Crema de almendras
Preparar una crema de almendras casera es más sencillo de lo que parece y solo necesitas almendras y un buen procesador de alimentos. Al triturarlas calientes, después de tostarlas ligeramente, sus aceites naturales se liberan hasta conseguir una textura suave, brillante y untuosa, sin necesidad de añadir aceite. Además, puedes elegir almendras con piel o peladas según el sabor y la textura que prefieras. El resultado es una crema natural, versátil y llena de sabor, perfecta para desayunos y meriendas.
Esta mantequilla de almendras es una alternativa sin azúcar a cremas untables comerciales y puedes prepararla con almendras de calidad, incluso de producción orgánica, controlando sus ingredientes. Se habla de sus beneficios nutricionales, pero esta receta destaca por su versatilidad: puedes untarla sobre pan, acompañar fruta, añadirla a la avena o utilizarla en galletas, bizcochos y otros postres. Solo tendrás paciencia durante el triturado, porque la almendra pasa primero por varias texturas antes de convertirse en una crema sedosa.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 15 minutos
- Tiempo de cocinado: 15 minutos
- Tiempo total: 30 minutos
- Raciones: 20
- Categoría: Desayunos y meriendas
- Tipo de cocina: Internacional
- Calorías por ración: 145 kcal
Ingredientes
- 500 g de almendras crudas con piel
- 1 pizca de sal (opcional)
Como hacer Crema de almendras
- Tostar las almendras: Precalienta el horno a 170 °C y extiende las almendras en una sola capa sobre una bandeja. Hornéalas durante 10-15 minutos, removiéndolas una vez a mitad del proceso para que se tuesten de manera uniforme. Deben quedar ligeramente doradas y desprender un aroma agradable a almendra tostada, pero sin llegar a quemarse, ya que adquirirían un sabor amargo.
- Dejar templar las almendras: Retira las almendras del horno y déjalas reposar unos minutos hasta que estén templadas y puedas manipularlas sin quemarte. No es necesario que se enfríen por completo; ligeramente templadas pueden facilitar que sus aceites naturales se liberen durante el triturado. Si quieres una crema más clara y delicada, puedes retirar la piel frotándolas con un paño limpio una vez templadas, aunque dejarla aporta un sabor más intenso y evita este paso.
- Triturar las almendras: Pasa las almendras al vaso de un procesador de alimentos potente con cuchilla metálica y tritura hasta que se conviertan en una especie de harina gruesa. Al principio parecerá que no hay ninguna posibilidad de obtener una crema, pero es completamente normal: todavía falta que las almendras comiencen a liberar sus aceites naturales.
- Formar la pasta de almendras: Continúa triturando y detén el procesador cuando sea necesario para bajar con una espátula la almendra que se haya quedado pegada a las paredes. Poco después la harina comenzará a compactarse hasta formar una pasta espesa que puede llegar a convertirse en una bola alrededor de las cuchillas. No tengas prisa ni añadas líquido en este momento; esta fase forma parte del proceso y significa que las almendras están empezando a liberar su grasa.
- Dejar que las almendras liberen sus aceites: Sigue triturando en tandas, haciendo pausas si el procesador se calienta demasiado y bajando de nuevo la pasta de las paredes. Conforme avances, la propia grasa de las almendras irá transformando la pasta seca en una mezcla cada vez más húmeda, brillante y fluida. El tiempo dependerá de la potencia del aparato y de la cantidad de almendra, por lo que debes guiarte por la textura y no por un tiempo exacto.
- Conseguir una crema lisa y brillante: Continúa procesando hasta obtener una crema de almendras suave, homogénea y untuosa. Si tu procesador es pequeño o tiene poca potencia, trabaja en tandas cortas para evitar que el motor se sobrecaliente. No es necesario añadir aceite si el aparato consigue liberar correctamente los aceites naturales de la almendra; solo si después de bastante tiempo la mezcla continúa excesivamente seca y el procesador tiene dificultades, puedes añadir una cucharadita de un aceite de sabor neutro y continuar triturando.
- Añadir la sal: Cuando la crema haya alcanzado una textura lisa, añade una pizca de sal si quieres intensificar el sabor de la almendra y tritura unos segundos más para integrarla. También puedes dejarla sin sal para obtener una crema completamente neutra. En este punto, si quieres preparar una variante aromatizada, puedes añadir ingredientes como canela, cacao, vainilla o un poco de miel, aunque para la versión básica y más versátil lo mejor es conservar únicamente el sabor de la almendra.
- Envasar y conservar: Pasa la crema de almendras a un tarro de cristal limpio y con cierre hermético y deja que se enfríe antes de guardarla. Consérvala preferiblemente en el frigorífico, donde adquirirá una textura más firme porque sus aceites se solidificarán parcialmente. Déjala unos minutos a temperatura ambiente y remuévela antes de utilizarla para recuperar una consistencia más cremosa. Al no llevar agua ni otros ingredientes perecederos, se conserva durante varias semanas en buenas condiciones si se mantiene bien cerrada y se manipula siempre con utensilios limpios.