Bollos de San Blas

Bollos de San Blas tradicionales de Benidorm
Receta de Bollos de San Blas

El bollo de San Blas es una joya de la repostería tradicional que se elabora cada año con motivo de la festividad de Sant Blai, el 3 de febrero. Este dulce tipico, de textura seca y aroma intenso a almendra, canela y limón, forma parte de la memoria gastronómica de Benidorm y se ha transmitido de generación en generación en hogares y panaderías. Su preparación artesanal, sencilla pero precisa, convierte cada bollo en una receta cargada de historia, tradición y sabor auténtico.

Antes y durante el día de Sant Blai, las cocinas y hornos de Benidorm se llenan del inconfundible olor de este dulce ancestral, que tradicionalmente se elabora en familia. Aunque durante décadas solo se disfrutaba en estas fechas señaladas, hoy el bollo de Sant Blai se ha consolidado como uno de los símbolos gastronómicos locales, apreciado tanto por vecinos como por visitantes que buscan probar lo más representativo de la tradición culinaria benidormense.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 40 minutos
  • Tiempo de cocinado: 45 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 25 minutos
  • Raciones: 12 bollos
  • Categoría: Dulces tradicionales
  • Tipo de cocina: Cocina tradicional valenciana
  • Calorías por ración: 420 kcal

Ingredientes

  • 800 g de harina de maíz (harina fina de maíz, no maicena)
  • 1 kg de almendra molida con piel
  • 500 g de azúcar
  • 10–12 huevos (según tamaño)
  • Aceite de oliva suave (aprox. 1 vaso y medio, lo que admita la masa)
  • 2 limones
  • 1 cucharada de canela en polvo

Para espolvorear

  • Azúcar
  • Canela en polvo

Como hacer Bollos de San Blas

  1. Preparar la base de huevos y azúcar: En un recipiente grande, preferiblemente un lebrillo o un cuenco amplio, se cascan los huevos y se baten ligeramente, solo hasta romper su estructura. Se añade el azúcar y se mezcla bien hasta obtener una preparación homogénea. No es necesario blanquear en exceso; una mezcla bien integrada es suficiente para respetar la textura tradicional del bollo.
  2. Aromatizar la masa: Se incorporan la ralladura fina de los limones y la canela. En este punto es importante mezclar bien para que los aromas queden repartidos de forma uniforme, ya que el perfume cítrico y la canela son parte esencial del sabor característico de los bollos de San Blas.
  3. Añadir la almendra y la harina: La almendra se incorpora ya molida, manteniendo su piel, y se mezcla con la base anterior. A continuación se añade la harina de maíz poco a poco. Al principio se puede trabajar con cuchara o espátula, pero pronto será necesario continuar con las manos. Este amasado manual es fundamental para que todos los ingredientes se liguen correctamente y la masa adquiera cuerpo.
  4. Incorporar el aceite y trabajar la masa: El aceite de oliva se añade poco a poco, amasando tras cada incorporación. No hay una cantidad exacta, ya que la masa irá pidiendo aceite según la absorción de la harina y la almendra. La textura final debe ser compacta, firme y moldeable, sin quedar pegajosa. Es importante dedicar tiempo a este amasado, ya que una masa bien trabajada garantiza un bollo con buena textura y conservación.
  5. Formar los bollos: Se prepara una bandeja de horno con papel vegetal ligeramente untado con aceite. Se toman porciones de masa, se forman bolas y se aplastan hasta obtener discos de aproximadamente un centímetro de grosor. El tamaño es tradicionalmente variable, desde el de un plato de postre hasta uno llano. Una vez formados, se pincha la superficie con un tenedor para crear el dibujo clásico y favorecer una cocción uniforme.
  6. Espolvorear y preparar para el horno: Antes de hornear, se espolvorea la superficie de cada bollo con azúcar y un poco de canela. Este paso no solo aporta sabor, sino que crea la capa aromática característica del bollo una vez horneado.
  7. Horneado tradicional: El horno se precalienta a 150–160 ºC. Los bollos se hornean durante 35 a 45 minutos, hasta que estén bien secos y empiecen a tomar un tono claro, casi blanquecino. No deben dorarse en exceso. Si se desea un ligero color final, se pueden poner unos minutos bajo el grill, vigilando constantemente para evitar que se quemen.
  8. Enfriado y reposo: Una vez fuera del horno, los bollos se dejan enfriar completamente sobre una rejilla. Al enfriarse terminan de asentarse y adquirir su textura definitiva. Como marca la tradición, están incluso mejores al día siguiente, cuando los sabores se han integrado por completo. Bien conservados, duran varios días sin perder calidad.