Pan aliñado colombiano

Pan aliñado colombiano
Receta de Pan aliñado colombiano

El pan aliñado colombiano es uno de los panes más queridos de Colombia, famoso por su miga esponjosa, su aroma mantequilloso y el toque salado del queso que se funde en su interior. Esta preparación casera evoca recetas de la abuela, mesas familiares y meriendas con chocolate caliente, donde la levadura transforma ingredientes simples en un bocado inolvidable lleno de tradición y historia. Prepararlo en casa permite revivir ese sabor auténtico que identifica a las panaderías tradicionales del país.

También conocido como pan blandito en algunas regiones, este pan puede presentarse enrollado al estilo mariquiteño, relleno de queso o incluso con bocadillo, manteniendo siempre su textura suave por dentro y ligeramente dorada por fuera. Esta receta está pensada para prepararla en casa con pasos claros, ingredientes accesibles y resultados dignos de panadería, ideal para acompañar café, chocolate o compartir en cualquier momento especial. Perfecto para principiantes y amantes del pan tradicional que buscan sabor auténtico sin complicaciones ni técnicas complejas.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 25 minutos
  • Tiempo total: 1 hora 45 minutos
  • Raciones: 8-10 panes
  • Categoría: Panadería
  • Tipo de cocina: Colombiana
  • Calorías por ración: 250 kcal

Ingredientes

Para la masa

  • 500 g de harina de trigo (de fuerza o todo uso)
  • 7 g de levadura seca activa
  • 80 g de azúcar
  • 10 g de sal
  • 60 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 2 huevos
  • 200 ml de leche tibia
  • 80–100 ml de agua tibia (según absorción)
  • 3 cucharadas de leche en polvo (opcional)
  • 1 cucharadita de esencia de mantequilla o vainilla (opcional)

Para el relleno y acabado

  • 150–200 g de queso semiduro colombiano, mozzarella o costeño suave
  • 1 huevo para barnizar
  • Queso rallado o semillas de sésamo (opcional)

Como hacer Pan aliñado colombiano

  1. Activar la levadura: En un recipiente pequeño mezcla la levadura con una parte de la leche tibia, una pequeña porción del azúcar y una cucharada de la harina. Deja reposar entre 10 y 15 minutos hasta que se forme una espuma visible en la superficie, lo que indica que la levadura está activa; si no aparece espuma, es mejor comenzar de nuevo para asegurar un buen levado y una miga esponjosa.
  2. Formar la masa: En un bowl amplio coloca la harina junto con el resto del azúcar, la leche en polvo y la sal, procurando que esta última no toque directamente la levadura para no inhibir su acción. Añade la mantequilla, los huevos, la esencia y la mezcla de levadura activada, incorporando poco a poco la leche restante y el agua tibia hasta obtener una masa suave, ligeramente húmeda y homogénea.
  3. Amasar hasta desarrollar elasticidad: Traslada la masa a una superficie apenas enharinada y amasa de manera continua durante unos 10 a 12 minutos, doblando y presionando con la palma de la mano hasta que la textura se vuelva lisa, elástica y apenas pegajosa. Este amasado adecuado permite que el gluten se desarrolle correctamente, lo que dará como resultado un pan aliñado más aireado, suave y con buena estructura.
  4. Primer levado: Forma una bola con la masa y colócala en un recipiente ligeramente engrasado, cubriéndola para evitar que se reseque. Déjala reposar en un lugar tibio durante 45 a 60 minutos, o hasta que duplique su tamaño; un ambiente cálido sin corrientes de aire favorece una fermentación uniforme y mejora el sabor final del pan.
  5. Desgasificar y dividir: Presiona suavemente la masa con las manos para liberar el exceso de gas acumulado durante la fermentación sin desgarrarla. Luego forma un cilindro y divídelo en 8 a 10 porciones similares, boleando cada una para tensar la superficie y facilitar una forma pareja en el horneado.
  6. Rellenar y dar forma a los panes: Aplana cada porción con un rodillo hasta obtener una pieza alargada y coloca en uno de los extremos una porción de queso previamente cortada en tiras. Enrolla la masa firmemente sobre el queso y sella bien los bordes presionando con los dedos para evitar que se abran durante el crecimiento o el horneado, colocando cada pieza con la unión hacia abajo sobre una bandeja cubierta con papel para hornear.
  7. Segundo levado: Cubre los panes de manera ligera y déjalos reposar nuevamente en un sitio tibio durante 40 a 60 minutos, hasta que se vean inflados y ligeros al tacto. Este segundo levado es fundamental para lograr la textura suave y esponjosa característica del pan aliñado de panadería.
  8. Barnizar y decorar: Bate el huevo hasta que esté uniforme y pincela suavemente la superficie de cada pan para favorecer un dorado brillante. Si deseas un acabado más tradicional, espolvorea por encima queso rallado o semillas de sésamo justo antes de llevar al horno.
  9. Hornear: Precalienta el horno a 180 °C y hornea los panes durante 18 a 25 minutos, hasta que estén bien dorados en la superficie y cocidos en el interior. El tiempo exacto puede variar según el horno, por lo que conviene vigilar el color y el aroma mantequilloso característico que indica que están listos.
  10. Reposar y servir: Retira los panes del horno y colócalos sobre una rejilla durante unos minutos para que el vapor interno se estabilice y la corteza conserve su textura suave. El pan aliñado se disfruta mejor tibio, cuando el queso del interior permanece fundente y la miga muestra toda su esponjosidad tradicional.