Agua de jícama
Cuando llega el calor, pocas bebidas resultan tan frescas, ligeras y agradables como una buena agua de jícama. Esta raíz de sabor naturalmente dulce y textura jugosa es perfecta para preparar en casa una bebida refrescante con muy pocos ingredientes. En esta receta combinamos jícama, agua, azúcar y un toque de limón para conseguir un agua fresca de sabor suave, delicado y muy fácil de preparar. Solo necesitamos una licuadora y unos minutos para transformar la jícama en una bebida ideal para acompañar las comidas o disfrutar durante los días calurosos.
Además de ser deliciosa y refrescante, la jícama destaca por su contenido de fibra, vitamina C y otros nutrientes, por lo que esta bebida puede formar parte de una alimentación variada. El resultado es un agua de jícama casera, ligera y naturalmente agradable, perfecta para servir bien fría y con abundante hielo. Si buscas una alternativa diferente a las bebidas habituales, esta receta tradicional de agua fresca de jícama es sencilla, económica y una excelente forma de disfrutar esta popular raíz mexicana.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 15 minutos
- Tiempo de cocinado: 0 minutos
- Tiempo total: 15 minutos
- Raciones: 8
- Categoría: Bebidas
- Tipo de cocina: Mexicana
- Calorías por ración: 88 kcal
Ingredientes
- 800 g de jícama
- 2 l de agua fría
- 100 g de azúcar
- 30 ml de jugo de limón
- Hielo al gusto
Como hacer agua de jícama
- Preparar la jícama: Pelamos la jícama, retirando por completo la piel exterior, y la cortamos en cubos medianos para facilitar el licuado. Procuramos utilizar una jícama fresca, firme y jugosa, ya que de su calidad dependerá en gran medida el sabor final del agua fresca.
- Licuar la jícama: Colocamos la jícama en la licuadora junto con aproximadamente 750 ml de agua fría y trituramos hasta obtener una mezcla lo más fina posible. Si nuestra licuadora no tiene suficiente capacidad, podemos realizar este proceso en varias tandas para que la jícama se triture correctamente.
- Colar el agua de jícama: Vertemos la mezcla en un colador fino colocado sobre una jarra grande y presionamos suavemente la pulpa con una cuchara para extraer la mayor cantidad posible de líquido. Aunque podemos dejar la bebida sin colar si preferimos una textura más espesa, colarla permite obtener un agua de jícama más ligera, tersa y agradable de beber.
- Endulzar y añadir el limón: Incorporamos el resto del agua fría, añadimos el azúcar y removemos bien hasta que se disuelva. Agregamos los 30 ml de jugo de limón y mezclamos nuevamente. Probamos el agua y ajustamos el dulzor o la cantidad de limón si fuera necesario, teniendo en cuenta que el sabor natural de la jícama es suave y ligeramente dulce.
- Servir bien fría: Añadimos hielo al gusto justo antes de servir y removemos suavemente. Podemos servir el agua de jícama inmediatamente o mantenerla en el refrigerador hasta que esté bien fría. Para disfrutar mejor de su sabor y frescura, es recomendable consumirla el mismo día de su preparación.