Sonso de yuca
El sonso de yuca es un platillo tradicional boliviano, originario de la región oriental de Bolivia, especialmente de los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando, donde la yuca se cultiva en abundancia. Este delicioso refrigerio combina puré de yuca con queso local, ofreciendo un sabor único con una textura crujiente por fuera y esponjosa por dentro. Su origen se remonta a las tradiciones culinarias callejeras de Santa Cruz, donde se disfruta caliente acompañado de una taza de café o chocolate durante la tarde. Su popularidad ha crecido tanto que incluso se celebra anualmente un festival dedicado al sonso, destacando su importancia cultural y gastronómica.
La preparación del sonso de yuca permite distintas técnicas: puede freírse en sartén, hornearse en horno, o asarse sobre brasas para un sabor ahumado característico. Su historia como comida callejera refleja la riqueza de la gastronomía boliviana, mientras que su combinación de yuca y queso lo convierte en un snack tradicional apreciado por locales y visitantes. Esta receta te permitirá recrear en casa el auténtico sabor del sonso de yuca, disfrutando de una tradición boliviana única.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 35 minutos
- Tiempo total: 55 minutos
- Raciones: 8–10 unidades
- Categoría: Aperitivo
- Tipo de cocina: Boliviana
- Calorías por ración: 280 kcal
Ingredientes
- 1 kg de yuca (mandioca)
- 250–300 g de queso fresco semiduro (criollo, chaqueño, menonita, Cordillera o similar)
- 2 cucharadas de mantequilla (opcional)
- 2 cucharadas de leche tibia (opcional)
- Sal al gusto
- Aceite para dorar
- Palillos de madera o varillas de bambú (opcional)
Como hacer Sonso de Yuca
- Preparar la yuca: Pela la yuca y corta los extremos. Luego corta los trozos en secciones medianas de aproximadamente 5–7 cm para que se cocinen de manera uniforme. Retira la fibra central dura de cada pieza antes de cocerla. Hierve la yuca en agua con sal hasta que esté muy tierna, aproximadamente 25–35 minutos dependiendo del tamaño de los trozos. Este paso es fundamental, ya que la textura del puré determinará la suavidad de los sonsos. Asegúrate de que los trozos estén completamente cocidos antes de continuar.
- Hacer el puré de yuca: Escurre la yuca y, mientras aún esté caliente, tritúrala hasta obtener un puré homogéneo y sin grumos, utilizando un prensa papas, mortero o procesador. Añade la mantequilla y la leche tibia en este momento si deseas una textura más cremosa y mezcla bien. Es importante que el puré quede uniforme para que el queso se integre de manera adecuada y la masa tenga buena consistencia para moldear.
- Incorporar el queso: Ralla o desmenuza el queso fresco y mézclalo con la yuca caliente, asegurándote de que se derrita ligeramente al contacto con el puré. Ajusta la sal con cuidado, ya que el queso ya aporta sabor salado. Amasa con las manos hasta obtener una masa homogénea, ligeramente firme y flexible, que se pueda moldear sin romperse. La mezcla debe ser cremosa pero lo suficientemente firme para mantener la forma.
- Formar los sonsos: Divide la masa en porciones iguales, aproximadamente 8–10. Para la versión en palitos, toma una porción y moldéala alargada alrededor de un palillo de madera o varilla de bambú, dejando un pequeño espacio libre en la punta. Para la versión en tortitas, forma bolas medianas y aplánalas presionando suavemente con un rodillo o entre dos tapas de plástico, hasta obtener un grosor uniforme tipo arepa. Si deseas, puedes preparar ambos estilos y almacenarlos en la nevera intercalando papel de cera para que no se peguen.
- Cocinar los sonsos: Calienta una sartén con un poco de aceite o mantequilla y cocina las tortitas o palitos de yuca a fuego medio hasta que estén dorados por todos lados y calientes en el centro. También puedes cocinarlos sobre parrilla de carbón o leña para un sabor más ahumado, girándolos para que se doren uniformemente. Es importante no cocinarlos a fuego demasiado alto para evitar que se quemen por fuera y queden crudos por dentro.
- Servir y disfrutar: Sirve los sonsos calientes, recién salidos de la sartén o parrilla. Son ideales para acompañar con café negro en el desayuno o merienda, o simplemente disfrutarlos solos. La textura cremosa del interior y el dorado exterior hacen que cada bocado sea suave y delicioso. Esta receta también permite prepararlos con antelación y recalentarlos sin perder la calidad, gracias al queso que mantiene la humedad y la suavidad.