Sopaipillas pasadas

Sopaipillas pasadas chilenas
Receta de Sopaipillas Pasadas

Las sopaipillas pasadas chilenas son mucho más que un postre típico: son abrigo, memoria y tradición servidos bien calientes. Preparadas con una masa suave de zapallo, estas sopaipillas caseras se fríen y luego se bañan en un irresistible almibar hecho a base de chancaca, un producto de azúcar sin refinar que, al cocinarse, se transforma en un delicado caramelo aromatizado con canela, clavos de olor y cáscara de naranja. Son el remedio perfecto para los días fríos y lluviosos, cuando el cuerpo pide algo dulce, reconfortante y lleno de historia.

Esta receta recoge la esencia de las preparaciones de la abuela, esas que se transmiten de generación en generación y varían levemente a lo largo del país. En esta versión clásica, típica de la zona central, el puré de zapallo le aporta color, sabor y una textura inconfundible. Así nacen estas sopaipillas chilenas, suaves, fragantes y profundamente nostálgicas, ideales para disfrutar en invierno o cada vez que quieras revivir un pedacito de la cocina tradicional de Chile.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 45 minutos
  • Tiempo de cocinado: 40 minutos
  • Tiempo total: 1 hora y 25 minutos
  • Raciones: 6
  • Categoría: Postres tradicionales
  • Tipo de cocina: Cocina chilena
  • Calorías por ración: 420 kcal

Ingredientes

Para las sopaipillas

  • 500 g de zapallo camote o zapallo amarillo
  • 750 g de harina de trigo sin preparar
  • 60 g de manteca de cerdo o mantequilla
  • 1 cucharadita de polvos de hornear
  • 2 cucharaditas rasas de sal
  • Agua (preferentemente de cocción del zapallo, cantidad necesaria)
  • Aceite vegetal abundante para freír

Para la salsa de chancaca

  • 400 g de chancaca en bloque
  • 1 litro de agua
  • Cáscara de ½ naranja (solo la parte naranja)
  • 2 a 3 clavos de olor
  • 1 rama de canela
  • 1 anís estrella (opcional)

Para espesar

  • 2 cucharadas de maicena
  • ¼ taza de agua fría

Como hacer Sopaipillas Pasadas

  1. Cocción y puré del zapallo: Pela el zapallo, retira semillas y fibras si las tiene, y cuécelo en agua con una pizca de sal hasta que esté muy blando. Es importante reservar el agua de cocción, ya que se utiliza más adelante para hidratar la masa y aporta mejor sabor que el agua común. Una vez cocido, escúrrelo bien y muélelo aún caliente hasta obtener un puré completamente liso, sin grumos; si queda aguado, la masa se volverá pesada.
  2. Preparación de la masa: Coloca la harina en un bol amplio junto con la sal y los polvos de hornear, mezclando para distribuirlos de forma pareja. Agrega el puré de zapallo tibio y la manteca derretida pero no caliente, y comienza a unir. Incorpora de a poco agua de cocción del zapallo solo si es necesario, hasta obtener una masa blanda, suave y que no se pegue a las manos; la textura correcta es flexible, no seca ni elástica en exceso. Amasa solo hasta integrar bien, ya que trabajarla demasiado endurece las sopaipillas. Cubre la masa y déjala reposar entre 20 y 30 minutos para que se relaje y sea más fácil de estirar.
  3. Estirado y formado: Espolvorea ligeramente la superficie de trabajo con harina y estira la masa con uslero hasta dejarla de unos 4 a 5 mm de grosor, cuidando que quede pareja. Corta círculos del tamaño deseado, siendo lo más tradicional entre 6 y 8 cm de diámetro. Pincha cada sopaipilla dos o tres veces con un tenedor; este paso es clave para evitar que se inflen al freír y para que luego absorban bien la salsa de chancaca.
  4. Fritura: Calienta abundante aceite a fuego medio, procurando que esté caliente pero no humeante, idealmente alrededor de 170–180 °C. Fríe las sopaipillas en tandas pequeñas para no bajar la temperatura del aceite, dándoles vuelta una sola vez hasta que estén doradas de manera uniforme. Retíralas y déjalas escurrir sobre papel absorbente; deben quedar cocidas pero no crujientes, ya que luego se ablandarán en la salsa.
  5. Preparación de la salsa de chancaca: En una olla amplia coloca el agua, la chancaca troceada con las manos, la cáscara de naranja, la canela, los clavos de olor y el anís estrella si decides usarlo. Cocina a fuego medio hasta que la chancaca se disuelva por completo y la mezcla tome un aroma intenso, lo que suele tardar entre 10 y 15 minutos. Disuelve la maicena en el agua fría y agrégala revolviendo constantemente; deja que hierva suavemente hasta que la salsa espese ligeramente. Es importante no espesarla en exceso, ya que la salsa se concentra aún más cuando se agregan las sopaipillas.
  6. Pasado de las sopaipillas: Incorpora las sopaipillas fritas directamente a la salsa caliente, baja el fuego al mínimo y déjalas cocinar entre 10 y 15 minutos, girándolas con cuidado para que se impregnen bien por ambos lados. En este punto las sopaipillas deben absorber la salsa, quedar suaves y bien aromatizadas, pero sin deshacerse; si notas que la salsa se espesa demasiado, puedes agregar un poco de agua caliente para ajustar la textura.
  7. Servicio: Sirve las sopaipillas pasadas bien calientes, con abundante salsa por encima. Como dicta la tradición, este plato suele estar incluso más sabroso al día siguiente, cuando las sopaipillas han terminado de absorber la chancaca y los aromas se han asentado por completo.