Suspiro limeño

Suspiro limeño tradicional
Receta de Suspiro limeño

El suspiro limeño es un postre peruano emblemático que también se conoce como suspiro a la limeña o suspiro de limeña. Su origen se sitúa en Lima durante el siglo XIX y su delicada combinación de crema dulce y merengue aromatizado lo convirtió en símbolo de la repostería de Perú. La historia lo vincula con Amparo Ayarza, creadora de una preparación suave y sedosa que conquistó paladares por su textura ligera y sabor profundo. Hoy sigue siendo un clásico imprescindible.

Preparar este dulce casero es sencillo si se respetan las técnicas del manjar cocido lentamente y el merengue italiano perfumado con oporto. Servido frío en pequeñas copas, ofrece un equilibrio intenso de dulzura, aroma y cremosidad que explica su fama internacional. Esta receta reúne tradición y sabor auténtico para que disfrutes en casa uno de los grandes tesoros de la cocina de perú. Perfecto para compartir en cualquier ocasión especial o como final memorable de una comida festiva y reconfortante.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 45 minutos
  • Tiempo total: 1 hora 15 minutos (más reposo en frío)
  • Raciones: 6 porciones
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Peruana
  • Calorías por ración: 420 kcal

Ingredientes

Para el manjar blanco

  • 1 lata (400 g) de leche condensada
  • 1 lata (400 g) de leche evaporada
  • 2 yemas de huevo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

Para el merengue italiano al oporto

  • 2 claras de huevo a temperatura ambiente
  • 150 g de azúcar
  • 80 ml de vino dulce tipo oporto (puede ser pisco o marsala)

Para decorar

  • Canela molida al gusto

Como hacer Suspiro limeño

  1. Cocinar el manjar blanco: Coloca la leche condensada y la leche evaporada en una olla de fondo grueso y cocina a fuego medio-bajo, removiendo constantemente con una espátula para evitar que la mezcla se pegue o se queme, especialmente hacia el final de la cocción. Con el paso de los minutos la preparación irá espesando y tomando un tono ligeramente acaramelado; este proceso puede tardar entre 30 y 45 minutos y estará listo cuando al pasar la espátula puedas ver el fondo de la olla por unos segundos, señal de que se ha formado el manjar blanco con textura cremosa y sedosa.
  2. Incorporar yemas y aromatizar: Retira la olla del fuego y deja que la mezcla baje ligeramente de temperatura durante un minuto para evitar que las yemas se coagulen. Añade las yemas previamente batidas en forma de hilo mientras mezclas con rapidez, integra también la esencia de vainilla, y vuelve a llevar a fuego bajo durante dos o tres minutos sin dejar de remover hasta obtener una crema homogénea y brillante. Este breve retorno al fuego asegura una textura más estable y un sabor profundo, pero es importante no hervir para conservar la suavidad característica del postre.
  3. Enfriar y reposar la base: Distribuye el manjar blanco en copas o vasitos individuales llenando aproximadamente hasta la mitad o dos tercios de su capacidad, lo que permitirá añadir luego una capa generosa de merengue. Deja enfriar primero a temperatura ambiente y después refrigera durante al menos dos a cuatro horas; este reposo en frío es fundamental para que la crema tome cuerpo, concentre su dulzor y genere el contraste ideal con el merengue ligero que se añadirá al final.
  4. Preparar el almíbar para el merengue: Coloca el azúcar junto con el oporto y cocina a fuego medio hasta obtener un almíbar espeso que alcance aproximadamente 116-118 °C; si no cuentas con termómetro, sabrás que está listo cuando al levantar una cuchara el jarabe forme un hilo fino y continuo. Este punto es clave porque permitirá cocinar las claras al incorporarlo, dando estabilidad, brillo y seguridad alimentaria al merengue italiano tradicional del suspiro limeño.
  5. Batir y montar el merengue italiano: Cuando el almíbar esté cercano a su punto, comienza a batir las claras a velocidad alta hasta que formen picos suaves y, sin dejar de batir, vierte el almíbar caliente en un hilo delgado por el borde del recipiente para que no toque directamente las varillas. Continúa batiendo hasta que el merengue esté firme, muy brillante y frío al tacto; este batido final asegura una textura aireada pero estable que mantendrá su forma al decorar, además de integrar el aroma característico del vino dulce.
  6. Montaje y presentación final: Coloca el merengue en una manga pastelera con boquilla rizada y distribúyelo de forma generosa sobre el manjar blanco completamente frío, creando un contraste visual y de texturas que es sello del postre limeño. Espolvorea canela molida justo antes de servir para aportar perfume y equilibrio al dulzor, y mantén las copas refrigeradas hasta el momento de llevarlas a la mesa, ya que el suspiro limeño debe disfrutarse bien frío para apreciar plenamente su cremosidad y ligereza.