Torta matera
La torta matera es uno de esos clásicos de la repostería argentina que nunca faltan en una buena merienda. Su preparación destaca por ser fácil y económica, ya que se elabora con ingredientes básicos que suelen estar en cualquier cocina. Gracias al aceite, la leche y su clásico enrejado de crema pastelera, se consigue una miga esponjosa y húmeda, perfecta para disfrutar junto a unos mates, un café o un té. Es una receta casera que combina sencillez, sabor y una presentación tan bonita como apetecible.
En muchas panaderías y hogares de Argentina, la torta matera se ha convertido en una alternativa muy popular a las facturas por su excelente relación entre calidad y precio. Tradicionalmente se termina con un ligero brillo de almíbar o mermelada y, de forma opcional, coco rallado en los bordes, aunque también hay quienes añaden trocitos de dulce de membrillo para darle un toque diferente. Con esta receta tradicional conseguirás una torta tierna, aromática y deliciosa, ideal para compartir en cualquier momento del día.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 45 minutos
- Tiempo total: 1 hora y 15 minutos
- Raciones: 10
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Argentina
- Calorías por ración: 390 kcal
Ingredientes
Para la crema pastelera
- 250 ml de leche entera
- 2 yemas de huevo
- 60 g de azúcar
- 30 g de fécula de maíz (maicena)
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para la torta
- 300 g de harina leudante (o 300 g de harina de trigo común con 10 g de polvo para hornear)
- 200 g de azúcar
- 1 huevo grande
- 180 ml de leche entera
- 50 ml de aceite de girasol o de maíz
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 limón
- 1 pizca de sal (opcional)
Para el acabado
- 2 cucharadas de mermelada de damasco o de naranja (o almíbar)
- Coco rallado (opcional)
Como hacer Torta matera
- Elabora la crema pastelera: En una cacerola mezcla las yemas con el azúcar y la fécula de maíz hasta obtener una preparación homogénea. Incorpora poco a poco la leche mientras remueves constantemente para evitar que se formen grumos. Lleva la mezcla a fuego medio-bajo sin dejar de revolver hasta que hierva y espese; una vez que alcance el hervor, cocina durante un minuto más para eliminar el sabor de la fécula. Retira del fuego, añade la esencia de vainilla y mezcla bien. Pasa la crema a un recipiente, cúbrela con film transparente en contacto para que no forme costra y deja que se enfríe por completo antes de utilizarla. Cuando esté fría, remuévela ligeramente para devolverle su cremosidad y colócala en una manga pastelera. Una crema bien fría y espesa conservará mucho mejor el clásico dibujo durante el horneado.
- Prepara la masa de la torta: Precalienta el horno a 170 °C con calor arriba y abajo. Lava bien el limón y ralla únicamente la parte amarilla de la piel, evitando la parte blanca porque aporta amargor. En un recipiente amplio bate ligeramente el huevo con el azúcar hasta integrar ambos ingredientes, sin necesidad de montar la mezcla. Agrega el aceite, la leche, la esencia de vainilla, la ralladura de limón y la pizca de sal, mezclando hasta obtener una preparación uniforme. Incorpora la harina leudante tamizada en dos o tres tandas y mezcla solo hasta que desaparezcan los restos de harina. Evita batir en exceso para conseguir una miga más tierna y esponjosa. Si notas que la masa queda demasiado líquida, puedes añadir una o dos cucharadas adicionales de harina para obtener una consistencia espesa pero fluida.
- Prepara el molde y arma la torta: Engrasa un molde redondo de 22 a 24 cm con un poco de mantequilla o aceite y espolvorea un poco de harina, retirando el exceso. Vierte toda la masa y alisa suavemente la superficie con una espátula. Coloca la crema pastelera en forma de líneas paralelas sobre la masa y después realiza otras líneas en sentido contrario para formar el tradicional enrejado característico de la torta matera. Procura que las líneas sean uniformes y no demasiado finas para que se distingan claramente después del horneado.
- Hornea hasta que quede esponjosa: Introduce el molde en el horno precalentado y hornea durante 40 a 45 minutos, o hasta que al insertar un palillo en la parte de la masa salga limpio. Es normal que la crema pastelera descienda ligeramente mientras se cocina, ya que forma parte de la apariencia típica de esta torta. Si observas que la superficie comienza a dorarse demasiado antes de terminar la cocción, cúbrela suavemente con papel de aluminio durante los últimos minutos para evitar que se queme.
- Dale el acabado tradicional: Mientras la torta aún esté tibia, si utilizas mermelada, caliéntala ligeramente hasta que tenga una textura más fluida; si fuese necesario, puedes añadir unas gotas de agua para facilitar el pincelado. Cubre toda la superficie para aportar brillo y un ligero sabor afrutado, un acabado muy característico de las panaderías argentinas. Si lo prefieres, puedes sustituir la mermelada por un almíbar ligero. Antes de que el brillo se seque, cubre los bordes con coco rallado si deseas la presentación clásica. Deja enfriar completamente antes de desmoldar y servir, ya que la miga termina de asentarse durante el reposo y la torta adquiere una textura aún más rica al cabo de unas horas o incluso al día siguiente.