Pan de agua dominicano
El Pan de Agua Dominicano es uno de los panes más representativos de la mesa criolla, reconocido por su corteza crujiente, miga elástica y una forma muy original de dos rollos unidos en el centro, con un lado más delgado y otro más grueso. Aunque suele compararse con la baguette o el pan francés, se diferencia por elaborarse en porciones individuales y por tener una sola fermentación, lo que lo hace más rápido de preparar. Tradicionalmente se disfruta en desayunos y cenas, acompañado de chocolate caliente, café con leche u otras bebidas típicas dominicanas.
Este pan, hecho con harina de fuerza, agua, sal y levadura seca, es ideal tanto para comerse solo como para preparar sándwiches dominicanos icónicos como el completo, el frikitaqui o el tipo cubano. Crujiente por fuera y chicloso por dentro, se tuesta fácilmente y combina con múltiples rellenos. Aunque la mayoría de los dominicanos lo compran en colmados y supermercados, hacerlo en casa conecta con la nostalgia y la tradición. Además, preparado de forma artesanal, permite controlar ingredientes y calorías, manteniendo su sabor auténtico y textura inconfundible.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 30 minutos
- Tiempo total: 1 hora
- Raciones: 12 panes
- Categoría: Panadería
- Tipo de cocina: Dominicana
- Calorías por ración: 220 kcal
Ingredientes
- 500 g de harina de trigo para pan (harina de fuerza)
- 275–300 g de agua
- 5 g de levadura seca instantánea (o 15 g de levadura fresca)
- 10 g de sal
- 15 g de azúcar
- 15 g de manteca vegetal, manteca de cerdo o aceite vegetal
Para el horneado
- Aceite adicional (cantidad necesaria)
- Agua adicional para generar vapor en el horno
Como hacer Pan de Agua Dominicano
- Mezcla inicial de la masa: Coloca la harina en un bowl amplio o en el recipiente de la batidora. Añade la levadura y el azúcar en un lado del bowl y la sal en el lado opuesto para evitar que la sal afecte la activación de la levadura. Incorpora el agua poco a poco mientras mezclas con la mano o a velocidad baja hasta que todos los ingredientes se unan y se forme una masa rústica, ligeramente pegajosa, pero sin restos secos de harina.
- Amasado y desarrollo del gluten: Pasa la masa a la mesa ligeramente engrasada y amasa estirando y envolviendo la masa sobre sí misma durante 10 a 15 minutos, hasta que se vuelva lisa, elástica y suave. Durante este proceso, si notas que la masa está muy seca, puedes humedecer ligeramente tus manos en lugar de agregar más harina. La masa estará lista cuando al estirarla se forme una película fina sin romperse, lo que garantiza una miga ligera y bien aireada.
- Incorporación de la grasa: Agrega la manteca, grasa o aceite poco a poco, amasando entre cada adición hasta que la masa la absorba completamente. Este paso aporta suavidad interna sin perder la textura característica del pan de agua. Continúa amasando hasta que la masa vuelva a sentirse firme, elástica y ya no se adhiera a la mesa ni a las manos.
- Primera fermentación: Forma la masa en una bola bien cerrada y colócala en un bowl ligeramente engrasado. Tápala y déjala fermentar a temperatura ambiente entre 30 y 60 minutos, hasta que aumente claramente su volumen. En climas muy calurosos, se recomienda reducir el tiempo o llevar la masa a un lugar más fresco para evitar sobrefermentación.
- División de la masa: Desgasifica la masa presionándola suavemente con las manos y divídela en porciones de aproximadamente 60 a 80 gramos, según el tamaño deseado del pan. Forma cada porción en una bola cerrando bien las costuras por debajo y deja reposar las piezas tapadas durante 5 minutos para relajar el gluten y facilitar el formado.
- Formado tradicional del pan de agua: Toma cada bola y estírala desde el centro hacia los extremos usando un rodillo o la palma de la mano, dejando una zona ligeramente más gruesa. Enrolla la masa desde la parte más fina hacia la parte más gruesa, formando el clásico pan alargado dominicano. Coloca cada pieza con la unión hacia abajo para que mantenga su forma durante la fermentación.
- Primer reposo en bandeja: Coloca los panes boca abajo sobre una bandeja ligeramente engrasada o con papel para horno. Cubre con film plástico y un paño limpio y deja reposar durante 20 minutos. Este descanso permite que la masa se relaje y conserve la forma característica al voltearse posteriormente.
- Volteado y fermentación final: Voltea cuidadosamente cada pan para que queden con la unión hacia arriba. Cubre nuevamente y deja fermentar entre 40 y 60 minutos, hasta que estén visiblemente inflados y casi tripliquen su tamaño. El tiempo puede variar según la temperatura y humedad del ambiente, por lo que es importante observar el volumen más que el reloj.
- Preparación del horno y vapor: Mientras los panes terminan de fermentar, precalienta el horno a 375 °F (190 °C). Coloca una bandeja metálica vacía en la parte inferior del horno para generar vapor. Este vapor es esencial para lograr una corteza crujiente y un buen desarrollo del pan durante los primeros minutos de cocción.
- Horneado con vapor: Rocía ligeramente la superficie de los panes con agua. Introduce la bandeja en el horno y vierte cuidadosamente agua o hielo en la bandeja inferior para crear vapor inmediato. Cierra el horno rápidamente y baja la temperatura a 350 °F (180 °C). Hornea durante 15 minutos, permitiendo que el pan se expanda y forme su corteza inicial.
- Dorado final: Retira con cuidado la bandeja del vapor, gira la bandeja de los panes para una cocción uniforme y continúa horneando durante 10 a 15 minutos más, hasta que los panes estén dorados, firmes al tacto y suenen huecos al golpear suavemente la base.
- Enfriado y reposo: Saca los panes del horno y colócalos sobre una rejilla para que circule el aire. Déjalos enfriar completamente antes de consumirlos, ya que este reposo permite que la miga termine de asentarse y conserve su textura ligera y aireada.