Atole de guayaba

Atole de guayaba mexicano casero
Receta de atole de guayaba

El atole de guayaba es una bebida tradicional mexicana, cremosa, aromática y reconfortante, perfecta para disfrutar durante el desayuno, la merienda o en los días fríos. Su delicioso sabor combina el dulzor y aroma de la guayaba fresca con la suavidad de la leche, la canela y el piloncillo. Esta receta de atole de guayaba casero se prepara con fruta natural, agua y masa de maíz nixtamalizado, que aporta la textura espesa y aterciopelada característica de esta popular bebida mexicana.

Muy popular en los estados del centro de México, el atole de guayaba admite algunas variantes, aunque tradicionalmente se espesa con masa de maíz y también puede prepararse con maicena. En esta versión utilizamos guayabas frescas cocidas, licuadas y coladas para conseguir una bebida suave, sin semillas y con un intenso sabor frutal. Además, incorporamos un pequeño truco para evitar que la acidez de la fruta corte la leche. El resultado es un atole casero delicioso, cremoso y lleno de aroma, ideal para acompañar tamales, pan dulce, rosca de Reyes o simplemente disfrutarlo caliente en familia.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Tiempo de cocinado: 30 minutos
  • Tiempo total: 45 minutos
  • Raciones: 6
  • Categoría: Bebidas
  • Tipo de cocina: Mexicana
  • Calorías por ración: 250 kcal

Ingredientes

Para el puré de guayaba

  • 450 g de guayabas maduras
  • 400 ml de agua
  • 150 g de piloncillo
  • 1 raja de canela
  • 1 pizca generosa de bicarbonato de sodio

Para el atole

  • 1,2 litros de leche entera
  • 60 g de masa harina de maíz nixtamalizado
  • 200 ml de agua
  • Canela molida (opcional, para servir)

Como hacer atole de guayaba

  1. Preparar las guayabas: Lava muy bien las guayabas, retira los extremos y córtalas en cuartos. No es necesario retirar las semillas, ya que después de cocinarlas se licuarán y la preparación se pasará por un colador para obtener una pulpa suave.
  2. Cocer la fruta con el piloncillo: Coloca las guayabas en una olla junto con los 400 ml de agua, el piloncillo y la raja de canela. Lleva a fuego medio hasta que comience a hervir, baja ligeramente el fuego y cocina durante unos 12-15 minutos, hasta que las guayabas estén muy suaves y puedan deshacerse fácilmente. El tiempo puede variar ligeramente según el grado de madurez de la fruta.
  3. Disolver la masa harina: Mientras se cocinan las guayabas, mezcla la masa harina de maíz nixtamalizado con los 200 ml de agua. Remueve muy bien hasta obtener una preparación líquida y completamente libre de grumos. Déjala reservada y vuelve a removerla antes de añadirla al atole, ya que la harina puede asentarse en el fondo.
  4. Licuar y colar la guayaba: Retira la raja de canela y deja reposar la preparación durante unos minutos para que pierda parte del calor. Pasa las guayabas junto con todo su líquido de cocción a la licuadora y procesa hasta obtener un puré fino. Cuélalo directamente sobre una olla limpia, presionando la pulpa con una cuchara para aprovecharla bien y dejando atrás las semillas y las partes más fibrosas. Este paso es importante para conseguir un atole suave y agradable al beber.
  5. Neutralizar la acidez de la guayaba: Coloca la olla con el puré de guayaba colado a fuego bajo y añade la pizca de bicarbonato de sodio. Remueve inmediatamente, ya que se formará espuma y aparecerán burbujas durante unos instantes debido a la reacción con la acidez natural de la fruta. Cocina aproximadamente 1 minuto, hasta que la espuma disminuya. Esta pequeña cantidad de bicarbonato ayuda a reducir la acidez y disminuye el riesgo de que la leche se corte al incorporarla.
  6. Incorporar la leche: Añade la leche poco a poco mientras remueves constantemente para integrarla con el puré de guayaba. Mantén el fuego medio-bajo y calienta la preparación sin dejar que hierva de forma violenta. No dejes la olla sin supervisión, ya que la leche puede subir rápidamente y derramarse. Remover con frecuencia también ayudará a mantener una textura uniforme.
  7. Espesar el atole: Cuando la preparación esté bien caliente y comiencen a aparecer pequeñas burbujas en los bordes, vuelve a remover la masa harina que habías reservado y agrégala poco a poco mientras mezclas constantemente. Continúa cocinando a fuego bajo durante unos 10-15 minutos, removiendo para evitar que se formen grumos o que el atole se adhiera al fondo de la olla.
  8. Cocinar hasta alcanzar la consistencia adecuada: Continúa removiendo hasta que el atole adquiera una textura cremosa y ligeramente espesa, pero todavía fluida para poder beberla. Debe cubrir ligeramente una cuchara sin quedar excesivamente densa. Ten en cuenta que espesará un poco más al reposar y enfriarse, por lo que conviene apagar el fuego cuando todavía tenga una consistencia ligeramente más fluida de la deseada.
  9. Ajustar y servir: Prueba el atole y ajusta el dulzor si fuera necesario. Sirve inmediatamente mientras está caliente en tazas o jarros. Si lo deseas, puedes espolvorear una pequeña cantidad de canela molida por encima. Si sobra atole y al recalentarlo está demasiado espeso, caliéntalo a fuego bajo y añade poco a poco un poco de leche o agua, removiendo hasta recuperar la consistencia deseada.

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