Deditos de novia
El origen de los deditos de novia no está del todo claro, pero muchos coinciden en que esta es una receta dominicana con influencia de la repostería libanesa. En la República Dominicana, especialmente en santo domingo, este postre forma parte de la memoria culinaria familiar y de las mesas compartidas. Se trata de un dulce elaborado con una masa delicada que se deshace en la boca y que, de manera tradicional, se rellena con pasta de guayaba, aunque hoy en día existen otras variaciones igualmente populares.
Los deditos de novia son infaltables en reuniones y celebraciones: cumpleaños, juntaderas y mesas de picadera donde conviven quipes, pastelitos y croquetas. Para muchos dominicanos, este postre representa compartir, tradición y el placer de acompañar el café de la tarde. Esta receta busca respetar ese espíritu clásico, ofreciendo un resultado fácil de preparar, delicioso y que puede disfrutarse por varios días sin perder su encanto.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 25 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 55 minutos
- Raciones: 30 unidades
- Categoría: Postres
- Tipo de cocina: Dominicana
- Calorías por ración: 180 kcal
Ingredientes
Para la masa
- 3 tazas de harina de trigo todo uso (aprox. 375 g)
- 1 cucharadita de polvo de hornear (5 g)
- 1 pizca de sal
- 2 cucharadas de azúcar
- 200 g de mantequilla sin sal, fría
- 1 huevo grande
- ¼ a ½ taza de leche fría (usar solo la necesaria)
- 1 cucharadita de vainilla (opcional)
Para el relleno
- 300 g de pasta de guayaba (ate)
Para terminar
- 1 a 1½ tazas de azúcar glass (impalpable)
Como hacer Deditos de novia
- Mezclar los ingredientes secos: En un recipiente amplio coloca la harina, el polvo de hornear, la sal y el azúcar. Mézclalos bien para que los leudantes y el azúcar queden distribuidos de forma uniforme, lo que garantiza una textura pareja en toda la masa y evita zonas más duras o con sabor desigual.
- Incorporar la mantequilla: Agrega la mantequilla fría y trabájala con los dedos o con un tenedor, presionándola contra la harina hasta obtener una mezcla de textura arenosa, con pequeños trozos visibles de mantequilla. Este punto es fundamental para lograr una masa quebrada y delicada; no se debe derretir la mantequilla ni amasar en exceso.
- Añadir los ingredientes húmedos: Incorpora el huevo y la vainilla, mezclando suavemente hasta que se integren. Agrega la leche poco a poco, solo la cantidad necesaria para que la masa se una. La masa debe sentirse suave pero ligeramente quebradiza, no elástica ni lisa, ya que un exceso de líquido o trabajo endurecería el resultado final.
- Reposar la masa: Forma un bloque o rectángulo con la masa, envuélvelo bien y refrigéralo por al menos una hora. Este reposo permite que la mantequilla se enfríe nuevamente y que el gluten se relaje, facilitando el estirado posterior y evitando que los deditos se deformen durante el horneado.
- Estirar y cortar la masa: Retira la masa del refrigerador y déjala reposar unos minutos hasta que sea manejable. Estírala sobre una superficie ligeramente enharinada hasta que quede fina y pareja. Corta porciones uniformes en forma de cuadros o rectángulos para asegurar una cocción pareja y una presentación tradicional.
- Rellenar y formar los deditos: Corta la pasta de guayaba en tiras proporcionales al tamaño de la masa. Coloca una tira en uno de los extremos de cada porción y enrolla con cuidado, formando un cilindro. Presiona ligeramente las uniones para sellar, procurando no aplastar la masa para que conserve su textura delicada.
- Reposo antes del horneado: Coloca los deditos formados en una bandeja con papel para hornear y llévalos nuevamente al refrigerador por unos 15 minutos. Este paso ayuda a que mantengan su forma y evita que la mantequilla se derrita demasiado rápido en el horno.
- Hornear: Hornea en un horno precalentado a 325–350 °F (165–175 °C) durante 18 a 25 minutos. Los deditos deben quedar firmes al tacto pero de color claro, sin dorarse, ya que el dorado excesivo altera su textura tradicional y los vuelve secos.
- Cubrir con azúcar glass: Retira los deditos del horno y déjalos reposar unos minutos hasta que estén tibios. En ese punto, pásalos o espolvoréalos generosamente con azúcar glass. Hacerlo cuando aún conservan algo de calor permite que el azúcar se adhiera mejor y forme la capa característica de este dulce.
- Enfriar y servir: Deja enfriar completamente a temperatura ambiente antes de servir. Al enfriarse, los deditos de novia alcanzan su textura final: suaves, frágiles y con el equilibrio perfecto entre la mantequilla de la masa y el dulzor de la guayaba.