Mandocas venezolanas
Las mandocas venezolanas son una receta emblemática del Zulia, región occidental de Venezuela, donde el desayuno y la cena se celebran con sabores intensos. Este bocado frito combina el dulzor del plátano maduro y el papelón con el contraste salado del queso, logrando una experiencia irresistible. Preparadas con harina pan, su masa es suave por dentro y crujiente por fuera, y se reconoce por su forma de lágrima o pétalo, tan característica de las mandocas zulianas.
Tradicionalmente se aromatizan con anís y especias, se sirven calientes y admiten variaciones caseras según cada hogar. Aunque existen versiones sin plátano o incluso al horno, la presencia del queso es esencial para equilibrar el dulzor. Las mandocas se disfrutan como desayuno, cena o merienda, y forman parte viva de la identidad culinaria del Zulia. Esta receta recoge la técnica clásica para que puedas prepararlas en cualquier lugar del mundo, respetando su sabor original y su historia, venezolana auténtica para cocinas modernas hoy siempre.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 25 minutos
- Tiempo total: 55 minutos
- Raciones: 6
- Categoría: Desayuno
- Tipo de cocina: Venezolana
- Calorías por ración: 380 kcal
Ingredientes
Para la masa
- 1 plátano macho maduro
- 1 taza (120 g) de harina de maíz precocida
- 1 taza (100–120 g) de queso blanco duro rallado
- ¼ taza de melado de papelón
- ½ cucharadita de semillas de anís
- 1 pizca de sal
- ½ taza de agua (aproximadamente)
Para cocer el plátano
- Agua suficiente para cocer el plátano
- 1 trocito de canela
- 1 cucharada pequeña de papelón
- ½ cucharadita de semillas de anís (opcional)
Para el melado de papelón
- 150 g de papelón (panela, chancaca)
- 1 taza (240 ml) de agua
- 1 rama de canela
- 2–3 clavos de olor
Para freír
- Aceite vegetal de sabor neutro para freír
Como hacer Mandocas venezolanas
- Elaborar el melado de papelón: Coloca el papelón junto con el agua, la canela y los clavos de olor en una olla pequeña y cocina a fuego medio hasta que el papelón se disuelva por completo y se forme un jarabe ligero, no espeso. Este punto es importante, ya que un melado demasiado concentrado endurecería la masa. Una vez listo, cuela para retirar las especias y deja entibiar antes de usar; el melado debe estar fluido y aromático.
- Cocer el plátano maduro: Lava bien el plátano, corta los extremos y divídelo en varios trozos sin retirarle la cáscara. Colócalo en una olla con agua suficiente para cubrirlo y cocina a fuego medio-alto hasta que esté muy blando al pincharlo con un tenedor. Para aportar más aroma tradicional, puedes añadir al agua un pequeño trozo de canela y una pizca de anís. Cuando esté cocido, retíralo del agua, reserva parte del líquido de cocción y pela el plátano aún caliente con cuidado de no quemarte.
- Triturar el plátano: Coloca el plátano caliente en un plato o bol y aplástalo con un tenedor hasta obtener un puré homogéneo y sin grumos. Trabajarlo caliente facilita que quede más fino y ayuda a que luego se integre mejor con la harina. El puré debe ser suave, ya que esto influye directamente en la textura final de las mandocas.
- Formar la masa: En un bol amplio incorpora la harina de maíz precocida, el queso blanco rallado, las semillas de anís y la pizca de sal. Añade el puré de plátano y comienza a mezclar con las manos. Incorpora poco a poco el melado de papelón y ve amasando hasta integrar. A continuación, añade el agua gradualmente, preferiblemente parte del agua de cocción del plátano, hasta obtener una masa suave, elástica y maleable, similar a la de las arepas pero más flexible. Si la masa queda seca, añade un poco más de agua; si queda muy blanda, ajusta con una pequeña cantidad de harina. Deja reposar la masa unos cinco minutos para que la harina se hidrate correctamente.
- Dar forma a las mandocas: Toma porciones de masa del tamaño de una pelota pequeña y ruédalas sobre una superficie limpia hasta formar cilindros alargados. Une los extremos presionando suavemente para formar óvalos o una forma de lágrima, que es la presentación tradicional. Si las haces más delgadas quedarán más crujientes; si las haces más gruesas, quedarán más suaves por dentro. Colócalas sobre una superficie ligeramente enharinada mientras terminas el resto.
- Freír las mandocas: Calienta abundante aceite vegetal en una sartén o caldero a fuego medio-alto. El aceite debe estar caliente, pero no excesivamente, ya que al ser una masa dulce se dora rápido por fuera y podría quedar cruda por dentro. Fríe las mandocas en tandas, volteándolas una vez, hasta que estén bien doradas y cocidas de manera uniforme. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
- Servir y acompañar: Sirve las mandocas recién hechas y calientes, acompañadas de abundante queso blanco rallado o en trozos. De forma tradicional también pueden servirse con un chorrito adicional de melado de papelón, nata o mantequilla. Se disfrutan especialmente en el desayuno o la merienda, cuando aún conservan su textura crujiente por fuera y suave por dentro.