Picarones chilenos

Picarones chilenos tradicionales bañados en chancaca
Receta de Picarones Chilenos

Los picarones chilenos son un dulce tradicional de invierno con profundo origen colonial, presente en plazas y mercados de Santiago desde comienzos del siglo XIX. Estos anillos fritos, elaborados a partir de una suave masa de harina, zapallo y un toque de levadura, forman parte de la memoria popular y de la hora del té. Su preparación casera ha perdurado por generaciones, manteniendo sabores simples, aromáticos y reconfortantes que evocan la cocina familiar chilena hasta hoy en todo el país.

Servidos tradicionalmente pasados en almíbar de chancaca perfumado con cítricos y especias, los picarones ofrecen un contraste irresistible entre exterior crujiente e interior esponjoso. Esta receta reúne la técnica más clásica de la cocina chilena para que puedas prepararlos en casa con resultados auténticos, dorados y fragantes. Perfectos para tardes frías, celebraciones familiares o simplemente para disfrutar un postre típico que nunca pasa de moda en cualquier época del año con sabor tradicional y textura inolvidable para compartir siempre juntos.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 25 minutos
  • Tiempo total: 55 minutos
  • Raciones: 6
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Chilena
  • Calorías por ración: 320 kcal

Ingredientes

Para los picarones

  • 2 tazas de puré de zapallo
  • 2½ tazas de harina de trigo
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharadita de polvos de hornear
  • 1 cucharadita de levadura seca activa
  • ½ cucharadita de sal
  • ¾ a 1 taza de leche tibia
  • Aceite vegetal abundante para freír

Para el almíbar de chancaca

  • 250 g de chancaca (panela o papelón)
  • 2½ tazas de agua
  • Cáscara de naranja
  • 3 clavos de olor
  • 1½ cucharadas de maicena
  • 3 cucharadas de agua fría

Como hacer Picarones Chilenos

  1. Cocinar y preparar el zapallo: Hierve el zapallo en trozos hasta que esté completamente blando, luego escúrrelo muy bien para evitar exceso de humedad y muélelo hasta obtener un puré suave y homogéneo. Este paso es fundamental porque un puré demasiado húmedo vuelve la masa pesada, mientras que uno seco permite lograr picarones livianos y esponjosos.
  2. Formar la masa base: En un bol grande mezcla el puré tibio con el azúcar, la levadura y parte de la leche, removiendo hasta integrar. Incorpora la harina, la sal y los polvos de hornear, agregando el resto de la leche poco a poco hasta conseguir una masa blanda, húmeda y pegajosa que no se pueda amasar con las manos.
  3. Reposar y fermentar: Cubre el bol y deja reposar la masa en un lugar tibio entre treinta minutos y una hora, hasta que se note más aireada y ligeramente inflada. Este reposo mejora la textura interior y ayuda a que los picarones queden suaves; si el ambiente es frío, el tiempo puede alargarse sin problema.
  4. Preparar el almíbar de chancaca: Coloca en una olla la chancaca con el agua, la cáscara de naranja y los clavos de olor, cocinando a fuego medio hasta que todo se disuelva y el líquido tome aroma. Disuelve aparte la maicena en el agua fría e incorpórala, dejando hervir unos minutos hasta obtener un almíbar ligeramente espeso y brillante que debe mantenerse caliente para el momento de servir.
  5. Formar los picarones: Calienta abundante aceite en una olla profunda hasta temperatura media-alta y, con las manos húmedas en agua o aceite, toma porciones de masa, forma bolas y abre un orificio central con los dedos para crear el aro característico. La masa debe manipularse con suavidad para conservar el aire interior, lo que determina una textura final liviana.
  6. Freír correctamente: Introduce los aros en el aceite caliente y fríelos por ambos lados hasta que estén dorados y cocidos en el centro, controlando que el aceite no esté demasiado frío para evitar que absorban grasa ni demasiado caliente para impedir que se quemen por fuera. Una vez listos, retíralos y déjalos escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
  7. Bañar y servir: Sumerge brevemente los picarones en el almíbar caliente o sírvelos con el almíbar por encima, procurando consumirlos recién hechos, cuando mantienen el contraste entre exterior levemente crujiente e interior suave. Tradicionalmente se acompañan con té, café o chocolate caliente, y pueden perfumarse adicionalmente con jengibre.