Mostachón de fresa

Mostachón de fresa
Receta de Mostachón de fresa

El mostachón de fresa es un postre emblemático del norte de México cuyo origen se asocia a Monterrey. Este delicado pastel combina una base crujiente de merengue con nuez y galleta, una suave cobertura de queso crema y la frescura natural de las fresas de temporada. Su contraste de texturas, ligero pero lleno de sabor, lo ha convertido en una receta imprescindible para celebraciones, reuniones familiares y mesas dulces durante todo el año. Además, su preparación sencilla permite disfrutarlo fácilmente.

Aunque existen variaciones con otras frutas, la versión clásica con fresas sigue siendo la más popular por su equilibrio entre dulzor y acidez. Este postre norteño destaca también por su presentación vistosa y su textura aireada que recuerda a la pavlova, pero con un carácter propio. Prepararlo en casa es una forma deliciosa de compartir tradición mexicana, sorprender a los invitados y aprovechar ingredientes accesibles en cualquier temporada. Perfecto para celebraciones especiales y momentos dulces en familia cercana siempre juntos.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 30–40 minutos
  • Tiempo total: 1 hora 10 minutos
  • Raciones: 8–10 porciones
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Mexicana
  • Calorías por ración: 450 kcal

Ingredientes

Para la base

  • 5 claras de huevo a temperatura ambiente
  • 1 pizca de sal
  • 1 taza (200 g) de azúcar
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 1 cucharadita de polvo para hornear
  • 1 taza (100–120 g) de nuez
  • 70–90 g de galletas tipo Ritz o María

Para la crema

  • 225–250 g de queso crema a temperatura ambiente
  • ½ taza (120 ml) de crema para batir fría
  • ½ taza (60–80 g) de azúcar glass
  • ½ cucharadita de vainilla

Para la decoración

  • 300–500 g de fresas frescas

Como hacer Mostachón de fresa

  1. Preparar el horno y el molde: Precalienta el horno a 170–180 °C y engrasa un molde redondo de 20–23 cm, colocando papel encerado en la base para evitar que el mostachón se pegue. Es importante que el molde esté muy bien preparado, ya que la base es delicada y puede romperse al desmoldar si no se protege correctamente.
  2. Batir el merengue: Coloca las claras en un recipiente limpio y sin grasa, añade la sal y bate hasta que comiencen a espumar. Incorpora el azúcar poco a poco sin dejar de batir y continúa hasta obtener un merengue firme, brillante y con picos estables; esta textura es la que dará al mostachón su exterior ligeramente crujiente y su interior suave. Agrega la vainilla y el polvo para hornear con movimientos suaves para no perder el aire incorporado.
  3. Integrar la nuez y la galleta: Tritura las galletas en trozos pequeños y pica o muele ligeramente la nuez, procurando que no queden como polvo para conservar la textura tradicional. Incorpora ambos ingredientes al merengue con movimientos envolventes y delicados, cuidando que la mezcla no se baje, ya que mantener el aire es clave para lograr la consistencia correcta de la base.
  4. Hornear la base: Vierte la mezcla en el molde preparado y distribúyela suavemente sin presionar. Hornea durante 30 a 40 minutos, hasta que la superficie esté ligeramente dorada y firme al tacto; si notas que se dora demasiado rápido, puedes cubrirla con papel aluminio sin sellar. Una vez lista, retira del horno y deja enfriar completamente antes de desmoldar, porque manipularla caliente puede quebrarla.
  5. Preparar la crema: Bate la crema para batir fría hasta que forme picos suaves y resérvala. En otro recipiente, acrema el queso crema con el azúcar glass y la vainilla hasta obtener una mezcla lisa. Añade la crema batida con movimientos envolventes hasta lograr una consistencia ligera y esponjosa, evitando sobrebatir para que no pierda volumen.
  6. Cortar la fruta y ensamblar: Lava, desinfecta y rebana las fresas justo antes de utilizarlas para mantener su frescura y brillo natural. Extiende la crema sobre la base completamente fría, cubriendo toda la superficie de manera uniforme, y acomoda las fresas desde el borde hacia el centro para un acabado clásico. Refrigera el mostachón durante al menos una o dos horas antes de servir, lo que permitirá que la crema tome cuerpo y facilitará obtener rebanadas limpias; lo ideal es decorarlo el mismo día para que la fruta conserve su mejor textura.