Sopa de maní boliviana

Sopa de maní boliviana
Receta de sopa de maní boliviana

La sopa de maní boliviana es uno de los platos más emblemáticos y queridos de la gastronomía de bolivia, considerada hoy un verdadero plato bandera del país. Presente en mesas familiares, pensiones y celebraciones, esta sopa destaca por su textura espesa y su sabor profundo, donde el maní se transforma en una crema que da cuerpo al caldo. Aunque su origen exacto no está documentado, se sabe que el maní o cacahuete se cultivaba en Sudamérica antes de la llegada de los conquistadores, lo que refuerza su vínculo ancestral con la región andina.

A lo largo de su historia, la sopa de maní ha adoptado múltiples variantes según el clima y la geografía: en el altiplano se prepara con carne de res o cordero y papas fritas, en los valles puede incluir ají colorado, y en muchas casas se combina con pollo, arroz o fideos. Siempre nutritiva y contundente, es un plato versátil que puede servirse como entrada o como plato principal.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 40 minutos
  • Tiempo de cocinado: 1 hora y 30 minutos
  • Tiempo total: 2 horas y 10 minutos
  • Raciones: 6
  • Categoría: Sopas y caldos
  • Tipo de cocina: Cocina boliviana
  • Calorías por ración: 680 kcal

Ingredientes

  • 1 kg de carne de res con hueso (costilla, osobuco o hueso rojo)
  • 2 muslos de pollo completos
  • 4 litros de agua
  • 200 g de maní crudo pelado
  • 2 tazas de agua (para licuar)
  • 120 ml de aceite vegetal
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 4 cebollines
  • 2 ramas de apio
  • 1 pimentón rojo
  • 1 pimentón verde o 2 ajíes dulces
  • 1 zanahoria grande
  • 1 taza de arvejas o vainitas (opcional)
  • 4 papas grandes
  • 200 g de pasta corta (macarrón, penne o mostachol)
  • 1 cucharada de sal
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • Pimienta negra al gusto

Para servir

  • Papas fritas
  • Perejil fresco
  • Llajua boliviana

Como hacer sopa de maní boliviana

  1. Preparar el maní: Coloca el maní en un bol y cúbrelo con agua bien caliente durante cinco minutos para ablandarlo y facilitar el licuado. Escurre y licúa el maní con las dos tazas de agua hasta obtener una crema completamente lisa, sin grumos ni restos visibles. Este paso es clave: una mala licuadora o un licuado corto puede dejar textura arenosa en la sopa. Reserva la crema y mantenla a temperatura ambiente para agregarla más adelante sin cortar la cocción.
  2. Elaborar el sofrito tradicional: Calienta el aceite en una olla grande o de presión a fuego medio-alto. Pica finamente la cebolla y sofríela hasta que esté transparente y comience a dorarse. Agrega el ajo picado, los cebollines en rodajas y el apio finamente picado, y cocina unos minutos removiendo. Incorpora el pimentón rojo, el pimentón verde o los ajíes dulces y la zanahoria picada en cubos pequeños. Dora bien todo el conjunto; este dorado profundo es uno de los secretos del sabor auténtico de la sopa de maní boliviana.
  3. Cocer las carnes: Corta la carne de res en trozos medianos y el pollo en presas. Incorpora ambas carnes al sofrito junto con la sal, el orégano y la pimienta. Mezcla bien para que las carnes se impregnen del sabor del sofrito. Añade aproximadamente tres litros de agua caliente, tapa la olla y cocina hasta que la carne esté muy blanda. En olla de presión tomará entre 45 y 50 minutos; en olla convencional, alrededor de una hora y media. La carne debe desprenderse fácilmente del hueso para lograr una sopa profunda y sustanciosa.
  4. Preparar papas y pasta: Mientras las carnes se cocinan, pela las papas. Corta dos en bastones y resérvalas en agua para freírlas después; corta las otras dos en cubos grandes para la sopa. En una sartén con aceite caliente, fríe los bastones de papa hasta que estén bien dorados y crujientes, luego resérvalos sobre papel absorbente. En la misma sartén o en otra, dora la pasta cruda con un poco de aceite hasta que tome un color marrón claro. Este paso evita que la pasta se deshaga y aporta el sabor característico de la sopa tradicional.
  5. Integrar verduras y papas: Cuando la carne esté blanda, abre la olla con cuidado. Si lo deseas, puedes retirar los huesos grandes y devolver solo la carne al caldo. Añade las papas cortadas en cubos y las arvejas, junto con un litro adicional de agua si la sopa está muy concentrada. Cocina a fuego medio durante unos quince minutos, hasta que la papa esté suave pero entera. Este es el momento de ajustar el nivel de líquido, recordando que la sopa debe quedar espesa pero nunca cremosa.
  6. Incorporar el maní y la pasta: Agrega la crema de maní poco a poco, removiendo constantemente para evitar que se pegue al fondo o hierva bruscamente. Una vez integrada, añade la pasta dorada y continúa la cocción durante diez a quince minutos a fuego medio-bajo. Remueve con frecuencia, ya que el maní tiende a asentarse. La sopa estará lista cuando desaparezca por completo el sabor a maní crudo, la pasta esté cocida y el caldo tenga una textura sedosa y ligeramente espesa. Rectifica la sal si es necesario.
  7. Finalizar y servir: Apaga el fuego y añade perejil fresco finamente picado, mezclando suavemente. Sirve la sopa bien caliente en platos hondos, asegurando que cada porción tenga carne, pollo, papa y pasta. Coloca un puñado de papas fritas encima y acompaña, si deseas, con llajua boliviana. Tradicionalmente, esta sopa mejora aún más al día siguiente, cuando los sabores se asientan y el maní se integra por completo.