Suspiros de amante
Los suspiros de amante son un dulce típico de Teruel, formado por pequeñas tartaletas crujientes rellenas de una suave crema de queso, mantequilla, huevo y azúcar. Este sencillo postre tradicional se disfruta durante todo el año, aunque cobra especial protagonismo en febrero, cuando la ciudad celebra la historia de los Amantes de Teruel. Su nombre está ligado a la conocida leyenda de Isabel de Segura y Diego de Marcilla, una historia de amor trágica que forma parte de la identidad cultural de la ciudad. Además de su sabor delicado y su textura cremosa, estos pequeños bocados destacan por ser fáciles de preparar en casa y por necesitar pocos ingredientes.
La receta de suspiros de amante que te proponemos mantiene la elaboración tradicional, con quesitos, mantequilla, huevos y azúcar sobre una base de masa quebrada. En muchas elaboraciones turolenses también se utilizan quesos de la provincia, especialmente de Albarracín, aunque la versión con quesitos es una de las más conocidas. Tras un breve gratinado, la crema queda ligeramente dorada por encima y se termina con azúcar glas, creando un contraste irresistible entre la tartaleta crujiente y el relleno suave y cremoso.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 30 minutos
- Tiempo total: 1 hora
- Raciones: 6
- Categoría: Postre
- Tipo de cocina: Española
- Calorías por ración: 650 kcal
Ingredientes
Para los suspiros
- 30 tartaletas pequeñas de masa quebrada o masa brisa
- 100 g de mantequilla sin sal
- 8 quesitos en porciones, tipo El Caserío o La Vaca que ríe
- 2 huevos grandes
- 50 g de azúcar
- Azúcar glas (para espolvorear)
Para las tartaletas caseras
- 250 g de harina de trigo
- 125 g de mantequilla
- 2 claras de huevo
Como hacer Suspiros de amante
- Preparar las tartaletas caseras: Si vas a preparar las tartaletas en casa, derrite la mantequilla y mézclala con la harina y las claras de huevo hasta obtener una masa homogénea. Extiéndela entre dos hojas de papel de horno hasta que tenga unos 3-4 mm de grosor y déjala reposar en el frigorífico durante unos 15 minutos. Después, corta círculos ligeramente mayores que los moldes y acomoda cada porción de masa para formar las tartaletas. Hornéalas a 180 °C durante unos 12-15 minutos, hasta que estén ligeramente doradas, y déjalas enfriar. Si utilizas tartaletas de masa quebrada ya preparadas, puedes pasar directamente al relleno.
- Preparar la crema de queso: Pon la mantequilla en un cazo a fuego suave y deja que se funda sin que llegue a hervir. Añade el azúcar y remueve con unas varillas hasta integrarlo. Incorpora los quesitos y continúa removiendo a fuego bajo hasta que se hayan fundido por completo y obtengas una mezcla lisa y homogénea. Es importante mantener una temperatura suave para evitar que la crema se agarre al fondo del cazo.
- Incorporar los huevos y espesar la crema: Bate ligeramente los huevos y añádelos al cazo poco a poco, removiendo continuamente con las varillas. Cocina la mezcla a fuego suave durante unos minutos, sin dejar de remover, hasta que espese y adquiera una textura cremosa, parecida a la de una crema pastelera. No dejes que llegue a hervir, ya que el huevo podría cuajarse. Retira el cazo del fuego en cuanto la crema haya adquirido la consistencia adecuada.
- Afinar y templar el relleno: Si la crema presenta algún pequeño grumo, tritúrala con una batidora de brazo hasta conseguir una textura completamente fina. Déjala templar durante unos minutos para que pierda parte del calor y gane un poco de cuerpo antes de rellenar las tartaletas. También puedes utilizar una manga pastelera para repartir la crema con mayor facilidad y conseguir que todos los suspiros queden con una cantidad similar de relleno.
- Rellenar las tartaletas: Coloca las tartaletas sobre una bandeja de horno y reparte la crema de queso en su interior con ayuda de una manga pastelera o de dos cucharillas. Llénalas casi hasta el borde, pero sin que el relleno rebose. Durante el gratinado la crema puede subir bastante, aunque normalmente vuelve a bajar y se asienta al enfriarse.
- Gratinar los suspiros: Precalienta el horno con la función grill o con calor solamente arriba, aproximadamente a 200-210 °C. Introduce la bandeja y gratina los suspiros durante unos 7-10 minutos, vigilándolos especialmente durante los últimos minutos porque la crema se dora muy rápidamente y puede quemarse. El objetivo es conseguir una superficie ligeramente dorada mientras el interior permanece cremoso; el tiempo exacto dependerá de la potencia de cada horno.
- Enfriar y espolvorear con azúcar glas: Retira los suspiros del horno cuando estén ligeramente dorados y déjalos templar unos minutos en la bandeja antes de pasarlos a una rejilla. Una vez completamente fríos, espolvorea por encima una capa de azúcar glas. Es preferible añadirla al final, cuando los suspiros ya estén fríos, para que conserve su aspecto blanco y característico.