Pan de lentejas

Pan de lentejas casero sin harina
Receta de pan de lentejas

El pan de lentejas es una alternativa moderna y nutritiva al pan tradicional, ideal para quienes buscan opciones saludables y diferentes en su alimentación diaria. Elaborado a base de lentejas previamente remojadas, agua y pocos ingredientes más, este pan destaca por ser sin harina y apto para dietas sin gluten, siempre que se utilicen lentejas certificadas. Su preparación en licuadora lo convierte en una receta accesible, práctica y perfecta incluso para quienes no tienen experiencia previa en panadería casera.

Además de ser fácil y rápido de preparar, el pan de lentejas sorprende por su textura de miga densa pero agradable, con un resultado final tierno y ligeramente esponjoso. Su sabor neutro lo hace muy versátil, ya que funciona igual de bien en preparaciones dulces o saladas, desde tostadas y sándwiches hasta acompañamientos de comidas. Rico en proteínas vegetales y fibra, este pan es una excelente forma de incorporar legumbres al día a día sin renunciar al placer de un buen pan casero.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos (más el remojo)
  • Tiempo de cocinado: 50 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 5 minutos
  • Raciones: 8 rebanadas
  • Categoría: Pan casero
  • Tipo de cocina: Cocina saludable
  • Calorías por ración: 180 kcal

Ingredientes

  • 400 g de lentejas secas (pardinas, castellanas o similares)
  • 150 ml de agua tibia (aprox.)
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 10 g de sal (1 cucharadita colmada)
  • 12 g de levadura fresca (o 4–5 g de levadura seca)
  • 25–30 g de semillas al gusto (girasol, calabaza, sésamo, chía, lino) – opcional

Como hacer pan de lentejas

  1. Remojo y preparación de las lentejas: Coloca las lentejas en un bol amplio y cúbrelas con abundante agua. Déjalas en remojo entre 8 y 24 horas, preferiblemente toda la noche, en un lugar fresco. Este paso es esencial para que se hidraten correctamente, se puedan triturar sin dificultad y el pan resulte más digestivo y con mejor textura. No omitas el remojo, ya que las lentejas secas no se procesan bien y afectarían la miga final.
  2. Triturado y elaboración de la masa: Una vez transcurrido el remojo, escurre muy bien las lentejas y colócalas en el vaso de la licuadora o procesador. Añade el aceite de oliva, la sal y la levadura fresca desmenuzada. Comienza a triturar y ve incorporando el agua tibia poco a poco hasta obtener una mezcla espesa, homogénea y sin grumos grandes. La textura debe ser similar a una crema densa; si queda demasiado líquida, el pan perderá estructura. Dependiendo de la variedad de lenteja y del tiempo de remojo, puede que no necesites añadir toda el agua.
  3. Preparación del molde y reposo: Forra un molde alargado con papel de horno o engrásalo bien. Vierte la masa y alisa la superficie con una espátula o cuchara ligeramente humedecida. Si lo deseas, reparte las semillas por encima, procurando que queden bien distribuidas y no amontonadas. Cubre el molde con un paño limpio y deja reposar la masa durante 30 a 40 minutos. No esperes un gran crecimiento; este pan no duplica su volumen, pero el reposo permite que la levadura actúe y mejore la textura interior. Mientras reposa, precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo.
  4. Horneado del pan: Introduce el molde en el horno ya caliente y hornea durante 45 a 50 minutos. Coloca el pan a media altura para que se cocine de forma uniforme. Pasado el tiempo, comprueba la cocción introduciendo un palillo en el centro; debe salir limpio o apenas húmedo. Si aún está crudo, prolonga la cocción 5 minutos más. Es normal que el pan se hunda ligeramente en el centro al salir del horno, ya que su miga es húmeda y densa por la ausencia de harinas.
  5. Enfriado, corte y conservación: Saca el pan del horno y déjalo reposar unos minutos antes de desmoldar. Transfiérelo a una rejilla y deja que se enfríe completamente antes de cortarlo, ya que caliente es frágil y puede desmoronarse. Una vez frío, corta en rebanadas finas; este pan gana mucho cuando se tuesta. Si no lo vas a consumir todo, puedes congelarlo ya cortado y sacar las rebanadas según las necesites, manteniendo así su sabor y textura.