Duraznos en almíbar

Duraznos en almíbar caseros
Receta de Duraznos en almíbar

Preparar duraznos en almíbar en casa vale totalmente la pena, especialmente cuando la fruta está en temporada y su precio es más accesible. Es una forma práctica y deliciosa de conservarlos sin recurrir a la clásica lata del supermercado, evitando conservadores y exceso de azúcar. Además, cuando dices que no vienen de un bote industrial sino de tu propia cocina, la reacción siempre es de sorpresa y admiración. Esta conserva casera no solo resuelve el antojo inmediato de algo dulce, también te permite aprovechar al máximo cada kilo de duraznos frescos.

Los duraznos en almíbar son perfectos para múltiples postres: desde un pastel de tres leches hasta tartas, pays o simplemente servidos con crema batida. Tener un frasco listo en la heladera es garantía de un toque especial en cualquier receta. Además, prepararlos es mucho más sencillo de lo que imaginas, y con el tratamiento térmico adecuado puedes disfrutarlos durante meses.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 45 minutos
  • Tiempo total: 1 hora 30 minutos
  • Raciones: 2 frascos grandes
  • Categoría: Conservas
  • Tipo de cocina: Internacional
  • Calorías por ración: 180 kcal

Ingredientes

  • 1 kg de duraznos maduros pero firmes
  • 1 litro de agua
  • 400 a 500 g de azúcar (ajustar al gusto)
  • 1 raja grande de canela (opcional)
  • 1 cucharada de jugo de limón (opcional, ayuda a conservar color)

Como hacer Duraznos en almíbar

  1. Esterilizar los frascos correctamente: Coloca los frascos y sus tapas en una olla grande y cúbrelos completamente con agua. Lleva a hervor y mantén la ebullición durante 20 minutos para asegurar una correcta esterilización. Retíralos con pinzas, colócalos boca abajo sobre un paño limpio y déjalos secar sin tocar el interior. Este paso es fundamental si deseas conservar los duraznos durante varios meses, ya que garantiza un sellado seguro y evita contaminación.
  2. Preparar los duraznos: Lava muy bien los duraznos y, si deseas facilitar el pelado, sumérgelos 30 segundos en agua hirviendo y pásalos a agua fría para retirar la piel fácilmente. Luego pélalos, córtalos por la mitad y retira el carozo con cuidado; si son muy grandes puedes dividir cada mitad nuevamente. Para evitar que se oxiden mientras trabajas, puedes colocarlos en un recipiente con agua y unas gotas de limón hasta el momento de incorporarlos al almíbar.
  3. Elaborar el almíbar aromático: En una olla grande coloca el agua junto con el azúcar y, si lo deseas, la canela. Lleva a fuego medio y deja hervir entre 10 y 15 minutos, removiendo ocasionalmente hasta que el azúcar se disuelva por completo y el almíbar tome ligeramente cuerpo. Puedes ajustar la cantidad de azúcar según prefieras un resultado más ligero o más espeso, pero procura no reducir demasiado el líquido para mantener un equilibrio adecuado.
  4. Cocinar los duraznos en su punto exacto: Incorpora los duraznos al almíbar cuando esté en ebullición y, una vez que vuelva a hervir, baja a fuego medio. Cocina entre 5 y 15 minutos según la firmeza deseada: menos tiempo si los quieres más firmes para repostería, y un poco más si los prefieres suaves para servir solos. Es importante no exceder la cocción para evitar que se deshagan. Apaga el fuego y deja que los duraznos se enfríen dentro del almíbar, ya que en ese reposo terminan de cocinarse suavemente y absorben mejor el sabor.
  5. Envasar correctamente: Coloca cuidadosamente los duraznos dentro de los frascos esterilizados y vierte el almíbar caliente hasta cubrirlos por completo. Asegúrate de que no queden burbujas de aire presionando suavemente con una cuchara limpia si es necesario. Limpia los bordes del frasco para que no queden restos pegajosos y cierra firmemente. Si solo los consumirás en el corto plazo, basta con refrigerarlos una vez fríos.
  6. Realizar el tratamiento térmico para conservación prolongada: Si deseas conservarlos entre 6 y 12 meses, coloca los frascos ya cerrados en una olla con agua que los cubra completamente y lleva a hervor durante 30 minutos. Retíralos con pinzas y déjalos enfriar sobre un paño sin moverlos ni voltearlos. Una vez fríos, verifica que las tapas hayan sellado correctamente; si el centro no hace clic al presionarlo, el vacío es adecuado. Guarda en un lugar fresco y oscuro y, una vez abierto el frasco, consérvalo en refrigeración.