Bife koygua

Bife Koygua paraguayo
Receta de Bife Koygua

El origen del bife koygua se encuentra en la cocina cotidiana de Paraguay, donde los platos simples y rendidores son protagonistas. Este guiso tradicional se prepara con bifes de carne vacuna que quedan “escondidos” bajo capas de cebolla y tomate, una técnica que da nombre al plato, ya que koygua significa tímido u oculto. El bife se cocina lentamente hasta quedar tierno y jugoso, y hacia el final se agregan huevos que se cocinan directamente en el jugo, aportando sabor y textura. Es un plato casero, rápido y profundamente ligado a la identidad gastronómica paraguaya.

Esta receta paraguaya es un ejemplo perfecto de cómo pocos ingredientes bien tratados pueden dar como resultado un plato lleno de carácter. El bife koygua suele servirse caliente, acompañado de mandioca hervida o arroz, y es común encontrarlo tanto en almuerzos familiares como en reuniones alrededor del asado. Nutritivo, económico y fácil de preparar, sigue siendo uno de los guisos más queridos del país y una puerta de entrada ideal a la cocina tradicional de Paraguay.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocinado: 40 minutos
  • Tiempo total: 55 minutos
  • Raciones: 4
  • Categoría: Plato principal
  • Tipo de cocina: Cocina paraguaya
  • Calorías por ración: 520 kcal

Ingredientes

  • 1 kg de bifes finos de carne vacuna (nalga, bola de lomo, cuadrada o pulpa negra)
  • 3 cucharadas de aceite (oliva o neutro)
  • 2 cebollas grandes
  • 1 morrón rojo
  • 1 morrón verde
  • 3 dientes de ajo
  • 3 tomates perita maduro (o 2–3 cucharadas de salsa de tomate)
  • 3 papas medianas
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cubo o 1 cucharada de caldo de carne
  • 2½ a 3 tazas de agua caliente
  • Sal a gusto
  • Pimienta negra a gusto
  • 1 pizca de orégano seco

Para terminar

  • 6 a 8 huevos
  • Perejil fresco o cebollita de verdeo

Como hacer Bife Koygua

  1. Sellado inicial de la carne: Calentá el aceite en una olla o sartén amplia y profunda. Colocá los bifes y sellalos brevemente de ambos lados, solo hasta que tomen color; no deben cocinarse por completo en este punto, ya que terminarán su cocción más adelante en el guiso y así quedan tiernos y jugosos. Retiralos y reservá, dejando los jugos en la olla, que son clave para el sabor final.
  2. Base de cebolla y aromáticos: En la misma olla agregá las cebollas cortadas en pluma y una pizca de sal para que suden. Cociná a fuego medio hasta que se ablanden y se vuelvan translúcidas, sin dorarlas en exceso, ya que el bife koygua tradicional no lleva cebolla caramelizada. Incorporá el ajo picado o laminado y los morrones cortados en tiras, removiendo unos minutos hasta que todo esté fragante y bien integrado.
  3. Integración del guiso: Volvé a colocar los bifes dentro de la olla, acomodándolos entre la cebolla y los vegetales. Agregá los tomates pelados y cortados en rodajas, o la salsa de tomate si usás esa versión, junto con el caldo de carne, la hoja de laurel, el orégano y la pimienta. En este punto el aroma debe ser suave y casero, nunca invasivo.
  4. Papas y cocción lenta: Incorporá las papas peladas y cortadas en rodajas finas, y agregá el agua caliente solo hasta cubrirlas apenas. Tapá la olla y dejá cocinar a fuego medio-bajo durante unos 20 a 30 minutos, hasta que las papas estén tiernas y el líquido se haya transformado en un caldo espeso y sabroso. El bife koygua debe quedar jugoso, tipo guiso, pero no aguado; si se seca antes de tiempo, podés sumar un poco más de agua caliente.
  5. Cocción de los huevos en el jugo: Bajá el fuego al mínimo y hacé pequeños huecos en la preparación. Cascá los huevos directamente sobre el guiso, distribuyéndolos de manera pareja. Tapá la olla y cociná entre 3 y 5 minutos, hasta que la clara esté bien cocida y la yema quede a tu gusto; tradicionalmente se prefiere apenas jugosa, porque se mezcla con el caldo y potencia el sabor del plato.
  6. Final y servido: Apagá el fuego y espolvoreá perejil fresco picado o cebollita de verdeo por encima. Dejá reposar unos minutos antes de servir para que los sabores se asienten. Este plato se sirve bien caliente, directamente de la olla, y es común acompañarlo con arroz blanco, mandioca hervida o pan, sabiendo que al día siguiente suele estar incluso más rico.