Ranfañote
El ranfañote es un postre tradicional peruano que combina pan tostado, frutos secos, queso y una aromática miel de chancaca con especias. Considerado uno de los dulces más antiguos del Perú, su preparación sencilla y sabor intenso lo convierten en un dulce casero lleno de memoria y tradición, perfecto para disfrutar en reuniones familiares o celebraciones criollas. Su textura crujiente por fuera y suave por dentro crea un contraste irresistible que conquista a quien lo prueba por primera vez siempre.
Su historia se remonta al virreinato, cuando el aprovechamiento del pan duro dio lugar a una receta humilde vinculada al origen afroperuano y a la creatividad popular del Perú. Hoy este clásico vuelve a las mesas y panaderías, demostrando que la cocina tradicional puede renovarse sin perder su esencia. Prepararlo en casa permite revivir sabores antiguos con ingredientes simples y un resultado cálido, aromático y profundamente reconfortante para compartir en cualquier ocasión especial o cotidiana con quienes más quieres.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 20 minutos
- Tiempo de cocinado: 25 minutos
- Tiempo total: 45 minutos
- Raciones: 6 porciones
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Peruana
- Calorías por ración: 420 kcal
Ingredientes
Para la miel de chancaca
- 400 g de chancaca o panela
- 1 taza de agua
- 1 naranja (jugo y cáscara)
- 3 clavos de olor
- 1 rama de canela
- ½ cucharadita de semillas de anís
Para el ranfañote
- 4 panes franceses del día anterior
- 2 cucharadas de mantequilla
- 100 g de queso fresco o mantecoso
- ½ taza de pasas negras y rubias
- ½ taza de nueces o pecanas
- ¼ taza de almendras
- ¼ taza de coco rallado
Para servir
- Canela en polvo
- Coco rallado extra
Como hacer Ranfañote
- Elaborar la miel aromática: Coloca en una olla la chancaca con el agua, el jugo y la cáscara de naranja procurando retirar previamente la parte blanca para evitar amargor, junto con los clavos de olor, la canela y el anís. Cocina a fuego medio removiendo hasta que la chancaca se disuelva por completo y se forme una miel ligeramente espesa que cubra la cuchara; en este punto cuela la preparación, regrésala a la olla y mantenla tibia, considerando que al enfriar espesará naturalmente y no debe quedar excesivamente densa.
- Preparar las frutas secas y las pasas: Coloca las pasas en agua caliente durante unos minutos para que se hidraten y recuperen suavidad, luego escúrrelas bien. Aprovecha este momento para picar de forma irregular las nueces, pecanas y almendras, ya que los tamaños distintos aportan mejor textura en el resultado final, y resérvalas hasta el momento de integrarlas.
- Dorar el pan: Corta los panes en cubos medianos y mézclalos con la mantequilla derretida, luego dóralos en sartén o en horno hasta que queden crujientes por fuera pero aún ligeros en el interior. Este contraste es fundamental, porque el pan debe absorber parte de la miel sin volverse completamente blando, logrando la textura característica del ranfañote tradicional.
- Tostar los frutos secos: Lleva las nueces, pecanas y almendras a una sartén a fuego bajo y tuéstalas brevemente hasta que desprendan aroma, vigilando constantemente para evitar que se quemen, ya que un tostado suave intensifica el sabor y equilibra el dulzor de la miel.
- Integrar el ranfañote: En una cacerola amplia coloca una parte de la miel caliente e incorpora los frutos secos tostados junto con las pasas hidratadas, mezcla suavemente y añade el pan dorado permitiendo que se impregne sin deshacerse. Agrega después el coco rallado y corta el queso en cubos para sumarlo al final, cocinando solo unos minutos hasta que el queso empiece a suavizarse sin derretirse por completo, pues el contraste entre lo dulce y lo ligeramente salado es uno de los rasgos más importantes del postre limeño.
- Reposar y servir: Retira del fuego y deja reposar unos minutos para que el pan termine de absorber la miel y la preparación tome cuerpo. Sirve tibio, espolvoreando canela en polvo y un poco más de coco rallado, teniendo en cuenta que la temperatura templada resalta mejor los aromas de las especias y ofrece la textura ideal, suave pero aún con ligeros puntos crujientes.