Salsa tártara venezolana

Salsa tártara venezolana
Receta de Salsa tártara venezolana

La salsa tártara venezolana es un clásico imprescindible de la comida callejera en Venezuela, famosa por su sabor cremoso, ácido y fresco que realza desde patacones hasta perros calientes y hamburguesas. Preparada con mayonesa, hierbas, pepinillos y un toque de pimentón, esta versión casera mantiene la esencia auténtica al estilo venezolano que conquista ferias, playas y puestos populares en todo el país. Su equilibrio de acidez, suavidad y aroma la convierte en una salsa versátil y muy querida por generaciones.

En cada rincón de Venezuela, existen pequeñas variaciones que incorporan cebollín, ajo o hierbas frescas, logrando una mezcla perfecta para acompañar tequeños, empanadas y pescados fritos. Esta preparación resume la tradición popular y demuestra cómo una receta sencilla puede transformarse en símbolo del sabor cotidiano, ideal para compartir en reuniones, celebraciones o antojos rápidos con ese inconfundible carácter al estilo venezolano. Además, su textura cremosa y balance de acidez la hacen irresistible en cualquier mesa familiar o callejera del país.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocinado: 0 minutos
  • Tiempo total: 15 minutos
  • Raciones: 4-6 porciones
  • Categoría: Salsas
  • Tipo de cocina: Venezolana
  • Calorías por ración: 120 kcal

Ingredientes

  • 1 taza de mayonesa
  • 2 cucharadas de perejil fresco
  • 2 cucharadas de cebollín
  • 1/2 cebolla pequeña
  • 1/4 de pimentón (opcional)
  • 1 ají dulce
  • 1 pepinillo encurtido pequeño
  • 1 cucharada de alcaparras
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharadita de mostaza (opcional)
  • 1 cucharada de vinagre blanco o zumo de 1/4 de limón
  • 1 cucharada de aceite vegetal o de oliva
  • 1–2 cucharadas de agua o del líquido de las alcaparras
  • Sal y pimienta al gusto

Como hacer Salsa tártara venezolana

  1. Preparar y cortar los ingredientes frescos: Pica muy finamente la cebolla, el pimentón, el ají dulce, el pepinillo, las alcaparras, el perejil y el cebollín hasta que queden en trozos pequeños y uniformes, ya que este corte es fundamental para lograr la textura típica de la salsa venezolana. También machaca o tritura el ajo hasta convertirlo en una pasta suave para que se integre mejor y no queden trozos fuertes en la mezcla final.
  2. Mezclar la base cremosa: Coloca la mayonesa en un bol y agrégale el ajo triturado, la mostaza si decides usarla, el vinagre blanco o el zumo de limón y la cucharada de aceite. Remueve de manera constante hasta obtener una crema homogénea, suave y ligeramente brillante, que servirá como base equilibrada entre acidez, grasa y aroma.
  3. Incorporar los vegetales y ajustar el sabor: Añade a la base de mayonesa todos los ingredientes previamente picados y mezcla muy bien hasta que queden distribuidos de forma uniforme. Incorpora una cucharada de agua o del líquido de las alcaparras para suavizar la consistencia y ajusta con sal y pimienta al gusto, probando para equilibrar el punto ácido y herbal característico de la salsa usada en la comida callejera zuliana; si deseas un sabor más intenso, puedes añadir unas gotas adicionales de vinagre o limón.
  4. Ajustar la textura según el uso: Si prefieres una salsa más espesa, déjala tal como está para acompañar arepas, hamburguesas o perros calientes; si la necesitas más ligera para patacones, tumbarranchos o pescado frito, agrega un poco más de agua y mezcla hasta alcanzar la fluidez deseada. También puedes licuarla brevemente para obtener una textura más cremosa y uniforme, teniendo en cuenta que al hacerlo quedará ligeramente más líquida, como ocurre en muchas versiones callejeras.
  5. Reposar y conservar correctamente: Refrigera la salsa durante al menos 30 minutos antes de servir para que los sabores se integren completamente y el resultado sea más equilibrado. Para guardarla, colócala en un envase hermético y cúbrela con una fina capa de aceite en la superficie, lo que ayuda a conservarla en buen estado dentro de la nevera hasta por una semana sin que pierda su frescura ni su sabor tradicional.