Arroz con queso boliviano

Arroz con queso boliviano
Receta de arroz con queso boliviano

El arroz con queso boliviano es una de esas recetas tradicionales que destacan por su sencillez y su irresistible textura cremosa. Preparado con arroz, leche y queso, este plato se caracteriza por su color blanco y su sabor suave, convirtiéndose en una de las guarniciones favoritas para acompañar carnes a la parrilla. En Bolivia es habitual servirlo recién hecho para disfrutar del queso fundido y su consistencia perfecta. Aunque existen pequeñas variaciones familiares, la esencia de la receta se mantiene intacta desde hace generaciones, siendo un clásico de la cocina casera boliviana.

Esta preparación es especialmente popular en Santa Cruz, donde muchas personas la conocen como arroz batido por la forma de removerlo durante la cocción para lograr su característica cremosidad, aunque también es muy apreciada en ciudades como Cochabamba. Tradicionalmente se sirve junto a un buen churrasco, carnes asadas o parrilladas, ya que su sabor delicado complementa perfectamente los cortes a la brasa y convierte cualquier comida en una experiencia reconfortante y llena de tradición.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocinado: 30 minutos
  • Tiempo total: 45 minutos
  • Raciones: 6 porciones
  • Categoría: Guarniciones
  • Tipo de cocina: Boliviana
  • Calorías por ración: 445 kcal

Ingredientes

  • 400 g de arroz de grano medio o arroz doble Carolina
  • 30 ml de aceite vegetal o 30 g de mantequilla
  • 1 cebolla blanca mediana
  • 2 dientes de ajo
  • 1,2 litros de agua caliente
  • 250 ml de leche entera
  • 250-300 g de queso chaqueño, queso criollo, queso menonita, queso cordillera o quesillo fresco
  • 8 g de sal, o al gusto
  • 2 cucharadas de cebollita verde (opcional)

Como hacer arroz con queso boliviano

  1. Preparar el sofrito: Calienta el aceite en una olla amplia a fuego medio. Mientras tanto, pela y pica finamente la cebolla y los dientes de ajo. Sofríe primero la cebolla durante 4 a 5 minutos, hasta que esté transparente y suave, luego incorpora el ajo y cocina unos 30 segundos más, procurando que no llegue a dorarse para evitar un sabor amargo.
  2. Cocinar el arroz: Agrega el arroz previamente lavado y bien escurrido al sofrito y remueve durante 2 o 3 minutos para nacararlo y potenciar su sabor. Incorpora el agua caliente y la sal, teniendo en cuenta que el queso aportará salinidad al final, por lo que es mejor añadir poca al principio. Mezcla una sola vez, deja que hierva y reduce el fuego a medio-bajo. Cocina con la olla parcialmente tapada durante 15 a 18 minutos, hasta que el arroz esté casi cocido y aún conserve un poco de humedad.
  3. Incorporar la leche: Calienta la leche aparte para que no interrumpa la cocción del arroz y viértela en la olla cuando el líquido de cocción casi se haya absorbido. Cocina a fuego muy bajo durante 3 a 5 minutos, removiendo constantemente con una cuchara de madera. Este movimiento continuo es una de las características tradicionales de la preparación, conocida en muchas zonas de Bolivia como arroz batido, ya que evita que el arroz se pegue al fondo y ayuda a conseguir una textura cremosa.
  4. Añadir el queso: Mientras el arroz termina de cocinarse, ralla o desmenuza el queso. Cuando el arroz esté completamente cocido y todavía jugoso, retira la olla del fuego y agrega el queso poco a poco, mezclando con movimientos envolventes hasta que se funda y forme los característicos hilos de queso. Si utilizas un queso firme, puedes dejar reposar la olla tapada durante un par de minutos antes de mezclar nuevamente para facilitar que se derrita. Prueba la preparación y ajusta la sal únicamente si es necesario.
  5. Reposar y servir: Deja reposar el arroz con queso durante 3 a 5 minutos para que termine de integrar los sabores sin perder su cremosidad. Si lo deseas, pica finamente la cebollita verde y espolvoréala por encima justo antes de servir. La consistencia tradicional debe ser húmeda y cremosa, nunca completamente seca, ya que el queso continúa espesando ligeramente mientras reposa. Se disfruta mejor recién hecho, cuando el queso aún está suave y elástico, y puede servirse solo o como acompañamiento de carnes asadas, pollo o charque.

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