Tortilla de collejas
La tortilla de collejas es una receta tradicional de la abuela que rescata uno de esos sabores sencillos de la cocina rural. Las collejas, conocidas científicamente como Silene vulgaris, son una verdura humilde que durante generaciones se ha recolectado en el campo para preparar platos rápidos, nutritivos y llenos de sabor. Esta planta silvestre crece de forma natural en bordes de caminos, márgenes de cultivo y terrenos poco trabajados, especialmente a finales del invierno y durante la primavera. Durante mucho tiempo fue un alimento habitual en la cocina popular porque era una planta comestible fácil de encontrar y muy versátil en la cocina.
Hoy en día las collejas se pueden encontrar ya limpias y listas para cocinar, lo que facilita preparar esta deliciosa tortilla en pocos minutos. Además de su sabor suave y vegetal, esta verdura silvestre destaca por sus interesantes propiedades nutricionales, ya que es rica en caroteno, calcio y magnesio y posee efectos diuréticos y antioxidantes. Con ellas se elabora una tortilla jugosa y muy sabrosa que demuestra cómo una sencilla planta comestible del campo puede convertirse en un plato tradicional lleno de historia y sabor.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 15 minutos
- Tiempo de cocinado: 10 minutos
- Tiempo total: 25 minutos
- Raciones: 4 personas
- Categoría: Tortillas
- Tipo de cocina: Española
- Calorías por ración: 210 kcal
Ingredientes
- 350 g de collejas frescas
- 4 huevos camperos
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Pimienta negra molida al gusto (opcional)
Como hacer tortilla de collejas
- Limpiar y preparar las collejas: Separa las hojas de las collejas retirando los tallos más gruesos y duros, aunque puedes dejar la parte más tierna cercana a la hoja porque aporta una textura agradable. Lava las hojas varias veces en abundante agua para eliminar cualquier resto de tierra, algo habitual en estas plantas silvestres. Ten en cuenta que las collejas reducen bastante al cocinarse, por lo que es normal que el volumen inicial parezca grande.
- Escaldar las collejas: Pon un cazo con abundante agua a hervir y, cuando alcance el hervor, incorpora las collejas limpias. Déjalas escaldar durante unos 2 o 3 minutos, el tiempo suficiente para que se ablanden ligeramente sin perder su color ni su sabor. Este paso ayuda a suavizar la planta y a eliminar parte de su intensidad, igual que se hace con otras verduras de hoja como las espinacas.
- Escurrir bien la verdura: Retira las collejas del agua con una espumadera y déjalas escurrir en un colador. Si tienen mucha agua, presiónalas suavemente con una cuchara para eliminar el exceso de humedad. Es importante que queden bien escurridas para que la tortilla no suelte agua al cocinarse y mantenga una textura más sabrosa.
- Sofreír el ajo y rehogar las collejas: Pela los dientes de ajo y pícalos muy finos. Calienta el aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia y sofríe el ajo a fuego medio hasta que empiece a dorarse y desprenda su aroma. En ese momento añade las collejas escurridas, incorpora una pizca de sal y rehógalas durante unos minutos, removiendo con frecuencia para que pierdan el agua que aún puedan tener y se impregnen del sabor del ajo.
- Batir los huevos y mezclar: Casca los huevos en un bol amplio, añade una pizca de sal y, si te gusta, un poco de pimienta negra molida. Bátelos bien hasta que la mezcla quede ligeramente espumosa, lo que ayudará a que la tortilla quede más esponjosa. Incorpora las collejas rehogadas y mezcla todo hasta que la verdura quede bien repartida en el huevo.
- Cuajar la tortilla: Pon de nuevo la sartén al fuego con unas gotas de aceite, solo lo suficiente para engrasar la superficie. Cuando esté caliente vierte la mezcla de huevo y collejas y cocina a fuego medio hasta que la base empiece a cuajar. Es preferible no hacerla demasiado para que quede jugosa, algo muy característico de este tipo de tortillas.
- Dar la vuelta y terminar la cocción: Cuando la base esté dorada, coloca un plato sobre la sartén y da la vuelta a la tortilla con cuidado. Devuélvela a la sartén para que se cocine por el otro lado durante uno o dos minutos más, dependiendo de lo cuajada que te guste. Retírala antes de que se seque demasiado para mantener su interior tierno y sabroso, como manda la tradición en muchas casas donde esta tortilla se prepara desde siempre.