Natilla piurana

Natilla piurana
Receta de natilla piurana

La natilla piurana es un dulce peruano emblemático cuyo origen se remonta a la época virreinal en el norte del Perú. Esta receta tradicional combina leche, chancaca y especias en una cocción lenta que desarrolla un sabor profundo y una textura cremosa muy apreciada en Piura y Lambayeque. Con el paso del tiempo, su preparación casera convivió con versiones industriales en lata, facilitando comprar el producto a distinto precio durante todo el año. Hoy sigue siendo símbolo gastronómico regional querido.

Su valor cultural y gastronómico reside en la sencillez de sus ingredientes y en la técnica paciente que permite obtener una consistencia firme al enfriar. Prepararla en casa conecta con la historia culinaria del norte peruano y ofrece una experiencia auténtica frente a opciones comerciales. Servida sola, con pan o como relleno de alfajores, la natilla mantiene vigente una tradición familiar que continúa transmitiéndose entre generaciones y celebraciones locales. Presente en ferias y mesas festivas refuerza su identidad regional duradera.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocinado: 45 minutos
  • Tiempo total: 1 hora
  • Raciones: 6
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Peruana
  • Calorías por ración: 320 kcal

Ingredientes

  • 1½ litros de leche entera (idealmente de cabra, o mezcla de cabra y vaca)
  • ½ litro de agua
  • 400–500 g de chancaca
  • 80 g de azúcar morena
  • 2½ cucharadas de fécula de maíz (maicena)
  • 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 1 raja de canela
  • 2–3 clavos de olor
  • 1 chorrito de vainilla

Como hacer natilla piurana

  1. Formar el jarabe de chancaca: Coloca en una olla el agua junto con el azúcar morena y la chancaca previamente rallada o troceada para facilitar su disolución, y cocina a fuego bajo hasta obtener un jarabe oscuro y homogéneo. Cuela el líquido para retirar impurezas y devuélvelo a la olla, manteniendo siempre el fuego suave para evitar que el azúcar se queme y amargue el sabor final.
  2. Incorporar la leche y aromatizar: Añade poco a poco la leche al jarabe caliente mientras mezclas de manera constante, integrando luego la canela y los clavos de olor para perfumar la preparación durante la cocción lenta. Mantener el fuego bajo desde este punto permite que los sabores se concentren sin que la leche se corte, logrando el carácter profundo y tradicional del dulce.
  3. Disolver el espesante: En un recipiente aparte mezcla la fécula de maíz y el bicarbonato con una pequeña porción de leche fría hasta obtener un líquido sin grumos, paso esencial para conseguir una textura cremosa y uniforme. Preparar esta mezcla por separado evita que la maicena se apelmace al entrar en contacto con el calor y asegura un espesor parejo en toda la natilla.
  4. Cocinar y espesar la natilla: Vierte la mezcla de maicena en la olla en forma de hilo, removiendo constantemente con cuchara de madera para impedir que se pegue en el fondo o se formen grumos, y continúa la cocción lenta hasta que la preparación espese visiblemente. El movimiento continuo es la clave tradicional de esta receta, ya que permite una cocción uniforme y evita sabores a quemado que arruinarían el resultado.
  5. Dar el punto final de sabor y textura: Agrega la vainilla cuando la mezcla ya esté espesa y sigue removiendo hasta que al pasar la cuchara pueda verse claramente el fondo de la olla, señal clásica de que la natilla ha alcanzado su punto correcto. Para comprobar la consistencia final, coloca una pequeña porción en un plato frío y observa cómo se vuelve más firme y cremosa al enfriar.
  6. Reposar y servir: Retira las especias y deja reposar la natilla unos minutos antes de servirla caliente, tibia o completamente fría, recordando que al enfriarse adquiere mayor cuerpo y una textura ideal para comer a cucharadas o usar como relleno de otros postres. Un reposo tranquilo permite que los sabores se asienten y reproduce la forma tradicional en que este dulce se disfruta en los hogares piuranos.