Trucha frita

Trucha frita peruana
Receta de Trucha Frita

Almorzar o cenar una trucha frita es disfrutar uno de los grandes sabores de la sierra del Perú, un plato emblemático presente en Huancayo, Cusco, Puno, Ayacucho o Cajamarca. Esta preparación sencilla y sabrosa, acompañada de papas y arroz, forma parte esencial de la receta peruana tradicional y sigue ganando protagonismo en la costa. Su textura puede ser suave o crocante, especialmente cuando se prepara con un ligero toque de harina y unas gotas de limón, logrando un equilibrio perfecto entre sabor y tradición.

Más allá de su sabor, la trucha destaca por sus beneficios nutricionales y por la rica historia que rodea su origen andino. Aunque no es nativa, se adaptó a ríos y lagunas altoandinas hasta integrarse al imaginario local. Hoy se cría en piscigranjas y se cocina recién pescada, resaltada por un buen aderezo. Esta preparación resume identidad, tradición y memoria culinaria, convirtiendo a la trucha frita en un símbolo vivo de la cocina regional peruana actual, nutritiva y profundamente popular andina.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 15 minutos
  • Tiempo total: 45 minutos
  • Raciones: 4 porciones
  • Categoría: Plato principal
  • Tipo de cocina: Cocina peruana
  • Calorías por ración: 420 kcal

Ingredientes

  • 4 truchas medianas enteras
  • 3 cucharadas de ajo molido
  • 1 cucharadita de pimienta negra molida
  • ½ cucharadita de orégano seco
  • Sal al gusto
  • Jugo de 2 limones
  • Aceite vegetal, cantidad suficiente para freír

Versión crocante (opcional)

  • ⅛ taza de harina de trigo o harina de maíz
  • ⅛ taza de pan rallado

Acompañamientos Tradicionales

  • Arroz blanco graneado
  • Papas sancochadas o papas doradas
  • Ensalada fresca (lechuga, cebolla, tomate)
  • Salsa o crema de ají

Como hacer Trucha Frita

  1. Limpieza y preparación inicial: Si las truchas fueron compradas enteras y evisceradas, revisa cuidadosamente que no hayan quedado escamas y ráspalas bajo el chorro de agua con ayuda de un cuchillo. Luego, realiza un corte a lo largo del estómago para abrirlas por la mitad y retira la espina dorsal con cuidado, dejando la trucha abierta tipo mariposa. Lávalas bien por dentro y por fuera, sécalas completamente con papel absorbente o un paño limpio para evitar salpicaduras al freír y haz dos o tres cortes superficiales en cada lado del lomo; estos cortes ayudan a que el aderezo penetre mejor y a que la cocción sea pareja sin resecar la carne.
  2. Sazonado tradicional: Coloca sal en la palma de la mano y frótala sobre cada trucha, tanto en el interior como en el exterior. En un recipiente mezcla el ajo molido, la pimienta, el orégano y el jugo de limón hasta formar una pasta aromática. Unta bien las truchas con esta mezcla, asegurándote de cubrir el interior y los cortes del lomo. Deja reposar las truchas entre 10 y 30 minutos; este tiempo es importante para que la carne absorba el sabor y quede más jugosa al freír.
  3. Preparación del aceite: Coloca una sartén amplia a fuego medio-alto y añade suficiente aceite vegetal para cubrir el fondo, aproximadamente un centímetro de altura. Deja calentar el aceite durante unos minutos hasta que esté bien caliente, pero sin que llegue a humear, ya que un aceite a la temperatura correcta permite sellar la piel rápidamente y lograr un dorado parejo sin que el pescado absorba exceso de grasa.
  4. Fritura tradicional de la trucha: Coloca las truchas en el aceite caliente primero por el lado de la piel y fríelas sin mover durante 4 a 5 minutos, dependiendo del tamaño. Voltea con cuidado usando una espátula ancha y fríe el otro lado el mismo tiempo; es importante manipularlas suavemente porque la carne de la trucha es delicada y se puede romper fácilmente. Si la sartén lo permite, puedes aprovechar el mismo aceite para dorar las papas, lo que añade sabor y evita ensuciar más utensilios.
  5. Versión crocante (opcional): Para obtener una trucha crocante, toma las truchas ya sazonadas y pásalas ligeramente por la harina y el pan rallado mezclados, presionando apenas para que se adhieran sin formar una capa gruesa. Fríelas en el aceite caliente siguiendo el mismo tiempo y cuidado que en la fritura tradicional, procurando no moverlas hasta que la costra esté bien dorada. Este paso da como resultado una piel crujiente y un interior jugoso, ideal si se busca una textura más marcada sin perder el sabor clásico.
  6. Escurrido y reposo: Retira las truchas cuando estén bien doradas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Déjalas reposar un par de minutos antes de servir; este breve reposo ayuda a que los jugos se redistribuyan y la textura final sea más firme, tanto en la versión tradicional como en la crocante.
  7. Servicio tradicional: Sirve cada plato con una trucha frita recién hecha, una porción de arroz blanco y papas. Acompaña con ensalada fresca sazonada al gusto y una buena porción de salsa o crema de ají. Servir de inmediato es clave, ya que la trucha frita alcanza su mejor sabor y textura cuando aún está caliente y crujiente.