Sopas de miel

Sopas de miel canarias caseras
Receta de sopas de miel

Las sopas de miel son uno de los dulces más representativos de la repostería canarias, una receta humilde y aromática que tiene su origen en la isla de La Palma. Este postre tradicional se elabora con ingredientes sencillos como pan del día anterior, miel de caña o melaza, almendras y especias, dando lugar a un bocado dulce, intenso y muy reconfortante. Su historia está ligada a los antiguos ingenios azucareros y cañaverales de la isla, donde los trabajadores aprovechaban los restos de melaza para empapar pan duro y crear un alimento energético y sabroso que con el tiempo se transformó en una receta emblemática.

Con el paso de los años, las sopas de miel se convirtieron en un dulce muy popular durante el carnaval, una época festiva en la que este postre no suele faltar en muchas casas palmeras. La melaza aromatizada con limón, anís y canela impregna el pan creando una textura jugosa y un sabor profundamente tradicional. Hoy en día, esta receta sigue preparándose en reuniones familiares y celebraciones, manteniendo viva una de las tradiciones más dulces de la gastronomía de las Islas Canarias.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocinado: 20 minutos
  • Tiempo total: 35 minutos
  • Raciones: 12 unidades
  • Categoría: Postre
  • Tipo de cocina: Canaria
  • Calorías por ración: 320 kcal

Ingredientes

  • 1 barra de pan del día anterior
  • 350 g de miel de caña o melaza
  • 200 ml de agua
  • 100 g de almendras (crudas o tostadas)
  • 1 cucharada de anís en grano (matalahúva)
  • 1 rama de canela
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1 limón

Como hacer sopas de miel

  1. Cortar el pan: Corta la barra de pan del día anterior en unas 12 rebanadas de aproximadamente 1 a 1,5 cm de grosor. Usar pan ligeramente seco es fundamental para esta receta tradicional, ya que absorbe mejor el almíbar sin romperse ni deshacerse. Si el pan es demasiado fresco tenderá a desmoronarse al mojarlo, mientras que uno con uno o dos días de reposo mantiene mejor la textura y permite que las sopas de miel queden jugosas por dentro.
  2. Preparar las almendras: Si las almendras están crudas, tuéstalas primero en una sartén sin aceite a fuego medio durante unos minutos, removiendo con frecuencia hasta que desprendan aroma y comiencen a dorarse ligeramente. También se pueden tostar en el horno a 180 °C durante unos 8-10 minutos. Una vez frías, pícalas de forma irregular con un cuchillo sobre una tabla, procurando que queden trozos de distintos tamaños para aportar textura al postre. En algunas casas se usan almendras con piel o incluso mezclas de frutos secos, pero la almendra es la opción más tradicional.
  3. Aromatizar la miel de caña: En una sartén o cazuela amplia vierte la miel de caña junto con el agua y calienta a fuego medio. Añade la rama de canela, el anís en grano y retira del limón varias tiras de piel procurando evitar la parte blanca, que puede aportar amargor. Incorpora estas pieles a la mezcla y deja que el conjunto se caliente poco a poco hasta que empiece a hervir suavemente. Este paso permite que los aromas se integren y es lo que da a las sopas de miel su perfume característico.
  4. Incorporar las almendras: Cuando el almíbar aromatizado comience a hervir, añade aproximadamente la mitad de las almendras picadas y deja que se cocinen un par de minutos dentro de la mezcla. Durante este tiempo las almendras liberan su sabor y empiezan a impregnarse de la miel de caña, lo que hará que luego queden ligeramente caramelizadas. Mantén el fuego bajo para que la miel no se queme ni espese demasiado.
  5. Empapar las rebanadas de pan: Reduce el fuego al mínimo e introduce las rebanadas de pan en la mezcla de miel de caña. Hazlo por tandas si no caben todas a la vez y deja cada rebanada unos minutos para que absorba el almíbar. Después dales la vuelta con cuidado y deja que se empapen también por el otro lado. Es importante manipularlas con suavidad porque el pan ya mojado se vuelve más frágil y además el almíbar está muy caliente. Tradicionalmente se busca que el pan absorba la mayor parte del líquido, de modo que las sopas de miel queden muy jugosas pero sin un exceso de melaza en el fondo.
  6. Montar y terminar el plato: A medida que las rebanadas estén bien empapadas, retíralas y colócalas en una fuente amplia. Cuando hayas terminado con todo el pan, vierte por encima el almíbar que quede en la sartén y reparte el resto de las almendras picadas. Espolvorea la superficie con canela molida y ralla un poco de la piel del limón por encima si se desea reforzar el aroma cítrico. Las sopas de miel pueden servirse templadas recién hechas o dejarse reposar hasta que enfríen, momento en el que el pan termina de absorber los sabores y el postre adquiere su textura característica. Tradicionalmente se preparan con unas horas de antelación porque reposadas resultan incluso más sabrosas.