Tortilla paraguaya
La tortilla paraguaya es una de las recetas más tradicionales de Paraguay, perfecta para acompañar el cocido, el mate cocido o el café de la tarde. Aunque comparte nombre con otras tortillas latinoamericanas, esta preparación es muy distinta: aquí se trata de una masa batida y frita, elaborada con harina de trigo, huevos, leche, agua y abundante queso Paraguay, logrando una textura dorada por fuera y suave por dentro. Es una receta fácil, casera y muy popular en todo el país.
La versión más clásica puede llevar también cebolla de verdeo, cebolla blanca o incluso harina de maíz, según la región y la costumbre familiar. También existen variantes como la tortilla de choclo, muy apreciada en la cocina tradicional paraguaya. Aunque suele freírse en abundante aceite y no en parrilla, su sabor casero la convierte en una de esas recetas imprescindibles que siempre están presentes en desayunos, meriendas y reuniones familiares.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 15 minutos
- Tiempo de cocinado: 15 minutos
- Tiempo total: 30 minutos
- Raciones: 6
- Categoría: Merienda
- Tipo de cocina: Paraguaya
- Calorías por ración: 350 kcal
Ingredientes
- 3 huevos grandes
- 300 g de harina de trigo común (harina 000 o harina de todo uso)
- 200 ml de leche entera
- 150 ml de agua (aproximadamente, puede necesitar un poco más o menos)
- 200 g de queso Paraguay
- 2 cebollitas de verdeo (opcional)
- 1 cucharadita de sal (ajustar según el queso utilizado)
- Abundante aceite de girasol o aceite vegetal (para freír)
Como hacer tortilla paraguaya
- Batir los huevos y preparar la base líquida: Coloca los huevos en un bol grande y bátelos muy bien hasta que estén espumosos y ligeramente más pálidos. Este paso ayuda a que la tortilla quede más aireada y suave por dentro. Agrega la leche y continúa mezclando hasta integrar completamente. Luego incorpora el agua poco a poco mientras sigues batiendo, ya que la cantidad puede variar ligeramente según la harina y la textura que desees obtener.
- Incorporar la harina y formar la masa: Añade la harina de trigo poco a poco, mezclando constantemente para evitar que se formen grumos. Debe quedar una masa homogénea, lisa y semilíquida, más espesa que una mezcla para panqueques pero más ligera que una masa de buñuelos. Si prefieres tortillas más finitas y crocantes, la mezcla debe quedar un poco más líquida. Si te gustan más gorditas y esponjosas, deja la masa ligeramente más espesa. Es importante no excederse con la harina para que no queden pesadas.
- Agregar el queso, la cebollita y la sal: Desmenuza el queso Paraguay con las manos o con ayuda de un tenedor e incorpóralo a la masa. Si vas a usar cebollita de verdeo, lávala bien y córtala finamente antes de añadirla. Agrega también la sal, pero hazlo con cuidado porque el queso Paraguay suele aportar bastante sabor salado por sí solo. Mezcla suavemente hasta que todo quede bien distribuido y la preparación tenga una textura uniforme.
- Calentar correctamente el aceite: Coloca abundante aceite en una sartén profunda, paila o sartén amplia y caliéntalo a fuego medio. El aceite debe estar bien caliente, pero nunca debe humear ni calentarse en exceso, porque en ese caso la tortilla se dorará demasiado rápido por fuera y quedará cruda por dentro. Para comprobar la temperatura, deja caer una pequeña porción de masa: si sube enseguida y burbujea suavemente, el aceite está listo. Mantener una temperatura media es clave para lograr una fritura pareja y evitar que absorban demasiado aceite.
- Freír las tortillas: Con ayuda de un cucharón o una cuchara grande, vierte porciones de masa en el aceite caliente formando tortillas medianas de aproximadamente 8 a 10 centímetros. No llenes demasiado la sartén para que puedan cocinarse bien y conservar su forma. Fríe durante 2 a 3 minutos por cada lado, hasta que estén infladas, bien doradas y cocidas por dentro. Dales la vuelta con cuidado usando una espátula o un tenedor. Si deseas reutilizar el aceite después, déjalo enfriar completamente y luego fíltralo con un colador fino.
- Escurrir y servir: Retira las tortillas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Lo ideal es servirlas calientes, recién hechas, cuando conservan mejor su textura crujiente por fuera y suave por dentro. Son perfectas para acompañar cocido paraguayo, mate cocido, café, desayunos, meriendas o incluso como acompañamiento de comidas caseras. Aunque pueden guardarse en refrigeración hasta por 2 días en un recipiente hermético, recién fritas siempre tienen mejor sabor y textura.