Alfajores peruanos

Alfajores peruanos tradicionales
Receta de Alfajores Peruanos

Los alfajores peruanos son uno de los postres más representativos del país y una presencia cotidiana en panaderías, mercados y mesas familiares. Estas delicadas galletas rellenas se caracterizan por sus tapitas claras y frágiles, elaboradas con maicena y una pequeña proporción de harina, lo que les da una textura única que se deshace al primer bocado. Espolvoreados con azúcar en polvo y rellenos generosamente, son un dulce sencillo en apariencia pero profundamente reconfortante, ideal para celebraciones, meriendas o cualquier momento especial del año.

El relleno tradicional es el manjar blanco, cocido lentamente a fuego bajo hasta alcanzar un color caramelo claro y una consistencia cremosa, a menudo perfumado con canela. La historia de los alfajores en el Perú se remonta a la época colonial, cuando recetas de origen hispano se adaptaron a ingredientes locales y técnicas propias. Hoy, los alfajores de maicena representan la versión más emblemática, valorada por su contraste perfecto entre suavidad, dulzor y tradición.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 45 minutos
  • Tiempo de cocinado: 30 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 15 minutos
  • Raciones: 20 alfajores
  • Categoría: Postres
  • Tipo de cocina: Cocina peruana
  • Calorías por ración: 280 kcal

Ingredientes

Para las tapitas

  • 250 g de maicena
  • 70 g de harina de trigo sin polvos de hornear
  • 100 g de mantequilla sin sal
  • 80 g de azúcar en polvo
  • 4 yemas de huevo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 cucharadita de ralladura fina de limón (opcional)
  • 1/4 cucharadita de polvo de hornear
  • 1 pizca de sal
  • 1 a 2 cucharadas de agua o leche (solo si es necesario)

Para el manjar blanco

  • 1 lata (400 g) de leche condensada
  • 1 lata (400 g) de leche evaporada
  • 1 raja pequeña de canela
  • 1 pizca de clavo de olor molido o entero

Para terminar

  • Azúcar en polvo

Como hacer Alfajores Peruanos

  1. Cremado de la base: Coloca la mantequilla a temperatura ambiente en un bowl amplio junto con el azúcar en polvo y mezcla hasta obtener una crema suave y pálida. Este paso es fundamental para lograr alfajores delicados y arenosos, por lo que se recomienda mezclar sin batir en exceso, evitando incorporar demasiado aire que pueda alterar la textura final.
  2. Incorporación de yemas y aromas: Agrega las yemas una a una, integrando bien después de cada adición hasta obtener una mezcla homogénea. Incorpora la vainilla y, si decides usarla, añade la ralladura de limón finamente rallada en este momento para que perfume la masa de manera equilibrada sin dominar el sabor.
  3. Integración de los ingredientes secos: Tamiza directamente sobre el bowl la maicena, la harina, el polvo de hornear y la sal, y comienza a integrar con una espátula hasta que la mezcla ya no pueda unirse más. Continúa uniendo la masa suavemente con las manos solo hasta formar una masa homogénea; no se debe amasar. Si la masa se siente seca o se quiebra al presionarla, añade una cucharada de agua o leche, solo lo necesario para que sea manejable.
  4. Reposo de la masa: Forma un disco con la masa, envuélvela bien y refrigérala por al menos 30 minutos. Este reposo permite que la mantequilla se reafirme y la masa se vuelva más fácil de estirar sin romperse, además de ayudar a mantener la forma de las tapitas durante el horneado.
  5. Estirado y corte: Espolvorea ligeramente una superficie limpia con harina y estira la masa hasta alcanzar un grosor aproximado de 2 a 3 mm. Durante el estirado, mueve la masa con frecuencia para evitar que se adhiera a la mesa. Corta discos del tamaño deseado, procurando que todos sean iguales para que los alfajores queden parejos al armarlos.
  6. Horneado cuidadoso: Coloca las tapitas sobre una bandeja forrada y hornéalas en horno precalentado a 170–180 °C durante 8 a 10 minutos. Las tapitas no deben dorarse; solo deben verse secas y firmes al tacto. Si toman color, perderán la textura suave y quebradiza que caracteriza al alfajor peruano.
  7. Enfriado completo: Retira las tapitas del horno y déjalas enfriar completamente antes de manipularlas. En caliente son muy frágiles y pueden romperse con facilidad, por lo que este paso es clave para un armado limpio y prolijo.
  8. Cocción del manjar blanco: Coloca la leche condensada, la leche evaporada, la canela y el clavo en una olla de fondo grueso y cocina a fuego medio-bajo, removiendo constantemente. Continúa la cocción hasta que la mezcla espese y al pasar la espátula se pueda ver claramente el fondo de la olla; el manjar debe quedar brillante y de textura espesa, y se espesará aún más al enfriar.
  9. Relleno y armado: Una vez frío el manjar y las tapitas, coloca una cantidad generosa de manjar blanco sobre una tapita y cúbrela con otra, presionando apenas. El relleno debe llegar casi al borde, como se sirve tradicionalmente en Perú, cuidando no ejercer demasiada presión para evitar que las tapitas se quiebren.
  10. Terminación y servicio: Espolvorea los alfajores con abundante azúcar en polvo justo antes de servir. Este acabado clásico realza la presentación y equilibra el dulzor del manjar, logrando el resultado tradicional: alfajores suaves, delicados y que se deshacen al primer bocado.