Almojábanas colombianas
Las almojábanas colombianas son uno de los panes más queridos de Colombia, presentes desde hace siglos en desayunos y onces, especialmente en regiones como Cundinamarca y Boyacá. Su origen se remonta a la tradición española adaptada con ingredientes locales, donde el queso fresco y la harina de maíz se convirtieron en protagonistas. Estas piezas doradas, ligeramente dulces y profundamente reconfortantes, destacan por ser esponjosas por dentro y delicadas al paladar, ideales para acompañar una taza de café o chocolate caliente, como manda la costumbre.
Preparar almojábanas caseras permite disfrutar de todo su sabor auténtico, controlando la calidad del queso y logrando una textura suave y húmeda que difícilmente se iguala con versiones industriales. Más allá de ser un simple pan, forman parte de la identidad culinaria colombiana y de su vida cotidiana, evocando panaderías de pueblo, viajes por carretera y recetas transmitidas de generación en generación, que hoy siguen conquistando mesas dentro y fuera del país.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 20–25 minutos
- Tiempo total: 45 minutos
- Raciones: 10–12 unidades
- Categoría: Panadería
- Tipo de cocina: Cocina colombiana
- Calorías por ración: 230 kcal
Ingredientes
- 1 ¼ tazas (180 g) de harina de maíz blanco precocida (masarepa, tipo PAN)
- 3 tazas (300–350 g) de cuajada o queso campesino
- 1 taza (100 g) de queso mozzarella
- 2 cucharadas de azúcar blanca
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- ¼ cucharadita de sal (ajustar según el queso)
- 1 huevo grande
- 2 cucharadas de mantequilla
- 5–6 cucharadas de leche entera
Como hacer Almojábanas colombianas
- Preparar el horno y la bandeja: Precalienta el horno a 200–205 °C (390–400 °F), una temperatura alta pero controlada que permite que las almojábanas crezcan sin resecarse. Cubre una bandeja con papel para hornear o engrásala ligeramente con mantequilla para evitar que se peguen y favorecer un dorado parejo.
- Mezclar los ingredientes secos: En un recipiente amplio coloca la harina de maíz, el azúcar, el polvo de hornear y la sal. Mezcla bien para que los leudantes y el azúcar queden perfectamente distribuidos, lo que ayudará a que la miga quede uniforme y esponjosa. La cantidad de sal debe mantenerse baja, ya que el queso aporta gran parte del sabor.
- Incorporar y preparar los quesos: Ralla finamente la cuajada o queso campesino y el queso mozzarella, y agrégalos al bol con los ingredientes secos. Mezcla con las manos para que el queso se impregne de la harina; este paso es clave para lograr la textura tradicional: suave por dentro y ligeramente elástica, evitando zonas demasiado húmedas o secas.
- Añadir los ingredientes húmedos: Bate ligeramente el huevo y agrégalo a la mezcla junto con la mantequilla previamente derretida y aún tibia, pero no caliente. Integra todo con las manos hasta obtener una masa inicial; en este punto comenzará a desprenderse el aroma característico del queso, señal de que la masa va por buen camino.
- Ajustar la humedad de la masa: Añade la leche poco a poco, amasando suavemente entre cada adición, hasta conseguir una masa húmeda, blanda y moldeable, que no se pegue a las manos ni se quiebre. La cantidad exacta puede variar según el tipo de queso utilizado; si la masa se siente seca, añade un poco más de leche, y si está demasiado pegajosa, espolvorea una pequeña cantidad de harina de maíz.
- Formar las almojábanas: Divide la masa en 10–12 porciones iguales. Forma bolitas con las manos y aplástalas ligeramente para darles su forma clásica, redonda y un poco achatada. Colócalas en la bandeja dejando espacio entre ellas, ya que crecerán durante la cocción.
- Hornear hasta dorar: Introduce la bandeja en el horno y hornea durante 20–25 minutos, o hasta que las almojábanas estén infladas y doradas en la superficie. No deben quedar pálidas ni secas; el exterior debe estar apenas firme y el interior suave y tierno.
- Reposar y servir: Retira las almojábanas del horno y déjalas reposar unos minutos antes de servir. Se disfrutan mejor recién hechas, cuando el queso aún está caliente y la textura es esponjosa. Tradicionalmente se acompañan con café colombiano o chocolate caliente, y no se recomienda guardarlas más de un día para mantener su calidad.