Sangrecita de pollo
La sangrecita peruana es uno de los platos más emblemáticos y nutritivos de la gastronomía del Perú. Preparada principalmente con sangre de pollo, esta receta tradicional se saltea con ajo, cebolla, ají amarillo y hierbas aromáticas como la hierbabuena y la cebolla china, logrando un sabor intenso y reconfortante. Económica, rendidora y profundamente arraigada en la cocina popular, la sangrecita se consume desde hace generaciones en desayunos, lonches y buffets criollos, acompañada de yuca, papa o arroz, siendo un claro ejemplo de cómo la cocina peruana aprovecha al máximo cada ingrediente.
Reconocida ampliamente para la anemia, la sangrecita de pollo destaca por su alto contenido de hierro, proteínas y minerales esenciales, lo que explica sus múltiples beneficios para la salud. Por su bajo costo y gran valor nutricional, es recomendada tanto para niños como para deportistas y personas con deficiencia de hierro, siempre siguiendo indicaciones médicas. Además, su versatilidad permite disfrutarla sola, en panes, entradas o como parte de platos criollos, consolidándola como una receta tradicional, saludable y vigente.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 30 minutos
- Tiempo total: 50 minutos
- Raciones: 4
- Categoría: Plato principal
- Tipo de cocina: Peruana
- Calorías por ración: 280 kcal
Ingredientes
Para la cocción
- 1 kilogramo de sangre de pollo fresca
- Agua, cantidad necesaria
- 2 ramas de hierbabuena
Para el aderezo
- 1 cebolla roja grande
- 3 dientes de ajo
- 1 ají amarillo
- ¼ de pimiento
- 4 a 6 cucharadas de aceite vegetal
- Sal al gusto
- Pimienta negra molida al gusto
- Comino, una pizca
- Orégano seco o fresco, al gusto
Hierbas aromáticas
- 1 manojo de cebolla china
- 1 manojo de hierbabuena
- 1 manojo pequeño de culantro
Para acompañar (opcionales)
- Papa, yuca o camote
- Arroz blanco
- Palta
Como hacer sangrecita de pollo
- Cocción de la sangre: En una olla grande coloca abundante agua junto con las ramas de hierbabuena y lleva a ebullición. Cuando el agua esté hirviendo con fuerza, agrega la sangre de pollo lentamente para que no se rompa la coagulación. Deja cocinar durante 10 a 15 minutos hasta que la sangre esté completamente cuajada y firme. A partir de los primeros 5 minutos, remueve suavemente con un cucharón para evitar que se pegue a las paredes de la olla y lograr una cocción uniforme. La sangre debe cambiar a un color marrón oscuro y adquirir una textura sólida.
- Escurrido y desmenuzado: Retira la sangre cocida con un colador grande y deja que escurra bien. Colócala en un recipiente amplio y deja enfriar hasta que esté tibia. Luego, desmenúzala con las manos limpias o con ayuda de un cuchillo hasta obtener trozos pequeños y parejos. En este punto, la sangrecita puede usarse de inmediato o reservarse; si deseas guardarla, deja que enfríe por completo antes de refrigerar o congelar para futuras preparaciones.
- Preparación del aderezo base: Pela y pica finamente la cebolla, el ajo y el ají amarillo. Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio y sofríe primero la cebolla hasta que esté transparente y fragante. Agrega el ajo y cocina brevemente, removiendo para evitar que se queme, luego incorpora el ají amarillo. Cocina todo junto durante unos minutos hasta que el aderezo esté bien integrado y concentrado, añadiendo una pequeña pizca de sal para ayudar a que los ingredientes suden y desarrollen sabor.
- Cocción de la sangrecita: Añade la sangrecita desmenuzada al aderezo y mezcla con cuidado para que se impregne bien de los sabores. Sazona con sal, pimienta, comino y orégano, ajustando poco a poco. Cocina durante 8 a 12 minutos, moviendo suavemente para evitar que se pegue, hasta que la sangrecita tome un color más oscuro y una textura ligeramente dorada. Si notas que la preparación se seca demasiado, agrega un poco más de aceite para mantenerla jugosa y bien salteada.
- Aromatizado final y reposo: Pica finamente la cebolla china, la hierbabuena y el el culantro e incorpóralos a la sartén cuando la sangrecita ya esté bien cocida. Mezcla suavemente, apaga el fuego y deja reposar uno o dos minutos para que las hierbas liberen todo su aroma sin perder frescura. Este paso es clave para lograr el sabor tradicional, ya que la hierbabuena aporta el perfume característico que distingue a una buena sangrecita peruana.