Pollo a la francesa
El pollo a la francesa es una receta elegante, fácil y llena de sabor que combina jugosas pechugas de pollo doradas con una salsa ligera de vino blanco y limón. Aunque su origen no es realmente francés, este plato tradicional de la cocina italoamericana se popularizó en Nueva York por su textura crujiente y su acabado brillante en cazuela. En pocos minutos puedes lograr un resultado digno de restaurante, perfecto para comidas especiales o cenas rápidas entre semana en casa.
Prepararlo en casa es sencillo: el pollo se pasa por harina, se sella suavemente y termina de cocinarse en una salsa sedosa que invita a mojar pan. Puedes hacerlo con pechugas o incluso con muslos deshuesados, manteniendo siempre su carácter cítrico y reconfortante. Esta versión casera respeta la esencia clásica, ofreciendo un plato vistoso, económico y perfecto para compartir en cualquier ocasión sin complicaciones con ingredientes accesibles y resultados irresistibles para toda la familia. Hoy descubrirás cómo prepararlo fácilmente hoy.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 10 minutos
- Tiempo de cocinado: 10 minutos
- Tiempo total: 20 minutos
- Raciones: 4 porciones
- Categoría: Plato principal
- Tipo de cocina: Italoamericana
- Calorías por ración: 350 kcal
Ingredientes
Para el pollo
- 2 pechugas grandes de pollo sin piel ni hueso
- ½ taza de harina de trigo todo uso
- ¾ cucharadita de sal fina
- ½ cucharadita de pimienta negra
- 2 huevos grandes
- 3 cucharadas de agua
- 2 cucharadas de perejil fresco picado
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de mantequilla sin sal
Para la salsa de limón y mantequilla
- 2 dientes de ajo
- ½ taza de vino blanco seco (o caldo extra + 1 cucharadita de vinagre blanco)
- ¾ taza de caldo de pollo bajo en sal
- Jugo de 1 limón fresco (2–3 cucharadas)
- 4 cucharadas de mantequilla fría
- 1 limón en rodajas finas
- 2 cucharadas de perejil fresco picado
- Sal y pimienta al gusto
Para servir (opcional)
- Papas asadas o rostizadas
- Zanahorias asadas
- Pan crujiente o arroz blanco
Como hacer Pollo a la francesa
- Preparar y nivelar el pollo: Coloca las pechugas entre dos láminas de plástico o papel de cocina y golpéalas suavemente desde el centro hacia los bordes hasta que queden de grosor uniforme y delgado, lo que permite una cocción rápida y jugosa. Seca bien la superficie con papel para que el rebozado se adhiera correctamente y sazona ligeramente con parte de la sal y la pimienta; dejar el pollo a temperatura ambiente durante unos minutos antes de cocinar ayuda a que se cocine de manera más pareja.
- Organizar el rebozado clásico: Mezcla en un plato la harina con el resto de la sal y la pimienta. En otro recipiente bate los huevos con el agua y el perejil hasta que el queso se integre por completo. Este método, donde el pollo se pasa primero por harina y luego por huevo con queso, es característico del pollo a la francesa y crea una cobertura suave, dorada y llena de sabor que además ayudará a espesar ligeramente la salsa después.
- Dorar el pollo correctamente: Calienta en una sartén amplia el aceite de oliva junto con la mantequilla a fuego medio-alto hasta que la grasa esté brillante pero sin humear. Pasa cada pieza por la harina, sacude el exceso, sumérgela en la mezcla de huevo y colócala de inmediato en la sartén caliente sin amontonarla. Cocina unos minutos por cada lado hasta que esté dorada; en esta etapa no es necesario que el pollo quede totalmente cocido, ya que terminará de hacerse dentro de la salsa, lo que evitará que se reseque.
- Perfumar con el limón: En la misma sartén cocina rodajas finas de uno de los limones durante unos segundos por lado hasta que desprendan aroma y se caramelicen ligeramente. Este pequeño paso intensifica el carácter cítrico del plato y aporta un matiz tradicional muy presente en las versiones clásicas del Chicken Francese.
- Construir la base de la salsa: Reduce el fuego a medio y añade los dientes de ajo finamente picados, cocinándolos brevemente sin permitir que se doren para evitar amargor. Incorpora el vino blanco y deja que hierva hasta reducirse parcialmente mientras raspas el fondo de la sartén para recuperar los jugos dorados del pollo, luego agrega el caldo y el jugo del otro limón y cocina suavemente hasta que los sabores se integren y la salsa comience a concentrarse.
- Emulsionar con mantequilla para lograr textura sedosa: Agrega la mantequilla fría poco a poco mientras remueves constantemente para formar una emulsión brillante y ligera; este procedimiento clásico da a la salsa su textura aterciopelada sin necesidad de espesantes adicionales. Ajusta de sal y pimienta y añade el perejil fresco, que aporta color y frescura justo al final de la cocción.
- Terminar la cocción dentro de la salsa: Devuelve el pollo y las rodajas de limón a la sartén, báñalos con la salsa y cocina a fuego bajo solo el tiempo necesario para que el interior alcance el punto seguro de cocción y permanezca jugoso. Finalizar el plato de esta manera permite que el rebozado absorba parte de la salsa y concentre el sabor característico del pollo a la francesa.
- Servir de forma tradicional: Coloca el pollo en platos calientes, cúbrelo con abundante salsa de limón y mantequilla y espolvorea un poco más de perejil fresco. Acompaña con papas asadas, zanahorias rostizadas, arroz blanco o pan crujiente, ya que estas guarniciones permiten aprovechar completamente la salsa, uno de los elementos más apreciados del plato.