutos, o hasta que notes que comienzan a dorarse ligeramente en la superficie. Durante el horneado verás cómo se expanden y abren pequeñas grietas, señal de que la masa está bien balanceada y el queso se funde y evapora su humedad como debe ser. Retíralos cuando estén inflados, firmes y con un tono dorado suave. Los cuñapés se disfrutan mejor calientes, ya que al enfriarse se vuelven más densos. Si deseas recalentarlos, bastan unos minutos en un horno muy caliente para que recuperen su textura original.