Cuchuflís

Cuchuflís
Receta de Cuchuflís

Los cuchuflis son uno de los dulces más queridos y representativos de la repostería chilena, famosos por su textura crujiente y su irresistible relleno. Estos finos tubos tipo barquillo se disfrutan en todo momento, ya sea como acompañamiento de un café o como un clásico antojo dulce. Tradicionalmente van rellenos de manjar, aunque también es muy común encontrarlos bañados en chocolate, aportando un contraste perfecto entre lo crocante y lo cremoso que los hace simplemente adictivos.

Con una rica historia ligada a la evolución del barquillo, los cuchuflis se han convertido en un infaltable en ferias, dulcerías y especialmente en la playa, donde forman parte de los recuerdos más nostálgicos. Prepararlos en casa permite disfrutar una versión artesanales, más fresca y con ese sabor casero incomparable. Además, son tan versátiles que incluso pueden utilizarse para crear postres más elaborados, como la clásica torta de cuchuflis, perfecta para sorprender y compartir.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 10 minutos
  • Tiempo total: 30 minutos
  • Raciones: 18-22 unidades
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Chilena
  • Calorías por ración: 180 kcal

Ingredientes

  • 100 g de mantequilla
  • 120 g de azúcar flor
  • 3 claras de huevo (aprox. 100 g)
  • 100 g de harina sin polvos de hornear
  • 20 g de maicena
  • 400–500 g de manjar
  • 100 g de chocolate amargo o semiamargo (opcional)

Como hacer Cuchuflís

  1. Preparar la base de la masa: En un bowl, mezcla la mantequilla con el azúcar flor hasta obtener una textura cremosa y homogénea. Añade las claras de huevo poco a poco mientras mezclas constantemente hasta lograr una preparación ligeramente espumosa. Luego incorpora la harina junto con la maicena y mezcla bien hasta obtener una masa lisa, sin grumos y de consistencia semi fluida; este equilibrio es importante porque una masa demasiado espesa no se podrá extender bien y una muy líquida perderá forma.
  2. Reposar la masa: Deja reposar la mezcla en el refrigerador durante unos 5 a 10 minutos para que tome cuerpo y sea más fácil de manejar al momento de formar los discos. Este breve reposo ayuda a mejorar la textura final, logrando cuchuflís más parejos y crujientes, además de facilitar el extendido uniforme en la bandeja.
  3. Formar los discos: Precalienta el horno a 180 °C y prepara una bandeja con papel mantequilla o tapete de silicona. Coloca pequeñas porciones de masa y extiéndelas formando círculos muy delgados con la ayuda de una cuchara o espátula; el grosor es clave, ya que mientras más delgados sean, más crocantes quedarán. Evita hacer muchos a la vez, ya que necesitarás trabajar rápido al sacarlos del horno antes de que se enfríen.
  4. Hornear correctamente: Lleva la bandeja al horno durante 5 a 7 minutos, observando atentamente hasta que los bordes estén dorados y el centro cocido pero aún flexible. Es importante no sobrecocerlos, ya que se endurecerán demasiado y será difícil enrollarlos; el punto ideal es cuando están dorados pero todavía maleables al salir del horno.
  5. Formar los cuchuflís: Retira los discos del horno y, inmediatamente mientras aún están calientes, enrolla cada uno alrededor de un objeto cilíndrico como el mango de una cuchara de madera o un palillo grueso. Este paso debe hacerse con rapidez porque al enfriarse la masa se vuelve rígida y se quiebra fácilmente; deja reposar unos segundos hasta que mantengan la forma antes de retirar el molde.
  6. Rellenar con manjar: Una vez que los cilindros estén completamente fríos, rellénalos con manjar utilizando una manga pastelera para lograr un acabado prolijo. Puedes rellenar por ambos extremos para un resultado más generoso, que es la forma más tradicional y característica de este dulce.
  7. Decorar con chocolate (opcional): Derrite el chocolate en intervalos cortos para evitar que se queme y sumerge los extremos de los cuchuflís. Déjalos reposar sobre papel mantequilla hasta que el chocolate solidifique completamente; este paso no solo aporta sabor, sino también un acabado clásico y más atractivo.