Torta María Luisa

Torta María Luisa
Receta de Torta María Luisa

La Torta María Luisa es un pastel tradicional con un rico origen en Colombia, aunque también se encuentra en Venezuela y El Salvador, cada país aportando su toque particular. Su historia se remonta a generaciones de reposteros que han perfeccionado esta receta, convirtiéndola en un ícono de la repostería colombiana. Este pastel se caracteriza por su esponjoso bizcocho con sabor a naranja y su relleno clásico de mermelada de frutas, típicamente de moras o guayaba. La combinación de ingredientes simples como harina, huevos, azúcar y jugo de naranja lo convierte en un postre delicioso y fácil de preparar, ideal para celebraciones o un postre familiar.

La preparación de la Torta María Luisa es sencilla y versátil, permitiendo que puedas usar tu mermelada o dulce de leche favorito para las capas. Siguiendo esta receta tradicional colombiana, obtendrás un pastel húmedo, aromático y perfectamente equilibrado en sabor y textura. Este pastel no solo refleja la cultura y el sabor de Colombia, sino que también es una excelente opción para quienes buscan un postre casero que impresione por su sabor y presentación.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 35 minutos
  • Tiempo total: 55 minutos
  • Raciones: 8 porciones
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Colombiana
  • Calorías por ración: 350 kcal

Ingredientes

Para el bizcocho

  • 200 g mantequilla a temperatura ambiente
  • 50 ml aceite neutro
  • 1 ¼ tazas (250 g) azúcar blanca
  • 4 huevos grandes a temperatura ambiente
  • 2 tazas (280 g) harina todo uso
  • 1 cucharadita polvo de hornear
  • ½ cucharadita sal
  • ½ taza (120 ml) leche entera
  • ½ taza (120 ml) jugo de naranja
  • 2 cucharaditas ralladura de naranja

Para el armado

  • 1 taza (250-300 g) mermelada o compota de frambuesa, mora, guayaba o frutos rojos
  • Azúcar impalpable al gusto

Como hacer Torta María Luisa

  1. Preparar horno y moldes: Precalienta el horno a 170 °C (350 °F). Engrasa dos moldes redondos de 20 cm de diámetro y 3 cm de alto y coloca papel manteca en la base. Enharina ligeramente los moldes para evitar que los bizcochos se peguen. Si solo tienes un molde, puedes hornear un bizcocho a la vez y mantener la masa del segundo refrigerada mientras horneas el primero. Esto asegura que ambos discos queden uniformes y no pierdan humedad.
  2. Cremar mantequilla y azúcar: Coloca la mantequilla en un bol grande y bate con batidora eléctrica hasta obtener una mezcla cremosa y suave. Agrega el azúcar gradualmente mientras continúas batiendo para que se integre de manera uniforme. Incorpora la ralladura de naranja, mezclando bien para que quede distribuida en toda la preparación. Este paso es fundamental para lograr un bizcocho aireado y fragante; tómate tu tiempo y asegúrate de que la mezcla quede completamente homogénea antes de añadir los huevos.
  3. Incorporar los huevos: Añade los huevos de uno en uno, batiendo a velocidad media-baja después de cada adición para evitar que la mezcla se corte. Raspa los lados del bol con una espátula para asegurarte de que todo se integre. Este procedimiento ayuda a mantener la estructura del bizcocho y a que quede ligero. No agregues todos los huevos de golpe porque podría separarse la mezcla y el bizcocho perdería aire.
  4. Mezclar líquidos y secos: En un recipiente aparte mezcla la leche con el jugo de naranja. Tamiza la harina junto con el polvo de hornear y la sal. Agrega la mitad de los líquidos a la mezcla cremosa de mantequilla y huevos y mezcla suavemente a baja velocidad. Incorpora la mitad de los ingredientes secos tamizados, mezclando solo hasta integrar. Repite con el resto de líquidos y secos, terminando siempre con los secos y mezclando con cuidado para no sobrebatir. Este paso es crucial para que el bizcocho quede uniforme y no se hunda al hornearse.
  5. Hornear: Vierte la mezcla en los moldes preparados y nivela con una espátula. Golpea suavemente los moldes sobre la mesa para eliminar burbujas de aire. Hornea durante 30-35 minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro salga limpio. Deja reposar los bizcochos en los moldes sobre una rejilla durante 10-15 minutos antes de desmoldar. Esto evita que se rompan al sacarlos del molde. Una vez desmoldados, deja enfriar completamente sobre la rejilla antes de armar la torta.
  6. Preparar la compota o mermelada (opcional): Si decides hacer una compota casera, coloca 300 g de frambuesas, 100 g de azúcar y unas gotas de jugo de limón en una cacerola de fondo grueso. Lleva a ebullición a fuego alto, luego baja al mínimo y cocina revolviendo ocasionalmente hasta que espese. Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera. La compota fría se adhiere mejor al bizcocho y mantiene la humedad sin humedecer demasiado la base. Puedes reemplazarla con tu mermelada favorita según la temporada o tu gusto.
  7. Armado de la torta: Coloca un disco de bizcocho con la parte plana hacia arriba sobre un pie de torta. Extiende una capa generosa de mermelada o compota dejando un borde de ½ cm. Coloca el segundo disco de bizcocho encima, con la parte lisa hacia arriba. Espolvorea con azúcar impalpable al gusto. Para cortar la torta, utiliza un cuchillo ligeramente húmedo para evitar que se desmorone. Si deseas, puedes usar una plantilla de azúcar para decorar la superficie de forma elegante.
  8. Servir: Sirve la torta a temperatura ambiente. Se conserva cubierta en la nevera hasta 2-3 días. Acompáñala con café o té para disfrutar plenamente de su sabor tradicional.