Galletas moscovitas

Galletas moscovitas asturianas
Receta de Galletas Moscovitas

Las galletas moscovitas son unas de las pastas más emblemáticas de Asturias, famosas por su textura finísima, crujiente y su intenso sabor a almendra y chocolate. Su origen se asocia a la histórica confitería Rialto, ubicada en pleno centro de Oviedo, donde la familia Gayoso lleva generaciones elaborándolas de forma artesanal desde 1926. Aunque su receta original es un secreto bien guardado, estas delicadas galletas han traspasado fronteras y se han convertido en un auténtico símbolo de la repostería asturiana.

Hoy en día, debido a su precio elevado y a la dificultad de comprarlas fuera de Asturias —incluso en ciudades como Gijón—, preparar moscovitas en casa se ha vuelto una alternativa muy popular. Esta versión casera es fácil, utiliza pocos ingredientes de calidad y logra un resultado sorprendentemente parecido al de confitería: unas pastas elegantes, adictivas y perfectas para disfrutar del sabor más icónico de Asturias sin salir de casa.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 25 minutos
  • Tiempo de cocinado: 10 minutos
  • Tiempo total: 35 minutos
  • Raciones: 20 galletas
  • Categoría: Repostería
  • Tipo de cocina: Asturiana
  • Calorías por ración: 145 kcal

Ingredientes

Para la masa

  • 100 g de almendra Marcona cruda
  • 100 g de azúcar glass
  • 100 g de nata líquida para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • 20 g de harina de trigo

Para el baño

  • 150 g de chocolate de repostería (negro 55–70 % o con leche, al gusto)

Otros

  • Papel de horno

Como hacer Galletas Moscovitas

  1. Preparar la almendra: Trituramos la almendra Marcona hasta obtener un granillo irregular, sin llegar a convertirla en polvo. Este punto es fundamental para que la galleta conserve su textura crujiente característica y se perciban claramente los trocitos de almendra en cada bocado.
  2. Cocer la base de nata y azúcar: Colocamos la nata líquida junto con el azúcar glass en un cazo y llevamos a fuego medio, removiendo constantemente, hasta que el azúcar se disuelva por completo y la mezcla comience a hervir suavemente. Es importante no dejar de remover para evitar que la nata se agarre al fondo y para conseguir una base bien homogénea.
  3. Incorporar la harina: Bajamos ligeramente el fuego y añadimos la harina de trigo de golpe, removiendo de forma continua durante uno o dos minutos. En este paso la harina debe cocinarse ligeramente para que pierda el sabor a crudo y ayude a dar cuerpo a la mezcla sin espesarla en exceso.
  4. Añadir la almendra y ajustar la textura: Incorporamos la almendra triturada y continuamos cocinando a fuego medio-bajo durante dos o tres minutos, removiendo sin parar. La mezcla irá espesando poco a poco hasta adquirir una textura similar a unas gachas ligeras; debe quedar fluida pero consistente, ya que en el horno se extenderá por sí sola.
  5. Reposar la masa: Retiramos el cazo del fuego y dejamos reposar la masa entre 10 y 15 minutos. Este reposo facilita el formado de las galletas y ayuda a que durante el horneado se extiendan de manera más uniforme, logrando moscovitas finas y regulares.
  6. Formar las galletas: Forramos una bandeja de horno con papel de hornear y colocamos pequeñas porciones de masa del tamaño de una cucharilla de café, dejando mucha separación entre ellas. No es necesario aplastarlas, ya que el calor del horno hará que se aplanen y se expandan hasta adquirir su forma característica.
  7. Hornear: Con el horno previamente precalentado a 180 ºC, calor arriba y abajo y sin ventilador, horneamos en la zona media durante 8 a 10 minutos. A partir del minuto 8 conviene vigilarlas de cerca, ya que pasan muy rápido de estar pálidas a dorarse en exceso; el punto ideal es un color caramelo dorado, con el centro ligeramente más claro.
  8. Enfriar correctamente: Sacamos la bandeja del horno y dejamos reposar las galletas unos 5 minutos sin tocarlas, ya que recién horneadas están muy blandas y frágiles. Pasado este tiempo, las trasladamos con cuidado a una rejilla y dejamos que se enfríen completamente, momento en el que se volverán crujientes.
  9. Fundir el chocolate: Derretimos el chocolate de repostería al baño maría o en el microondas a baja potencia, removiendo con frecuencia. Una vez fundido, lo dejamos templar hasta que esté a temperatura ambiente, lo que permitirá que se adhiera mejor a la galleta y quede con un acabado más brillante.
  10. Bañar las moscovitas: Untamos una capa fina de chocolate sobre la cara plana de cada galleta utilizando una espátula o pincel. Colocamos las galletas boca abajo sobre papel de horno o una rejilla y dejamos que el chocolate se solidifique por completo, idealmente durante varias horas o de un día para otro, para obtener una base firme y limpia.