Champurradas guatemaltecas

Champurradas guatemaltecas tradicionales
Receta de champurradas guatemaltecas

Las champurradas guatemaltecas son unas galletas tradicionales que se encuentran en prácticamente todas las panaderías de Guatemala. Doradas, grandes y crujientes, tienen una textura que recuerda al shortbread y un sabor equilibrado, nada empalagoso, realzado con semillas de ajonjolí que aportan un toque ligeramente tostado y un agradable contraste. Su sencillez es parte de su encanto: ingredientes básicos, técnica casera y un resultado perfecto para acompañar una bebida caliente. No es casualidad que muchos las comparen con una mezcla entre una galleta María española y un biscotti italiano, aunque con una personalidad completamente guatemalteca.

Aunque pueden considerarse un postre, las champurradas se disfrutan principalmente en el desayuno o durante el tradicional “café de las tres”, mojadas en café, chocolate caliente o té. Estas galletas nacieron en los hogares y hoy forman parte esencial de la canasta de pan dulce que acompaña los platillos típicos de Guatemala. Existen muchas variaciones familiares, pero todas comparten ese sabor clásico que las hace irresistibles y fáciles de preparar en casa.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 25 minutos
  • Tiempo total: 55 minutos
  • Raciones: 14–18 champurradas grandes
  • Categoría: Postres
  • Tipo de cocina: Guatemalteca
  • Calorías por ración: 320 kcal

Ingredientes

  • 3 tazas de harina de trigo todo uso
  • ½ taza de azúcar blanca
  • ¼ taza de azúcar morena o panela rallada (opcional)
  • 2 cucharaditas de polvo de hornear
  • 1 pizca generosa de sal
  • ¾ taza de manteca vegetal o manteca de cerdo (puedes usar mitad manteca y mitad mantequilla sin sal)
  • 2 huevos grandes
  • 1 cucharadita de vainilla
  • ¼ a ½ taza de leche (la necesaria para unir la masa)

Para decorar

  • 1 huevo
  • Ajonjolí (sésamo) al gusto

Como hacer champurradas guatemaltecas

  1. Preparar la base seca: Coloca la harina, el polvo de hornear, la sal y ambos azúcares en un recipiente amplio y mézclalos bien para que queden perfectamente distribuidos. Este paso es clave para que las champurradas crezcan de forma pareja y no queden zonas duras. Si deseas una textura más fina, puedes cernir la harina, aunque no es obligatorio en la versión tradicional.
  2. Cremar la grasa y los huevos: En otro recipiente trabaja la manteca hasta que esté suave y manejable. Agrega los dos huevos y la vainilla, mezclando hasta obtener una crema homogénea. La manteca aporta el sabor y la suavidad característica de las champurradas tradicionales; si usas una mezcla con mantequilla, lograrás un aroma más equilibrado sin perder autenticidad.
  3. Formar la masa: Incorpora poco a poco los ingredientes secos a la mezcla de grasa. Añade la leche gradualmente solo hasta que la masa se una y quede suave, homogénea y no pegajosa. Es importante no amasar en exceso; trabaja la masa únicamente lo necesario para integrarla, ya que un amasado largo puede endurecer las champurradas.
  4. Reposar la masa: Cubre la masa con plástico o un paño limpio y déjala reposar entre 15 y 30 minutos. Este descanso permite que la harina se hidrate bien, mejora la textura final y facilita el formado. Si el ambiente es muy cálido y notas la masa blanda, el reposo puede hacerse en refrigeración.
  5. Porcionar y aplastar: Divide la masa en porciones de aproximadamente 40 a 50 gramos. Forma bolas con las manos y colócalas entre dos hojas de papel encerado o plástico limpio. Aplástalas hasta obtener discos grandes y muy delgados, de unos 2 a 3 milímetros de grosor. Cuanto más delgadas queden, más auténtica será la champurrada, ya que su textura tradicional es crujiente en los bordes y ligeramente suave al centro.
  6. Decorar y barnizar: Coloca los discos sobre una bandeja cubierta con papel encerado. Bate el huevo adicional con una cucharada de agua o leche y barniza ligeramente la superficie de cada champurrada. Espolvorea ajonjolí al gusto y, si deseas un acabado clásico, marca líneas decorativas o pequeños cortes superficiales con un cuchillo; esto no solo es estético, también ayuda a una cocción más uniforme.
  7. Hornear: Lleva las champurradas a un horno precalentado a 175 °C / 350 °F y hornéalas durante 18 a 25 minutos, hasta que estén bien doradas, especialmente en los bordes. El tiempo puede variar según el grosor y el tamaño, por lo que conviene vigilarlas a partir de los 18 minutos para evitar que se sequen en exceso.
  8. Enfriar y conservar: Retira las champurradas del horno y colócalas inmediatamente sobre una rejilla para que enfríen por completo. Este paso es fundamental para que mantengan su textura crujiente; si se guardan calientes, el vapor las ablanda. Una vez frías, consérvalas en un recipiente hermético, donde se mantendrán en buen estado hasta por una semana y suelen mejorar en sabor al día siguiente.