Leche nevada

Leche nevada chilena casera
Receta de leche nevada

La leche nevada es un postre frío de tradición chilena que combina suavidad, dulzor y una delicada crema de vainilla coronada con copos de merengue. Su historia se remonta a recetarios antiguos de Chile, donde aparece como una preparación sencilla, económica y profundamente casera. Elaborada con apenas 1 litro de leche, huevos y azúcar, esta receta conserva el encanto de la abuela y demuestra que un dulce clásico puede ser realmente fácil de preparar en casa, ideal para compartir en familia siempre con cariño.

Servida bien fría, la leche nevada destaca por su contraste entre la salsa espesa y los copos aireados que recuerdan a la nieve. Este postre tradicional sigue vigente en cocinas familiares gracias a su preparación fácil y a ingredientes accesibles, manteniendo viva la esencia casera. Prepararla hoy es una forma deliciosa de conectar con la memoria dulce chilena y disfrutar un clásico reconfortante que nunca pasa de moda. Perfecto para cerrar comidas especiales o consentir antojos cotidianos.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 20 minutos
  • Tiempo total: 2 horas 40 minutos
  • Raciones: 4–6 porciones
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Chilena
  • Calorías por ración: 220 kcal

Ingredientes

Para la crema

  • 1 litro de leche entera
  • 3 yemas de huevo
  • ¾ taza de azúcar (150 g aprox.)
  • 1½ cucharadas de maicena
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 1 trocito de cáscara de limón o naranja (opcional)

Para el merengue

  • 3 claras de huevo
  • 2 cucharadas de azúcar

Para terminar

  • Canela en polvo al gusto

Como hacer leche nevada

  1. Batir el merengue: Bate las claras a velocidad media hasta que comiencen a espumar y aumentar de volumen, luego añade el azúcar poco a poco mientras continúas batiendo hasta lograr un merengue firme, brillante y con picos estables. Este punto es fundamental porque un merengue bien estructurado mantendrá su forma durante la cocción en la leche caliente y dará la textura ligera característica del postre, por lo que conviene evitar recipientes con grasa o restos de yema que impidan que monte correctamente.
  2. Calentar la leche aromatizada: Coloca la leche en una olla junto con el azúcar, la vainilla y la cáscara de cítrico, que en este momento puedes retirar en tiras finas de la fruta para perfumar sin amargar, y calienta a fuego medio removiendo de vez en cuando hasta que la mezcla llegue a un hervor suave. En cuanto hierva, baja el fuego al mínimo para mantener solo un burbujeo ligero, ya que una ebullición fuerte dificultaría la cocción delicada del merengue y podría alterar la textura final de la crema.
  3. Cocinar los copos de merengue: Toma porciones de merengue con una cuchara y colócalas cuidadosamente sobre la superficie de la leche caliente, dejando espacio entre ellas porque crecerán ligeramente durante la cocción. Cocina cada copo alrededor de uno a dos minutos por lado, dándoles la vuelta con suavidad hasta que estén firmes al tacto, y retíralos con una espumadera para reservarlos en un plato. Este proceso define la apariencia “nevada” del postre y requiere fuego bajo constante para que los copos se cocinen sin deshacerse ni endurecerse.
  4. Espesar la crema de vainilla: Disuelve la maicena en una pequeña cantidad de leche fría tomada del total y mézclala con las yemas previamente batidas hasta obtener una preparación homogénea. Incorpora esta mezcla a la olla con la leche caliente en forma de hilo fino mientras revuelves continuamente a fuego bajo, cuidando que la preparación no hierva con fuerza para evitar que las yemas se coagulen. Continúa removiendo hasta que la crema espese ligeramente y adquiera una textura suave y sedosa, suficiente para napar una cuchara sin volverse demasiado densa.
  5. Enfriar, montar y servir: Retira la crema del fuego y deja que pierda el calor intenso antes de distribuirla en copas o pocillos individuales, lo que ayudará a conservar una textura lisa sin condensación excesiva. Coloca encima uno o dos copos de merengue reservados y espolvorea canela en polvo justo antes de refrigerar durante al menos dos horas, tiempo necesario para que los sabores se integren y la consistencia se asiente. Servir bien fría resalta el contraste entre la crema delicada y la ligereza del merengue, logrando la versión más clásica y equilibrada de la leche nevada.