Colochos de guayaba

Colochos de guayaba
Receta de Colochos de guayaba

Los colochos de guayaba son un dulce típico de Guatemala, especialmente vinculado con la tradición de La Antigua Guatemala, donde estos dulces de fruta forman parte de la repostería artesanal. Su elaboración es sencilla en cuanto a ingredientes, pero requiere paciencia para conseguir la textura adecuada. La pulpa de guayaba se cocina con canela y azúcar hasta obtener una jalea espesa, que después se extiende, se corta en tiras y se enrolla para crear su característica forma rizada. El resultado es un dulce suave, aromático y de intenso sabor a guayaba, perfecto para quienes disfrutan de los sabores tradicionales y de las preparaciones caseras que han pasado de generación en generación.

Preparar colochos de guayaba en casa permite disfrutar de uno de los dulces más representativos de la dulcería tradicional de Guatemala. Aunque antiguamente eran especialmente populares durante la Cuaresma y la Semana Santa, hoy continúan presentes en ferias, mercados y celebraciones familiares de distintos lugares del país. Con esta receta podrás preparar unos auténticos colochos siguiendo el método tradicional: cocinar la fruta, colarla y llevarla al punto de jalea antes de formar los característicos rizos que tanto gustan a los guatemaltecos.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 1 hora
  • Tiempo total: 1 hora y 30 minutos
  • Raciones: 20
  • Categoría: Dulces y postres
  • Tipo de cocina: Guatemalteña
  • Calorías por ración: 190 kcal

Ingredientes

  • 25 guayabas maduras
  • 907 g de azúcar blanca
  • 2,5 cm de canela en raja
  • Margarina o mantequilla (para engrasar)
  • Azúcar blanca (para espolvorear)

Como hacer Colochos de guayaba

  1. Lavar las guayabas: Lava muy bien las guayabas bajo el chorro de agua para retirar cualquier suciedad o residuo de la piel. No es necesario pelarlas ni retirar las semillas, ya que la pulpa se cocinará y posteriormente se pasará por un cedazo fino para eliminarlas.
  2. Cocer las guayabas: Coloca las guayabas en una olla grande, añade la canela y agrega solo el agua necesaria para cocerlas. Cocina a fuego medio hasta que estén completamente blandas y puedan triturarse con facilidad. Conviene no utilizar un exceso de agua, porque después tendrás que evaporar una mayor cantidad de líquido para conseguir el punto adecuado de la jalea.
  3. Licuar y colar la pulpa: Cuando las guayabas estén tiernas, retira la canela y licúa las guayabas junto con el líquido de cocción, hasta obtener una pulpa uniforme. Después pásala por un cedazo fino, presionando con una cuchara para aprovechar toda la pulpa y separar las semillas y las partes más gruesas. Este paso es importante para conseguir unos colochos de textura fina y agradable.
  4. Cocinar la jalea: Vierte la pulpa colada en una olla limpia y añade el azúcar. Cocina a fuego medio-bajo, removiendo continuamente con una paleta de madera para evitar que la mezcla se pegue al fondo. A medida que pierde humedad, la preparación irá espesando y adquiriendo una textura cada vez más densa.
  5. Comprobar el punto: Continúa cocinando hasta que la jalea alcance el punto adecuado. La señal tradicional consiste en pasar la paleta por el fondo de la olla: debe dejar un camino en el que se vea claramente el fondo antes de que la mezcla vuelva a juntarse. No te guíes únicamente por el tiempo de cocción, porque este puede variar según la cantidad de agua utilizada y la humedad de las guayabas. Si la jalea queda demasiado líquida, las tiras no conservarán su forma; si se cocina demasiado, será difícil extenderla y enrollarla.
  6. Extender la jalea: Engrasa una tabla o una bandeja plana con margarina o mantequilla y vierte encima la jalea caliente. Extiéndela rápidamente con una espátula formando una capa uniforme y no demasiado gruesa. Es importante trabajar mientras está caliente, porque al enfriarse comenzará a endurecerse y será más difícil conseguir una superficie regular.
  7. Dejar entibiar: Deja reposar la jalea hasta que esté tibia y suficientemente firme para poder manipularla, pero todavía flexible. No esperes a que se enfríe por completo, ya que debe conservar cierta elasticidad para poder cortarla y enrollarla sin que se quiebre. Las recetas tradicionales indican específicamente dejarla entibiar antes de formar los colochos.
  8. Cortar las tiras: Cuando la jalea esté en el punto adecuado, córtala con un cuchillo en tiras largas y relativamente estrechas. Si notas que se pega demasiado al cuchillo, puedes engrasarlo ligeramente para facilitar el corte y conseguir tiras más limpias.
  9. Formar los colochos: Toma cada tira con cuidado y enróllala sobre sí misma formando una espiral o rizo, que es la característica forma de los colochos de guayaba. Hazlo mientras la jalea todavía esté tibia y flexible; si se enfría demasiado, puede romperse al intentar enrollarla.
  10. Azucarar y servir: Espolvorea los colochos con azúcar blanca, procurando que queden ligeramente cubiertos por todos lados. Colócalos en un platón y deja que terminen de enfriarse antes de servirlos, momento en el que adquirirán una textura más firme y conservarán mejor su característica forma.

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