Coyotas

Coyotas sonorenses rellenas de piloncillo
Receta de coyotas sonorenses

Las coyotas son un postre tradicional mexicano originario de Hermosillo, en el estado de Sonora, famosas por su textura crujiente y su relleno dulce de piloncillo. Estas galletas redondas, muy queridas entre los sonorenses, forman parte de la identidad gastronómica regional y también se disfrutan en lugares cercanos como Sinaloa. Con el paso del tiempo han surgido variantes rellenas de cajeta, frutas o nuez, pero la versión clásica continúa siendo la más representativa y buscada. Un símbolo dulce del norte.

Hoy aprenderás a preparar coyotas auténticas con ingredientes sencillos, siguiendo el método tradicional de las familias sonorenses. Esta receta explica paso a paso cómo lograr una masa suave, un relleno equilibrado y un horneado perfecto para obtener un resultado dorado y aromático. Ideales para acompañar café o compartir en celebraciones, las coyotas caseras destacan por su sabor profundo y su valor cultural dentro de la cocina del norte de México. Una guía clara para disfrutarlas en casa frescas y deliciosas.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 40 minutos
  • Tiempo de cocinado: 25 minutos
  • Tiempo total: 1 hora 5 minutos
  • Raciones: 20–24 piezas
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Mexicana
  • Calorías por ración: 220 kcal

Ingredientes

Para la masa

  • 500 g de harina de trigo (4 tazas)
  • 200–250 g de manteca de cerdo o vegetal (1 taza aprox.)
  • ½ taza de azúcar
  • ½ cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de polvo para hornear
  • ½ taza de agua tibia o ½ taza de miel ligera de piloncillo fría

Para el relleno clásico

  • 250–300 g de piloncillo
  • 2 cucharadas de harina de trigo
  • ½ cucharadita de canela molida (opcional)

Para barnizar (opcional)

  • 1 huevo
  • 1 cucharada de agua
  • Azúcar al gusto para espolvorear

Como hacer coyotas

  1. Preparar el relleno: Coloca el piloncillo en una tabla y rállalo o pícalo finamente hasta obtener fragmentos pequeños; después mézclalo con la harina y la canela hasta que todo quede bien distribuido y sin grumos visibles. Esta mezcla seca permitirá que el relleno se funda de manera uniforme dentro de la coyota y evitará que el azúcar derretida se salga durante el horneado, por lo que conviene reservarla en un recipiente seco mientras continúas con la masa.
  2. Formar la masa tradicional: En un recipiente amplio integra la harina, el azúcar, la sal y el polvo para hornear, removiendo hasta que la mezcla sea homogénea; añade la manteca y frótala con las manos hasta lograr una textura arenosa suelta. Incorpora poco a poco el agua tibia o la miel de piloncillo ya fría mientras unes los ingredientes solo hasta obtener una masa suave que no se adhiera a las manos, evitando amasar en exceso para conservar la textura crujiente característica. Cubre la masa y déjala reposar de veinte a treinta minutos, ya que este descanso relaja el gluten, facilita el estirado y ayuda a que las coyotas mantengan una consistencia tierna por dentro y ligeramente hojaldrada por fuera.
  3. Extender y rellenar las coyotas: Divide la masa en porciones pequeñas y forma bolitas uniformes; luego extiende cada una con rodillo sobre una superficie apenas enharinada hasta obtener círculos delgados. Coloca una porción del relleno en el centro de la mitad de los círculos, cuidando dejar un borde libre para poder cerrar correctamente, y cubre con otro círculo de masa presionando primero con los dedos y después con un tenedor para sellar bien las orillas. Finalmente pincha ligeramente la superficie superior para permitir la salida del vapor durante la cocción, lo que evita que se inflen o se rompan y asegura que el piloncillo permanezca dentro.
  4. Hornear hasta dorar: Precalienta el horno a 180 °C y acomoda las coyotas en una charola cubierta con papel para hornear, dejando espacio entre ellas para que el calor circule. Mezcla el huevo con el agua y barniza suavemente la superficie; si deseas un acabado más tradicional de panadería, espolvorea un poco de azúcar encima antes de introducir la charola al horno. Hornea durante veinte a veinticinco minutos, vigilando que adquieran un dorado claro y una base bien cocida sin oscurecerse demasiado, ya que la coyota auténtica debe quedar crujiente pero de color suave.
  5. Enfriar y conservar correctamente: Retira las coyotas del horno y déjalas reposar sobre una rejilla al menos quince minutos antes de manipularlas o comerlas, considerando que el piloncillo fundido alcanza temperaturas muy altas y puede causar quemaduras si se consumen de inmediato. Una vez frías, guárdalas en un recipiente hermético a temperatura ambiente para mantener su textura crujiente durante varios días, o refrigéralas y congélalas si necesitas conservarlas por más tiempo, procurando siempre protegerlas de la humedad y del aire para preservar su frescura.