Coricos

Coricos tradicionales de maíz
Receta de coricos

Los coricos son unas galletas tradicionales del norte de México, especialmente en sinaloa y sonora, elaboradas con harina de maíz tipo maseca que les da su textura crujiente y sabor casero. Esta receta reúne el estilo original transmitido de generación en generación, con ese toque de la abuela que convierte una preparación sencilla en un antojo irresistible para acompañar café, leche o chocolate caliente en cualquier momento del día. Además son muy apreciados en hogares sinaolenses por su aroma tradicional.

Preparar coricos en casa es fácil y económico, porque utiliza ingredientes básicos y un proceso de horneado accesible que garantiza resultados consistentes. En esta versión detallada descubrirás proporciones equilibradas, consejos prácticos y el método paso a paso para lograr piezas doradas, firmes y ligeramente dulces, perfectas para compartir, vender o disfrutar como botana cotidiana sin perder la esencia artesanal que ha mantenido viva esta receta mexicana durante décadas.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 25 minutos
  • Tiempo de cocinado: 20 minutos
  • Tiempo total: 45 minutos
  • Raciones: 30–35 piezas
  • Categoría: Galletas
  • Tipo de cocina: Mexicana
  • Calorías por ración: 120 kcal

Ingredientes

Para la masa

  • 4 tazas (500 g) de harina de maíz nixtamalizada
  • 125 g de manteca vegetal, mantequilla o manteca de cerdo
  • ¾ taza (140 g) de azúcar
  • 2 huevos grandes
  • 1½ cucharaditas de polvo para hornear
  • ½ cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de vainilla (opcional)

Para el jarabe (opcional)

  • 80 g de piloncillo
  • ¾ taza de agua
  • 1 raja de canela
  • 1 anís estrella (opcional)
  • 2 clavos de olor (opcional)

Como hacer coricos

  1. Elaborar el jarabe: Coloca el agua junto con el piloncillo, la canela, el anís y los clavos en una cacerola y calienta hasta que hierva suavemente, removiendo de vez en cuando hasta que el piloncillo se disuelva y se forme un jarabe ligero. Es importante dejarlo enfriar por completo antes de usarlo para evitar que altere la textura de la masa; si decides omitir este jarabe, puedes sustituirlo por pequeñas cantidades de agua tibia añadidas poco a poco durante el amasado.
  2. Acremar la grasa con el azúcar: Bate la manteca, mantequilla o manteca de cerdo durante varios minutos hasta que adquiera una textura suave, pálida y esponjosa, ya que este paso influye directamente en la ligereza final del corico. Incorpora el azúcar y continúa batiendo hasta que la mezcla se vea homogénea, después añade los huevos uno a uno junto con la vainilla si decides usarla, procurando integrar bien cada adición para lograr una base cremosa y estable.
  3. Integrar los ingredientes secos y formar la masa: Mezcla aparte la harina de maíz con el polvo para hornear y la sal, y agrégala poco a poco a la preparación cremosa mientras mezclas hasta obtener una masa uniforme. Añade gradualmente el jarabe frío o el agua necesaria mientras amasas hasta conseguir una consistencia suave, flexible y que no se pegue a las manos ni se agriete al doblarla, procurando no excederte con el líquido para que los coricos mantengan su forma durante el horneado.
  4. Formar los coricos: Toma porciones similares de masa y rueda cada una entre las manos hasta obtener cilindros delgados; después une sus extremos presionando ligeramente para crear la forma de aro característica. Si durante el formado la masa se rompe, significa que requiere un poco más de humedad, y si está demasiado pegajosa, necesita reposar brevemente o incorporar una pequeña cantidad adicional de harina de maíz para equilibrar la textura.
  5. Hornear hasta dorar: Coloca las piezas en una bandeja para horno y hornéalas en horno precalentado a 180 °C durante el tiempo necesario hasta que se sientan firmes y presenten un dorado ligero en la base. El tiempo puede variar según el tamaño y el horno, por lo que conviene vigilar los últimos minutos para evitar que se sequen en exceso, retirándolos cuando aún conserven una textura ligeramente tierna que terminará de asentarse al enfriar.
  6. Enfriar y conservar: Deja reposar los coricos unos minutos en la bandeja antes de trasladarlos a una rejilla para que enfríen por completo, ya que este reposo permite que la estructura interna se estabilice y aparezca la textura crujiente característica. Una vez fríos, pueden guardarse en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante varios días o congelarse por más tiempo sin que pierdan calidad si se mantienen bien protegidos del aire.